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La federación de Luis Soriano comienza a desmoronarse

La Federación Española de Motociclismo, que preside Luis Soriano, empieza a ser contestada desde su propia estructura. Algunos clubs motociclistas, que eran los que habían servido de soporte al presidente para lograr su elección cuando el CSD obligó a que éstas fueran democráticas, han plantado cara a Luis Soriano e intentan unirse para derrocarle.Hasta ahora, Luis Soriano sólo parecía tener enfrentados a la mayoría de los pilotos. Al presidente esto no parecía importarle mucho, porque, en su democracia orgánica -que nada tiene que ver con la que promulgaba el Consejo Superior de Deportes, ni mucho menos con lo que universalmente se entiende por democracia-, los 20.000 federados no tenían ni voz ni voto. Sólo los clubs, organizaciones y delegados federativos contaban para la elección del presidente de la Federación. Y como a gran parte de ellos los designaba el propio presidente, las reelecciones de éste estaban aseguradas.

Sin embargo, ya no son sólo los pilotos los que se quejan de la dictatorial y despótica actitud de Luis Soriano. A éstos, el presidente los puede controlar fácilmente, porque en la asamblea anual, único lugar donde los pilotos pueden exponer sus quejas, Soriano maneja el uso de la palabra de forma tal que a quien no le interesa no le deja hablar. Pero ahora empiezan a surgirle los problemas también por vía de los clubs y entidades organizadoras. Y eso puede significar el fin de Soriano como presidente.

Los clubs deportivos se quejan ahora de la falta de apoyo económico por parte de la Federación. No entienden por qué la Federación les obliga a pagar fuertes cantidades de dinero todos los años por organizar pruebas y acoger a los deportistas. Y, a raíz de ello, comienzan a preguntarse a dónde van los muchísimos millones que la Federación Española de Motociclismo recibe del Consejo Superior de Deportes. Porque, aun cuando hasta, ahora los presupuestos de la Federación se aprobaban sin la menor oposición, pese a que en éstos no se especificaba en ningún sitio el destino detallado del dinero, ahora los clubs y organizaciones parece que empiezan a ver algo más claro.

Si la oposición que ha encabezado el club de Alcobendas se generaliza, el futuro de Luis Soriano como presidente de la Federación Española de Motociclismo puede ser muy sombrío. El sistema electoral inventado por el presidente de la Federación, tratando de eludir el encargo del CSD de realizar elecciones democráticas en todas las federaciones, puede volverse contra él, si los clubs y organizaciones dejan de prestarle su apoyo incondicional.

Los pilotos, que son realmente la Federación, siguen sin contar para nada. Ellos seguirán estando mínimamente representandos por unos votos en número ridículo para las 20.000 licencias con que cuenta este deporte. Sin promoción al iniciar esta actividad deportiva, y sin ayuda cuando pueden acceder a escalones superiores, el contar con el derecho a votar -un hombre, un voto- quién debe regir los destinos de su Federación sería algo que los actuales componentes de la Federación. deben considerar utópico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de diciembre de 1978

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