Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los toreros mexicanos no alternarán con los españoles

Los toreros mexicanos no alternarán con los españoles en ningún festejo de los que se celebren en cualquier plaza del mundo, según acuerdo adoptado por la Comisión Taurina Mexicana. Al propio tiempo, ningún español podrá actuar en corridas donde se lidie ganado mexicano.Ahora que permanece en suspenso el convenio taurino hispano-mexicano, si la aplicación de esta medida se prolonga hasta el invierno, perjudicará seriamente a los toreros españoles que normalmente hacen la campaña americana y muy especialmente en las plazas de México. Por parte de los mexicanos, de momento perjudica en concreto a los diestros Manolo Arruza y Marcos Ortega, que tienen contratadas actuaciones en plazas del sur de Francia para el mes de agosto, en carteles donde también están anunciados espadas españoles.

Hay unos intereses profesionales a defender y de ahí que se hayan hecho necesarios los convenios, a fin de que las actuaciones de los espadas de ambas nacionalidades puedan tener un derecho de reciprocidad. Pero se comprueba, al tiempo, que son fuente continua de conflictos. Y por otro lado la reciprocidad es relativa: invariablemente exportamos a México toreros de mucha mayor calidad que los que de allí se importan. Ocurre entonces que nuestras figuras podrían dañar los intereses de los toreros mexicanos, porque lógicamente les restan puestos en los carteles, haya o no convenio; mientras que, éstos a quienes dañan en Españan es a los modestos, porque a las figuras no las pueden desbancar si no es mediante la estricta aplicación del convenio.

A mayor abundamiento, en términos de afición, la presencia de toreros mexicanos apenas revalotiza nuestros festejos, o no los r.evaloriza en absoluto. Lo mismo podría decirse de cualquier torero de otras procedencia. O se da, por excepción, el caso contrario: ahí está Juan Moura, el más sensacional rejoneador de los últimos tiempos, a quien en todas partes quieren ver -en Madrid no nos cansaríamos nunca-, pero que por razones sindicales ha de actuar siempre acompañado de otro rejoneador español o no tiene contrato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de junio de 1976