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Reportaje:También se debe vigilar y humanizar los calendarios / y 2

El "doping", hacia el análisis cuantitativo

Los ciclistas siempre han protestado de que son los únicos en pasar obligatoriamente un riguroso control antidoping. El «plante» que han acordado los franceses esta misma semana puede dar nueva luz sobre un oscuro tema que no es sólo del deporte del pedal. Las sanciones en los Juegos Olímpicos de Montreal, así como la vigilancia que se lleva a cabo últimamente en determinados deportes a nivel de Campeonatos del Mundo o de Europa demuestran la inquietud general por solucionarlo. El grave problema será poner coto ahora a la picaresca de las trampas en cada deporte, muchas veces por delante de los adelantos médicos.

Antes de conocer a fondo el problema actual planteado en el ciclismo convendrá recordar que los controles antidoping -al margen ya de los de anabolizantes- se llevan a cabo con regularidad últimamente en bastantes deportes.Por un acuerdo entre el COI y las Federaciones Internacionales se efectúan tanto en los Juegos Olímpicos de verano como en los de invierno en todas las disciplinas -en dieciocho de las cuales, por cierto, sobre veintiuna, son muy susceptibles de que se utilicen por el esfuerzo que requieren- Incluso en Montreal, al realizarse en especialidades que jamás se había hecho anteriormente, se conocieron «positivos» curiosos, como el de un canadiense en vela o el de un tirador monegasco sexagenario en tiro.

La situación por deportes, en general, está así -siempre teniendo en cuenta que los controles en los deportes individuales son, lógicamente, más frecuentes que en los colectivos, al menos por el momento-:

Boxeo: En el campo profesional existen controles en los combates con títulos mundiales o europeos enjuego.

Atletismo y natación: Se efectúan obligatoriarnentecon ocasión de competiciones oficiales de carácter internacional.

Esgrima: Los pasan los tres primeros clasificados en cada categoría dentro de los Campeonatos del Mundo.

Gimnasia: No existe.control antidoping, pero sí de femineidad.

Halterofilia: Los seis primeros de cada categoría deben pasar control en una. prueba importante (Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales o de Europa).

Hípica: A veces han sido controlados los caballos (Juegos Olímpicos y Campeonatos de Europa), pero no losjinetes.

Judo: Los dos primeros de cada categoría, en los Campeonatos de Europa.

Fútbol: El único tipo de control conocido es el de los jugadores de ciertos equipos en las Copas del Mundo de selecciones nacionales, cada cuatro años.

Motociclismo: Es quizá de los pocos deportes restantes en que se habla de implantar el control, pero como en el automovilismo, el baloncesto o el rugby, no hay nada decidido por el momento.

Píldoras

De todas formas, hay evidencias de que sí no se pasa control tal vez es por no encarar un problema delicado y que, como ocurre en el caso del ciclismo, puede traer situaciones demasiado complicadas.

En efecto, sin ir más lejos, el periódico de la RFA Die Welt, en sus números de los pasados 25, 26 y 27 de agosto, es decir, poco menos de un mes después del fin de los Juegos de Montreal, publicó una encuesta sobre las diferencias de las dos Alemanias en el deporte de alta competición. Wolfgang Thuene, Antiguo gimnasta de la RDA, que se pasó a la RFA en 1975, explicaba el primer día un tratamiento curioso que recibían los atletas de la RDA antes de las competiciones. Se les facilitaban píldoras de composición desconocida para ellos y que debían ingerir en el momento de competir. Los médicos les decían que se trataba de sustancias naturales destinadas a mejorar sus facultades de concentración y a permitirles conseguir, una vez en liza, el nivel óptimo de forma, pero siempre sin sobrepasar sus propios límites. Según Thuene, con tales píldoras lograban más fácilmente la concentración y en pleno esfuerzo podían echar mano de sus últimas reservas si el momento lo requería. Una vez terminada la competición, aunque en principio acusaban el cansancio, rápidamente se recuperaban. Indudablemente, el caso RDA siempre ha sido especial. Aparte de estos estimulantes, compuestos de beolasa y thioctácido -en confesión de otro huido de la RDA, el doctor Mader-, y del orden para descubrir y mantener valores, no cabe duda que el éxito alemán democrático es en bastante medida también psicológico.

Thuene está convencido de que la famosa píldora influyó enormemente en el pequeño número de fallos en competición registrados por atletas de la RDA entre 1972 y 1976. Psicológicamente, ante su éxito evidente -en algunos casos con atletas en acción durante largo tiempo llegaban a ingerir hasta doce-, permitió que todos ellos abordaran la competición con seguridad.

El último grito, al parecer -y siempre de la RDA, que parece no cesar nunca de estar a la cabeza mundial en temas deportivos- es lo tomado por los atletas de la RDA en Montreal. Gracias a un tratamiento médico a base de carboxilasa se liberaba oxígeno en las fibras musculares y con ello se aumentaba la resistencia a la fatiga. El colmo fue el denominado «timing», en el que los alemanes democráticos son unos maestros. Consiste en conseguir el máximo efecto de dicho tratamiento en el mismo momento de la prueba; ni antes ni después.

La última historia

El 27 de octubre pasado, a instancias de la Comisión Médica Nacional, la Federación Francesa de Ciclismo sancionó en París con un año de suspensión a cuatro corredores aficionados; por dos, a otro, y por un mes, más multas, a los profesionales Sibille, campeón de fondo en carretera de este año; Dard y Bourreau. Estos dos últimos, que trataron de hacer desaparecer los frascos de orina y fueron denunciados por el médico del control -en la carrera Etoile des Espoirs, pueden sufrir sanciones más graves aún si así lo decide el Comité Directivo de la Federación el próximo día 18. A fin de cuentas, el caso de Sibille es simplemente el de un análisis positivo más, pero en el de los otros dos incluso intervino en su día la policía. El relato del médico, perseguido hasta la misma estación de París, asombraría al mismísimo Maigret.

Precisamente a propósito de la intervención de la ley, este último caso suscitado, que, se une ya en Francia a otros dos sucedidos en 1971 y 1972, provocó la reciente petición masiva de los médicos especializados en ciclismo, encabezados por el doctor Dumas, a fin de que la policía esté presente en el momento de pasar el control. En general, el tema no causó ningún trauma entre los implicados en el deporte del pedal -directores y corredores, especialmente-, y sólo alguno de ellos, más por sentirse otra vez como los eternos perseguidos que por su utilidad, estuvo en contra. Llegados a este punto tan delicado, claro, vuelve a la cabeza de todos la gran discriminación existente en este campo con el ciclismo.

Pero justamente con casos como el sucedido en Francia no es para asustarse y esa será la única forma de poner coto a un uso general y a la postre trágico de los productos estimulantes. Quizá el problema grande estribe no en el análisis en sí, con policía o sin ella, sino en humanizar un deporte que alcanza ya caracteres de circo romano y en el que los ciclistas, naturalmente, juegan el papel de cristianos.

¿Fórmulas? La primera, desde luego, intrínseca ya al análisis, conseguir que sea más cuantitativo que cualitativo. A fin de cuentas, resulta totalmente lógico que un corredor, con frío o lluvia, acatarrado, se tome una aspirina, un optalidón o un jarabe para curarse. El que no lo pueda hacer es injusto. Si hubiera una medida cualitativa se podría poner sin. dudas la línea divisoria entre la terapéutica y el doping.

Por otro lado, y sin más dilación, se debe estudiar muy seriamente el calendario de cada corredor. Si el propio grupo deportivo al que pertenezca no lo hace, o ni siquiera su federación nacional, que exista ,otro control médico más estricto, a estilo preventivo. Pero no se puede tolerar que un corredor, sin facultades o sin capacidad, se pase una larga temporada sobre la bicicleta a base de estimulantes, para dar de comer a su familia y poder renovar al año siguiente. Naturalmente, existe el abandono ante la impotencia total, pero de todos es sabido, y los corredores lo conocen más que nadie, que bastantes ocasiones difíciles se pueden salvar con una «ayuda» a tiempo.

Sin que ahora queramos remover tristezas, sino simplemente como recordatorio, diremos que pocos, muy pocos de los accidentes mortales en el deporte del pedal se han debido a causas naturales o traumáticas. En la mayoría, el esfuerzo, el calor o la caída, sólo fueron añadidos al culpable principal: el doping. ¿Hasta cuándo?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de noviembre de 1976