Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Atlético perdió sus posibilidades europeas

El Atlético agotó en Burgos sus últimas, posibilidades de hacerse con un puesto que le permita participar en la Copa de la UEFA el año próximo. Jugó toda la segunda parte con un conformismo inexplicable, sin tratar de mejorar el empate. En la primera mitad hubo buen fútbol y se produjeron los cuatro ooles. En la segunda, el nivel descendió bastante, especialmente por parte del Atlético, que apenas intentó otra cosa que defender el resultado.Necesitaba el Atlético ganar el encuentro de Burgos, necesitaba ganar todos los que le restan hasta el final del campeonato para terminar con cuatro positivos, cifra que podría ser suficiente para conseguir el quinto puesto de la tabla y, con ello, la participación en la Copa de la UEFA, condicionada, eso sí, a que el Barcelona gane la Copa y deje así un hueco más. Era una posibilidad lejana, pero no lo bastante remota como para que no justificase que el Atlético batallara por todo el campo en busca de los dos puntos. Perder uno solo supondría abandonar las últimas esperanzas de hacer algo menos estéril la temporada que está a punto de terminar.

Y salió el Atlético dispuesto a buscar esos dos puntos. a pesar de que el campo no era el ideal para la victoria visitante. El Buraos quería ganar para asegurar su permanencia y para contar con una ventaja sobre su rival se había cuidado de enchocolatar el campo a fuerza de manguera. Su inferior nivel técnico se notaría así menos ante un Atlético que tendría que moverse con dificultades con el barro hasta los tobillos. El Burgos salió lanzado. peleón, con fútbol activo en la media, a la que apoyaban bien los dos laterales, y con mucho balón al área, donde Teca y Pachín -Quini estuvo torpe- se movieron bien y buscaron los huecos pa ra el remate. El Atlético, en la primera parte, recordó al equipo que se proclamó campeón el año pasado, y que tan poco se ha dejado ver éste. Contuvo bien, corrió hacia atrás y hacia adelante y armó magníficos contraataques, al toque, llegando al área con bastante facilidad.

Con dos equiposjugando bien, la primera parte fue buena, a pesar del barro. El Burgos obtuvo de su presión dos tantos y un tiro al palo. El Atlético -que contó con la ventaja del descuido en los marcajes por parte de los centrocampistas burgaleses- marcó dos con sus contraataques y encaraba la segunda parte con buenas perspectivas.

Lo absurdo fue su fútbol después del descanso. Rubio se quedó en la caseta para dar paso a Alberto, fue un indicio de que el Atlético iba a tener más puesta la vista en su meta que en la del contrario. El Burgos, a quien el empate complica algo las cosas aunque no demasiado, siguió volcado como en la primera mitad.

La diferencia estuvo en el Atlético. que ya apenas jugó de medio campo hacia adelante, que ya no contraatacó con tanto hombres como en la primera, que ya no circuló con tanta facilidad de un área a otra. La consecuen cia fue que en toda la segunda mitad no hubo jugadas de peligro más que en el área de Reina. Este, aunque estuvo inseguro muchas veces -tanto como que tuvo que renunciar a intentar el blocaje de balones claros y optar por el despeje de puño casi siempre- paró bien, salió con acierto y evitó la derrota de su equipo. La continua ofensiva del Burgos levantó clamores en el público y provocó situaciones de gol, pero no obtuvo fruto. El Burgos, que peleó por la victoria, se hizo merecedor de ella. El Atlético, que peleó por el empate, obtuvo del partido ese fruto inútil del solitario punto que ya no sirve para nada. Su segunda parte hizo pensar que los equipos españoles, tan acostumbrados a luchar por el empatito fuera de casa, son incapaces de aspirar a nada más, de cualquier forma, el conjunto rojiblanco no hizo sino confirmar en el lamentable césped (?) de El Plantío su irregular y quizá hasta absurda campaña. De ser todo un campeón de Liga y representante europeo ha pasado a convertirse en un equipo vulgar, para andar por casa. Nunca mejor dicho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de abril de 1978

Más información

  • Jugó en la segunda parte con un inexplicable conformismo