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Balonmano

21-18. Corta ventaja del Atlético sobre el Granollers

El partido Atlético-Granollers, como siempre que se enfrentan ambos equipos, resultó igualado y en muchos instantes, blanco. Es normal. A fin de cuentas en el primer choque de los cuartos de final de Copa, los rivales eran un subcampeón de liga y un campeón de la Recopa europea.El domingo en el Magariños, además, sólo hubo dos lesionados y al margen del juego. A Castellví le dieron un golpe en la cara ya perdido el balón y De Andrés lució en la segunda parte un esparadrapo en la ceja derecha por un balonazo de «enfado» lanzado por un jugador catalán. Nada, «dentro», pues. Aunque ello no quite para que quizá fueran escasas las 17 amonestaciones y ocho expulsiones decretadas por los árbitros a lo largo del partido. ¡Ah! y que fueron once y cinco en el lado vallesana, por sólo seis y tres, en el rojiblanco, cuando los dos equipos defendieron con idéntica dureza. Ambas barreras se formaron en 6-0 y con un mejor orden en las basculaciones y en el bloqueo por parte del Granollers. Unicamente al comienzo de la segunda parte el Atlético funcionó bien para salvar esa inferioridad y fue Igartua el inspirado. Además de levantarse muy bien tiró al ángulo de Pagoaga, su punto débil, no aprovechado anteriormente. El guardameta internacional, suplente de Perramón demostró su gran clase.

Toda la primera parte transcurrió con ventaja vallesana y se llegó al descansó con 6-7 a su favor. Después, pese al 10-9 por Igartua, el Granollers se colocó en 15-17 y sólo a falta de tres minutos, la expulsión por 5 de Baños permitió el 21-18 final para el Atlético. Ambos equipos jugaron con el Clásico 3-3 en ataque y sólo en algunos minutos utilizaron el doble pivote los madrileños, que necesitaban abrir más huecos. Sus rivales, con Aperador de verdugo al estar bien vigilado Sagarribay, no lo necesitaron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1976