Sinsabores madridistas y homenajes rojiblancos

El Real Madrid está en sus horas bajas futbolísticas. A su eliminación de la Copa de Europa, sin pena ni gloria, ante el Brujas, ha seguido la derrota liguera frente al Celta en el barrizal de Balaídos. Sin que sea un consuelo, aparte ya de los problemas sumariales de Roberto Martínez, por aquello de que los duelos con pan son menos, menos mal que la economía blanca continúa boyante. Los diez millones de pesetas de beneficio bruto que ha obtenido de la liquidación del primer partido contra los belgas en Málaga, palian ampliamente esos sinsabores y las 75.000 dadas como prima a cada jugador por quedar eliminados.La recuperación de Pirri significa también una inyección de moral para el club madridista. Su genio y empuje es, a la postre, mucho más decisivo que toda la técnica de otros afamados jugadores. No obstante, su reaparición ante los donostiarra el domingo es aún problemática.

Respecto al Atlético de Madrid, Leivinha también tiene dudosa su participación el domingo ante los sevillanos del Betis, pero su inclusión en el once inicial es más probable que la del madridista. El brasileño descansa en estas fechas, para incorporarse al trabajo en breve y a pleno rendimiento.

Ayer fue día de homenaje para los rojiblancos madrileños en la persona de su directivo, el conde de Cheles, de nombre Ramón-María del Arroyo y de Carlos. En su domicilio particular se presentó Porta con su plana mayor y le premió con la insignia de brillantes su ardua laboren pro del balompié. Hay que destacar que es la primera vez que un directivo de algún club recibe tal distinción federativa. El conde de Cheles, además de antiguo miembro en la junta directiva del Atlético de Madrid, es uno de los socios más antiguos. Su carnet tiene el número 32.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de noviembre de 1976.

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