Ir al contenido
_
_
_
_

En el Calderón de pena

Parece claro que el fútbol ha perdido la chispa y la vistosidad que debiera tener. Y todo por culpa de los medrosos y ridículos planteamientos defensivos que ya parecen salirse de madre. El Mirandés, salió al resbaladizo césped del Calderón con una rigurosísima táctica de contención: cinco defensas en línea, entre ellos Arriola con el número once, tres medios y sólo Paco y Lucas en punta. Los burgaleses se empeña ron en practicar un juego de apoyo es un decir, convertido pronto en pases y más pases que se perdían al final en absurdas cesiones hacia atrás. Al juego aplomado, pesadísimo y lento del Mirandés, el Atlético lo hubiese doblegado con su arma más acusada: la rapidez. Pero en esta ocasión los chicos de Hernández, se contagiaron del ritmo cadencioso y apático de sus rivales y cayeron en sus mismos errores. ¿Se figuran lo que es un partido de fútbol, es un decir, a base de cesiones atrás, retrasos al meta, pasecitos horizontales de un defensa a otro, a veces al contrario, y toda una amplía gama de «recursos» futbolísticos por el estilo? Ni una jugada destacable, ni una acción ofensiva digna de relatarse. Nada de nada. Unicamente el gol del oportunista Vicioso.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_