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El juego subterráneo, arma del Rácing frente al Madrid

El Madrid logró salir imbatido de El Sardinero, pero perdió el liderato y a dos hombres, Miguel Ángel y Stielike, lesionados fortuitamente. Le faltó mordiente frente al Rácing, pero bien es verdad que tuvo que afrontar un partido bronco, tenso, pleno de provocaciones a Stielike por parte de Geñupi y Macizo. El Rácing, en todas las líneas, practicó el juego subterráneo y salió bien librado al acabar con un solo hombre expulsado.A los dos minutos de juego, Macizo hizo una fuerte y fea entrada a Stielike. Desde ese momento, todos los jugadores del Rácing cometieron faltas a los contrarios, a excepción de Damas, Díaz y Marcos. El Madrid respondió con aplomo sin caer en la trampa de responderlas. Sólo Santillana perdió una vez los nervios y quiso golpear a Geñupi, después de que éste escupiera a Stielike (antes también lo había hecho Macizo).

El partido fue una constante, provocación de Geñupi y Macizo a Stiellke. Conviene recordar que la temporada pasada el primero «se la juró» al alemán cuando fue expulsado del Bernabéú. Stielike soportó de todo el domingo. Sus compañeros poco pudieron hacer por él, so pena de correr el riesgo de ver la tarjeta. Además, bastante tenían ya Sanjosé con las marrullerías de Jiménez y Santillana con los agarrones y fuertes entradas de Sañudo. Aguilar, por su parte, se mostró un tanto inhibido después de un «aviso» de Preciados y Guerini no tuvo problemas con Díaz al jugar un tanto retrasado.

Ante tales circunstancias, el juego no resultó brillante. El Rácing tenía necesidad de los puntos e intentó jugar en los últimos metros con rapidez y profundidad, lo que provocó dos ocasiones que no encontraron rematador certero. La no sanción del empujón de Isidro a Marcos dentro del área y la consecución del gol madridista fue un duro golpe para el equipo local, que se fue prácticamente abajo.

El Madrid no sacó provecho de esta situación inmejorable de dejar sentenciado el partido. Sus jugadores actuaron más sueltos, pero no aceleraron el ritmo de juego, quizá porque veían demasiado fácil el llegar a puerta y así un nuevo gol vendría por su proplo peso. En esta fase, Damas hizo una gran salida a Guerini, y Preciados evitó un nuevo tanto de Santillana. Cuando se jugaba el período de descuento de la primera parte llegó la lesión de Miguel Angel y el penalti que detuvo García Remón. Quique había rematado de cabeza ante la mala salida de Miguel Ángel y un jugador madridista, bajo los palos, dio con la mano al balón. García Remón tuvo que salir y, en frío, paró el remate de Madariaga.

En la segunda parte, el Rácing salió con mucha fuerza. Fijó con más atención los marcajes en el centro del campo y pasó a dominar la situación. Llegó el gol del empate en una acción afortunada de Jiménez y el partido atravesó una fase de equilibrio con un Rácing cada vez más cansado y un Madrid cada vez más indeciso para buscar la puerta contraria por la línea vertical. Llegó la expulsión de Macizo -dos minutos antes había dado una patada a Stielike sin estar el balón en juego- y un intento de agresión de Yosu, entrenador del Rácing, a Antonio Ruiz, segundo de Molowny. Pasado esle momento de enorme tensión, el partido se normalizó y ya de manera def initiva cuando Stielike sufrió un tirón, poco más tarde. Fue un curioso final. El jugador alemán, que había «sobrevivido» las entradas de Macizo y Geñupi, se lesionó solo a cinco minutos de que concluyera el partido. Dos semanas de descanso le esperan ahora.

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