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Siempre Robando
Opinión

Así que el Madrid vivo, al menos

Cumple una función histórica el equipo blanco, también en las más duras: competir y apretar hasta el final, que es como ha escrito su sencilla historia

Los jugadores del Real Madrid tras marcar el 0-1 ante el Espanyol. Siu Wu (EFE)

Unas cuantas opiniones muy personales, no simplemente personales (como ese estanco que vi en Jaén anunciándose en una marquesina a todo trapo: “Muy abierto”, no “abierto” sin más) en este largo y agónico final de temporada madridista.

Bellingham me parece un jugadorazo que además tiene carácter, ganas y fuerza por triunfar como triunfó en su primer año; le veo, incluso, si bien solo tengo acceso a él por lo que hace en el campo, pinta de líder de la plantilla.

He dejado de tener opinión clara sobre Vinicius. El de 2024 me parece el mejor jugador del mundo. Que física y competitivamente haya progresado tanto y mentalmente siga siendo el mismo, o más desquiciado, que hace cinco años, da que pensar; hay partidos, y partidos importantes, en que no se sabe a qué está. Otros, incluso, en que para saber en qué parte del campo anda hay que seguir con la mirada al árbitro. Un jugador que al 100% enfocado es tan bueno y determinante, y que apenas llegue en unos pocos partidos a ese 100%, desespera incluso a sus defensores más eufóricos. No me verán entre los panolis que le pitan con lo que aguanta fuera del Bernabéu; no merece tanto los pitos del público como los avisos de un entrenador que le meta en vereda: deja de hablar, deja de exagerar, deja de saltar contra cualquiera porque cualquiera, por el hecho de ser tú, se va a dirigir todo el rato a ti para provocarte (mientras escribo esto se apoya con Gonzalo en una pared inmensa, amaga a dos rivales del Espanyol y marca gol: no puede uno reaccionar así solo porque te estén criticando en un artículo que saldrá mañana. Y ahora le acaba de pegar a la pelota como un dios después de un taconazo de Bellingham. Vamos a probar con Mbappé, por si se le da por aparecer en el Camp Nou).

A Mbappé le empieza a pasar lo que le pasaba a Guti, que en los partidos menos interesantes mandaba a Arantxa de Benito a jugar por él aprovechando la melena rubia y el despiste general del público con el genio del 14. Hay partidos en que uno tiene la sensación que Esther Expósito se desmarcaría mejor que el francés. Están los dos echando unos días de dolce far niente en Italia aprovechando una lesión de Mbappé, y ya la expresión, aprovechar una lesión, lo dice todo. Soy fan del delantero, me alucina su velocidad, su potencia y su capacidad abrasiva de quemar a la defensa contraria. Me gusta verle jugar, tiene un estilo muy Real Madrid: uno puede jugar a cualquier cosa que Mbappé jugará a la suya y ganará el partido, con permiso de Courtois. Pero cuando la tortuosa ecuación no funciona, la apatía, también de él, se lleva todo por delante.

El Madrid ganó en Barcelona, pero ante el Espanyol. Falta el Barça. Cumple una función histórica, que es la de ser el Madrid siempre, también en las más duras: competir y apretar hasta el final, que es como ha escrito su sencilla historia. Después de partidos inanes en los que tiró el campeonato, podía existir la tentación de no arriesgarse a que el Barça lo consumiese en el Camp Nou como festín de guerra y celebrar el título allí. Quizá lo haga, pero no será porque los blancos vayan a regalárselo ni porque ante el Espanyol bajase marchas y mandasen el alirón al Barça en su día libre. Se viene a jugar. Se viene a merecer las victorias y las derrotas. Eso traslada Arbeloa a los jugadores y en eso se aplicaron ellos: en que si se pierde la Liga, no será por falta de carácter en los momentos finales, en los minutos delicados, en los partidos de siempre. Así que vivos, al menos.

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