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El cardenal Tarancón condena los totalitarismos políticos

Con el titulo de Los totalitarismos, Iglesia en Madrid publica una nueva carta cristiana del cardenal Tarancón, dedicada también en esta ocasión al tema de Los cristianos y la política.

«Es lástima —señala el mencionado texto—, además de inexplicable en una sociedad que se precie de ser cristiana, que la polarización extremista de las posturas políticas —y lo que era peor, político- religiosas— haya hecho posible la frase de las dos Españas incapaces de convivir en paz. Y que una y otra se organizasen y actuasen para vencer a los adversarios, no para integrarles en una tarea común.

Sería una verdadera pena que no aprendiésemos ahora las lecciones de la Historia —que tantas veces ha estado teñida de sangre de españoles en contiendas intestinas y en verdaderas guerras civiles— y volviésemos a plantear el futuro con afanes exclusivistas y totalitarios.» El cardenal Vicente Enrique y Tarancón en su séptima carta sobre el tema de Los cristianos y lapolitica y bajo el título «¿Partidos políticos cristianos?» (26 de diciembre de 1976) subrayó el principio con ciliar de que la comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas. El cristianismo no puede estar ligado a ningún régimen político y la Iglesia no debe, dar la impresión de que se vincula a un determinado partido, ni que ambiciona el poder. En la carta cristiana del 2 de enero de 1977 matizó su pensamiento anterior: el cristianismo es libre, para dar su nombre a cualquier partido político y, aunque no es conveniente que existan partidos confesionales, «sí es lícito, conveniente y hasta puede ser necesaria la constitución de partidos de inspiración cristiana».

Monseñor Enrique y Tarancón, desde que fue nombrado presidente de la Conferencia Episcopal Española ha recibido continuas amenazas de grupos extremistas. Repetidas veces se ha corrido el rumor de que iba a ser trasladado a la Curia romana, con lo que abandonaría su cargo y dejaría de ser el gran impulsor de la Iglesia española posconciliar. El propio cardenal se ha encargado de desmentir estos rumores.

Más información en pág. 16

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de enero de 1977