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Entrevista:

"El Senado no obstaculizará una Constitución democrática"

«La razón de crear la candidatura conjunta de Senadores para la Democracia fue la de asegurar que por Madrid llegaran al Senado unos hombres que aspirasen realmente a la democracia, cortando el paso a los candidatos autoritarios que presentaban otras formaciones políticas», declaró a EL PAIS Joaquín Satrústegui, senador que mayor número de votos obtuvo en los pasados comicios e integrante (junto con Mariano Aguilar Navarro, del PSOE, y Manuel Villar Arregui, de FDC) de la candidatura Senadores para la Democracia.

Fundador y presidente de Alianza Liberal, licenciado en Derecho, separado del franquismo desde 1940 después de participar activamente en el Alzamiento de 1936, monárquico, miembro del Consejo Privado de don Juan, Joaquín Satrústegui concedió a EL PAIS las siguientes declaraciones.P. ¿A qué atribuye el éxito obtenido por los tres Senadores para la Democracia elegidos por la provincia de Madrid?

R. A mi juicio era la opción más clara desde el punto de vista democrático que podía respaldar el pueblo de Madrid. La candidatura había sido lanzada por una agrupación de miles de madrileños y contaba con el apoyo de la mayor parte de los partidos auténticamente democráticos, y concretamente con el respaldo del PSOE, la Federación Demócrata Cristiana y Alianza Liberal, que corresponden a las ideologías preponderantes en Europa occidental. Quien votó a nuestra candidatura no dudaba de que lo hacía a favor de la democracia y de que su voto sería útil.

P. ¿A qué atribuye la derrota en el Senado, por Madrid, de UCD y de Alianza Popular?.

R. Alianza Popular contaba, como muchos suponíamos desde hacia tiempo, con el respaldo de sólo una minoría de madrileños. En cuanto al centro, en un principio había llegado al acuerdo con nosotros de que si se presentaba la candidatura SPD ellos no presentarían ninguna otra. Sin embargo, posteriormente, Calvo Sotelo decidió presentarla, aunque no consiguió que de ella formara parte ningún democristiano, liberal o socialdemócrata. Por eso supuse, y lo anuncié, que muchos de los votantes de UCD para el Congreso votarían nuestra candidatura para el Senado, como así ha sido.

La labor de las futuras Cortes

P. ¿Cuál ha de ser, a su juicio, la actuación de las nuevas Cortes?R. La elaboración y aprobación de una constitución auténticamente democrática, de la que serán consecuencia las autonomías de las nacionalidades, países o regiones. Por eso estas Cortes no deberán contentarse con la elaboración de la Constitución, sino que tendrán que aprobar también las normas complementarias en las que se enmarquen esas autonomías, que cuentan con el respaldo de prácticamente todos los partidos políticos.

En cuanto al Senado, pienso que deberá colaborar en esa tarea con el Congreso, tratando de perfeccionar, si cabe, los textos legales aprobados por éste, pero no frenando el proceso democratizador y de reconocimiento de autonomías a que me vengo refiriendo.

Pienso que terminada esa tarea habrá llegado el momento de que las Cortes se disuelvan para organizar la vida del país de acuerdo a los textos aprobados.

P. ¿Cree que con la composición de las nuevas Cortes será posible ese programa?

R. Creo que es posible y que las realidades del momento impondrán esa disolución, pues sería contradictorio contar con unos textos constitucionales que en ciertos aspectos no fueran puestos en práctica.

P. ¿Habrá un programa de acción conjunto de Senadores para la Democracia?

R. Uno de los senadores de nuestra candidatura, Mariano Aguilar Navarro, es socialista, y lógicamente, hará en el Senado la política en el seno de la minoría socialista. Villar Arregui y yo no estaremos vinculados a esa minoría, pero estoy convencido de que no solamente nosotros dos, sino muchísimos otros senadores de UCD coincidiremos en el voto de la mayor parte de los textos constitucionales que se sometan a nuestra consideración.

P. ¿Podría el Senado frenar o suavizar la Constitución democrática a la que se han comprometido la mayoría de los partidos?

R. Los resultados electorales parecen demostrar que el Senado, que había sido concebido por los hombres del franquismo como un freno del proceso hacia la democratización del país, no pondrá ningún obstáculo a las iniciativas del Congreso de los Diputados.

P. Finalmente, ¿qué opinión le merece la lista de los 41 Senadores designados por el Rey?

R. Creo que en la lista faltan algunos representantes de sectores vinculados al voto que ha resultado ser prácticamente el del 50% de los españoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de junio de 1977

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