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La policía revela extrañas implicaciones en los casos Viola y Bultó

La policía barcelonesa dio a conocer, a través de una amplia nota (seis folios), el balance de una gran operación, cuyo resultado ha sido la detención y puesta a disposición judicial de seis personas, acusadas algunas de ellas de estar relacionadas, como presuntos autores, con los asesinatos del industrial José María Bultó y del matrimonio Viola.La persona contra quien pesan más graves acusaciones es el industrial Jaime Martínez Vendrell, de 63 años de edad, propietario de una fábrica de embutidos, quien actualmente no pertenece a ningún partido, pero que en los años cuarenta fue responsable de la organización militar del actual partido legal Front Nacional de Catalunya.

La información policial cita la existencia de una organización de lucha armada denominada Ejército Popular Catalán, en la que se enmarcaría la actividad de los detenidos. El origen de esta organización se remonta al lejano 1967 y su similitud orgánica, ideológica y en cuanto a métodos con ETA es evidente. La policía cita expresamente como origen de la organización al ex profesor de la Universidad de Cambridge José María Batista i Roca, fallecido el pasado año en Barcelona, a la edad de 83 años.

Batista i Roca había fundado ya, en 1929 un grupo ultraclandestino denominado Organización Militar Catalana. Su ideario político era nacionalista catalán, pero marcadamente conservador. Se exilió al comienzo de la guerra civil y residió en Gran Bretaña. Su visión de la política internacional era radicalmente anglófila. Bajo el franquismo fue acusado por la propaganda oficial de ser partidario de la presencia británica en Gibraltar.

Un súbdito suizo

La información policial cita también al súbdito suizo Ernest Jackob Sporri, de unos setenta años de edad, quien ha residido durante largos años en Cataluña y simpatiza activamente con el nacionalismo radical catalán. Sporri fue detenido en Gerona la pasada primavera. La nota afirma que «se le puede suponer mezclado en el tráfico de armas». Agrega también que «en la primavera de 1973 acompañó al pintor exiliado en París Manuel Viusa Camps a una fábrica de armas de Ulm (Alemania), donde el señor Viusa adquirió un mínimo de veinticinco pistolas y gran cantidad de munición, por las que pagó cerca de un millón de pesetas». Viusa, de unos cincuenta años de edad, también perteneció en el pasado al Front Nacional de Catalunya y es autor de las biografías de los presidentes Maciá y Companys. Reside en París y Andorra -donde posee una imprenta- y no ha sido detenido,Además del ya citado Jaime Martínez Vendrell, los otros cinco detenidos son Juan Matéu Martínez, Antonio Massaguer Mas, Luis Montserrat Sangrá, Berenguer Ballester Baya y María Teresa Sol Cifuentes.

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A las órdenes de Batista i Roca

El empresario Martínez Vendrell, implicado en los asesinatos de Viola y Bultó

De toda la información se desprenden varios puntos de interés. En primer lugar, su carácter ultraclandestino y totalmente marginal, sin relación con los partidos legales, si bien varios de los implicados (Jaime Martínez, Alvaro Valls, Manuel Viusa, Carlos Sastre y otros) pertenecieron en su día al partido legal Front Nacional de Catalunya, que actualmente no preconiza en absoluto la lucha armada, habiéndose presentado a las últimas elecciones coligado con Esquerra Republicana. En segundo lugar, la sorpresa de la implicación de Batista i Roca, quien pasaba por un pacifista, pese a que, como se indicó anteriormente, ya se había inclinado por la lucha armada a finales de los veinte.En tercer lugar, la extrema lentitud en la preparación de una infraestructura de lucha armada -que arranca de 1967-, con una visión a largo plazo. Para ello se considera prioritario el conseguir dinero. Se pretende extorsionar quinientos millones a Bultó y dieciocho a Viola, siempre por el procedimiento de la bomba pegada en el pecho.

Por otra parte, pese a la importancia de la labor policial, aparece como muy claro que el caso no está cerrado. Basta indicar que el número de implicados huidos es superior al de detenidos. Al respecto es de indicar la gran incógnita del paradero de los identificados hace meses, quienes, según fuentes nacionalistas catalanas, podrían hallarse en Bélgica, amparados por algún grupo nacionalista flamenco.

Finalmente, y como es ya tradicional en todos los casos de terrorismo -de derechas o de los que sea- que se suceden en Cataluña, aparecen unas claras huellas que conducen a Andorra, auténtico islote antijurídico donde la tranquilidad aparente -hermana de los negocios turísticos- esconde su carácter de auténtico refugio preocupante para los países vecinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de marzo de 1979

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