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Constituido el Sindicato Unitario

Hacinados en un salón de una institución religiosa, en las afueras de Madrid, un millar de personas procedentes de toda España constituyeron en la más estricta clandestinidad, a la que les abocó la prohibición gubernativa, el Sindicato Unitario.Entre múltiples banderas republicanas, insistentes críticas a otras centrales sindicales y partidos de izquierda, gritos reiterados de «huelga general» y «unidad», los asistentes aprobaron el nombre del nuevo sindicato, su anagrama, los estatutos, el nombre de su periódico y sus dirigentes.

A la clausura del congreso, a la que habían sido invitados los dirigentes de las demás centrales sindicales, sólo acudió un representante de la CSUT (Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores) y un delegado francés de un grupo clandestino denominado Oposición Sindical Revolucionaria.

Partidarios de la legalización total

El Sindicato Unitario nace con las puertas abiertas a todos los trabajadores, según reflejan sus estatutos, para defender de una forma unitaria y conjutita los intereses de la clase obrera. José Miguel Ibarrola, secretario general del SU, expresó incluso su esperanza de que todas las centrales sindicales aceptaran desaparecer en un próximo congreso constituyente potenciado desde las bases comunes, desde los tajos y las fábricas. El nuevo sindicato, además de favorecer la unidad, se mostró decidido partidario de la legalización de todas las fuerzas sindicales y políticas sin exclusiones, y beligerante ante la política del Gobierno, las centrales y partidos obreros que han abandonado los postulados revolucionarios (a partir de la creación de la Junta Democrática) al aceptar pactos y alianzas.Cristino Domenech fue elegido segundo secretario del SU, y Jesús San Martín, Luis Royo, Pedro Cristóbal, Paco Esteban y María del Carmen Fraile, miembros del secretariado. El nuevo sindicato, que anunció su voluntad de legalización inmediata, cuenta con 47.000 afiliados en toda España, y con fuerte implantación en Navarra, Santander, Madrid, Cáceres, Badajoz, Murcia y Burgos.

En el acto de clausura se produjeron múltiples intervenciones de distintos delegados, todas respal dadas por grandes aplausos y gritos del auditorio en pie y con el puño en alto («¡Mañana España, será republicana!», «¡Sindicato Unitario!» «i Disolución de cuerpos represivos!», «¡Amnistía!», y «¡Legalización sin exclusiones!», fueron los más repetidos). Destacó la intervención de un representante de los minusválidos. Antonio Sánchez, de otro de los jornaleros extremeños, Macías, y de un delegado de Euskadi que pronunció su discurso en vascuence. Cerró el acto el nuevo secretario general, Ibarrola, que pidió y consiguió del auditorio la aprobación de una moción en que se condenaba la prohibición de actos conmemorativos del primero de mayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de mayo de 1977

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