Los acompañantes del joven muerto en Ataún podrían haber huido a Francia

La confusión y las especulaciones sobre la muerte el lunes por la tarde de Fermín Arratibel, muchacho de quince años que recibió un impacto de bala en el corazón y otro en un brazo en un monte próximo a la localidad guipuzcoana de Ataún, continuaban a últimas horas de ayer ya que los posibles testigos, cuatro amigos que acompañaban a la víctima, ninguno de ellos de edad superior a los dieciséis años, y que fueron los que notificaron el trágico suceso al coadjutor de la parroquia, desaparecieron de sus domicilios a partir de las 5,30 de la tarde, momentos después de ocurrir el hecho. Noticias sin confirmar señalaban anoche que los cuatro jóvenes fueron trasladados en un coche a Echarri-Aranaz pueblo navarro en el que habrían pedido a una persona no identificada que les ayudase a pasar la frontera.De hecho los únicos datos que constaban ayer era que dos jóvenes habían informado al sacerdote de Ataún de la muerte de su compañero, y en sus explicaciones recalcaron que el accidente se había producido al disparársele el arma a la víctima. El coadjutor de la parroquia, junto con el juez de paz y los familiares del fallecido, se desplazaron al lugar y posteriormente dieron cuenta al puesto de la Guardia Civil de Beasain, cuyos miembros trasladaron el cadáver al cementerio de Ataún.

La corta edad de la víctima y de sus amigos hace pensar que el hecho haya sido un accidente, pero, sin embargo, en San Sebastián, una vez conocida la noticia y apoyándose en la desaparición de los testigos, se especulaba con otras versiones, aunque ninguna de ellas ha podido ser confirmada. Estas especulaciones se apoyan precisamente en el hecho de que la víctima recibió dos impactos de bala, uno mortal en el corazón, y otro en un brazo, lo que hace pensar que pudo no ser un accidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 27 de junio de 1978.

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