Apelaciones al santoral
Permítame expresar mi extrañeza ante la manía rutinaria y ñoña que tienen muchas personas, asociaciones y corporaciones de dar a sus entidades nombres de santos, cristos, vírgenes u otras referencias religiosas de manera indiscriminada.No dejo de tener presente, al considerar esto, la larga tradición cultural-religiosa en que nuestro país ha vivido inserto, reflejado en la toponimia, por ejemplo; pero, en fin, a nadie se le ocurriría desear retomar a tan estrecho marco, casi teocrático. Nuestra sociedad actual es diversa, enriquecida por aportaciones culturales e ideológicas complejas, que hemos de contrastar, es cierto, pero que presiden la creación de nuevos conceptos y otra sociedad.
Se me ocurre esto al leer sistemáticamente: «urbanización Santo Cristo», «asociación virgen de esto o aquello», «colegio santa algo o san lo otro»; y lo grave del caso, estimo yo, es que el sentimiento religioso sincero y profundo (siempre respetable éste) está ausente en, lo que se ha quedado en vulgares reclamos comerciales.


























































