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"Soy generoso, pero no idiota"

«Soy generoso, pero no idiota», declaró a EL PAIS Alberto Alvarado, el nuevo millonario que acaba de surgir en Badajoz, gracias a la lotería: 231.000.000 de pesetas le correspondieron en el sorteo del Turista que se celebró el sábado pasado en Benicasim. Ante su fama de persona dispuesta siempre a hacer un favor a quien haga falta, aclara: «Estoy convencido de que la generosidad bien entendida empieza siempre por uno mismo. Sin embargo, creo que la generosidad consiste en dar a los demás, sin que por ello se pida nada a cambio. Antes, como no tenía dinero, me daba a mí mismo. Ahora, que sí lo tengo, espero que el dinero complemente lo que intentaba hacer antes».

Alberto Alvarado es representante de una firma dedicada a la venta de extintores. Tiene cuarenta años, está casado y tiene cinco hijos. La mayor de doce años y el menor de seis.«El sábado yo dormí como un lirón, aun después de haberme enterado de que era millonario gracias a la lotería. Sin embargo, mi mujer se despertó muy temprano. Serían los nervios».

El nuevo millonario se muestra como un persona profundamente tranquila. Parece como si el hecho de que sea dueño de 231.000.000 de pesetas le ocurriera todos los días.

«Lo mío no es serenidad. Yo, creo que es más una cuestión de autodominio. No hay por qué perder los estribos».

El señor Alvarado estuvo casi 40 horas sin comunicarle a nadie la noticia. «Mi primera intención era que no lo supiera más que mi familia. Pero, claro, hay cosas que no se puede ocultar».

A corroborar esta impresión sobre la serenidad del pacense millonario viene el hecho de que en la misma mañana de ayer se fue a trabajar, como si cualquier cosa.

«No, no soy mi propio jefe. El hombre está siempre sujeto a una serie de cosas que hacen que esto no sea posible. Sin embargo, en mi trabajo, sí lo soy».

Su día de trabajo fue normal. «Realmente, no me ha dado todavía tiempo a nada, ni a pensar en el trabajo. Esta misma mañana he cerrado una venta y la gente me sonrie como siempre. La reacción de los que me rodean, tal vez sea la de sonreir más que de costumbre, con esa sonrisa de cara para afuera que siempre se nota».

«Pero estoy convencido de que yo sigo teniendo los mismos amigos que tenía del sábado para atrás. Sin embargo, aparentemente, tengo menos enemigos. Supongo que será por aquello del dinero. Pero yo, por mi parte, no soy enemigo de nadie».

«Proposiciones ya he tenido, desde anteayer que se supo la noticia. Incluso me han ofrecido comprar una fábrica. Pero ni tan siquiera me he puesto al teléfono. De todas maneras, todas esas presiones que soy consciente que voy a recibir no van a hacer mella en mí. La gente se crea en torno al dinero unos problemas que espero que yo no voy a tener».

Veintidós mil pesetas fue el dinero que el señor Alvarado «invirtió», según él mismo dice, en lotería. «El motivo no fue otro más que en el sorteo anterior me habían tocado 60.000 pesetas y pensé que estaba bien comprar un número entero.

La administración de lotería

La administración de lotería en la que se vendieron las series premiadas es la número 5, de Badajoz.Su titular es Gonzalo Ortiz y, desde hace tres años, le ayuda Juán Díaz.

«Esta es la primera vez, dice el señor Ortiz, que repartimos, de una sola vez, 245.000.000 millones de pesetas. Y, por supuesto, un gordo de esta entidad».

Además del premio gordo que le ha caído en suerte al señor Alvarado, la administración número 5 ha repartido otros premios menores.. «Además del número al que le ha correspondido el primer premio, teníamos toda la centena, que supone otros catorce millones de pesetas». De entre estos premios menos, el mayor ha sido para un cartero que ahora tiene en su bolsillo 800.000 pesetas.

El mismo dice que no espera que el nuevo millonario le vaya, a dar ninguna propina. «Lo que si creemos, por lo menos, añade, es que venga a agradecernos el dinero que, a nuestro través, ha conseguido».

Alberto Alvarado, por su parte, afirma que no le gusta la propina, que le parece una cosa fea. «Sin embargo, dice, lo que no haré será quedar sin ir a la administración de lotería. Les haré un buen regalo que demuestre mi agradecimiento. Esa es una cosa que sí creo que soy: agradecido».

«Algo que no entiendo es que, por el simple hecho de que me haya tocado la lotería, haya pasado a ser tan importante, tanto que merezca el que todo el mundo me busque. Yo sigo siendo la misma persona que antes y espero que seguiré siéndolo por mucho tiempo».

Con respecto a cuál puede ser el objetivo de su dinero, dice: «Todavía no lo he pensado y aún tardaré un par de meses en hacerlo. Lo que sí voy a hacer es cambiar de piso, pero no ahora que tengo dinero, sino porque ya lo había decidido antes del sorteo. Con respecto al gran chalet que dicen que me voy a hacer, he de decir que es cierto, he pensado ya en construirlo. Pero se trata de un simple deseo que he tenido desde siempre. Y, si llego a construirlo, lo haré para que lo disfrutemos todos: mi familia y mis amigos. El amigo que vaya más de una vez a él, puede considerarse que lo es de verdad».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 1976

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