El Real Madrid y la UEFA firman la paz después de cinco años de disputas por la Superliga
Florentino Pérez y Aleksander Ceferin acuerdan cambios en el modelo del fútbol europeo y dan por terminada la batalla legal

La Superliga, que nació en la medianoche del domingo 18 de abril de 2021 con un comunicado de 12 clubes europeos liderados por el Real Madrid, certificó su final este miércoles a las tres de la tarde con un mismo texto publicado por la UEFA y el club blanco, el último empeñado en un proyecto que no llegó a disputar un solo partido y que ha dejado un reguero de cinco años de disputas legales y ha acelerado algunos cambios sustanciales que los clubes demandaban para la Champions. El club presidido por Florentino Pérez y el organismo europeo comandado por Aleksander Ceferin explicaron que, junto a la ECA (asociación de clubes europeos), han llegado a un acuerdo “por el bien del fútbol europeo de clubes”. Se enterraba así la Superliga y las disputas judiciales: el Madrid y A22, empresa promotora del proyecto, reclamaban todavía más de 4.500 millones de euros a la UEFA por daños y perjuicios.
Comunicado Oficial: la UEFA, la European Football Clubs (EFC) y el Real Madrid C. F. llegan a un acuerdo por el bien del fútbol europeo de clubes.
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) February 11, 2026
El breve texto de este miércoles es muy genérico. Apenas apunta a que el pacto se cerró “respetando el principio del mérito deportivo y haciendo hincapié en la sostenibilidad a largo plazo de los clubes y la mejora de la experiencia de los aficionados mediante el uso de la tecnología”. La cita recoge la resolución de buena parte de los reproches de estos años entre las partes. La UEFA se quejaba de que la idea inicial de la Superliga de 2021 planteaba un torneo elitista y cerrado que no tenía en cuenta el mérito deportivo para participar, al contrario que la Champions, que requiere un proceso de clasificación a través de los campeonatos nacionales. Por otro lado, la sostenibilidad económica y las innovaciones tecnológicas han constituido los argumentos centrales sobre los que el Madrid apoyaba su empeño de impulsar una nueva competición europea manejada por los clubes al margen de la UEFA, que desde el comienzo se opuso al proyecto por todos los medios. Al principio, con amenazas de sanciones a los clubes e incluso a sus futbolistas.
Ceferin llegó a anunciar en una conferencia de prensa en abril de 2021 que pretendía prohibir que los jugadores de los equipos participantes compitieran con sus selecciones nacionales. En paralelo, la Superliga emprendió una batería de movimientos en los juzgados que desembocó en diciembre de 2023 en un fallo histórico del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea que determinó que las normas de la UEFA y la FIFA para autorizar competiciones contravenían la regulación europea. En consecuencia, la UEFA no podía impedir, como había estado haciendo, la intención de poner en marcha un nuevo torneo.
Pero para entonces solo mantenían el empeño el Madrid y el Barcelona. Entre abril y mayo de 2021, se habían desmarcado del proyecto los seis clubes ingleses (Liverpool, Manchester United, Manchester City, Chelsea, Arsenal y Tottenham), el Milan, el Inter de Milán y el Atlético de Madrid. En julio de 2023 fue la Juventus la que manifestó que quería salirse de la Superliga. La sociedad que constituyeron en 2021 los 12 fundadores, European Super League Company, continuaba existiendo, y mantenía una intensa batalla contra la UEFA en un juzgado de lo mercantil de Madrid, pero se había vaciado, sostenida ya solo por la tenacidad de Pérez.
Laporta se fue acercando a Ceferin y alejando de la ruptura. Hasta que el sábado pasado, solo cuatro días antes de la paz final, el Barcelona hizo público su distanciamiento definitivo del proyecto.
El acuerdo llegó después de casi un año de negociaciones entre el consejero delegado de A22, Bernd Reichart, y el secretario general de UEFA, Theodoros Theodoridis. Hablaron sobre cambios de gobernanza en la Champions, modificaciones del formato del torneo y novedades en su difusión, que las últimas versiones del proyecto de la Superliga, transformado en Unify, contemplaban que fuera gratuita a través de una plataforma de streaming.
Sin embargo, tras casi una decena de encuentros, la UEFA se plantó y el Madrid y A22 respondieron en octubre con el inicio de una reclamación de más de 4.500 millones de euros por daños y perjuicios, una vía que consideraban que les había abierto el último fallo de la Audiencia Provincial de Madrid. Pretendían también activar una nueva baza negociadora. “No queda otra”, decían entonces fuentes cercanas al proyecto; “está en manos de la UEFA poder evitarlo. Pero solo puede ser negociando seriamente”.
La reclamación comenzó por el paso conocido como MASC (medios adecuados de solución de controversias), una especie de arbitraje obligatorio antes de la presentación de una demanda de este tipo. Mientras eso avanzaba, siguieron las conversaciones entre el Madrid y la UEFA que desembocaron en el acuerdo anunciado este miércoles después de casi cinco años de enfrentamiento intenso. Según el texto publicado por las partes, la paz definitiva llegará cuando se implemente lo pactado sobre la sostenibilidad de los clubes y “la mejora de la experiencia de los aficionados mediante el uso de la tecnología”. En ese momento el Madrid y A22 retirarán sus respectivas reclamaciones millonarias.
Así pues, la deserción del Barcelona anunciada el pasado sábado ha sido el último suspiro de lo poco que quedaba ya de la Superliga, una vez que el primer proyecto de competición elitista y cerrada al margen de la UEFA fracasó y las modificaciones más aperturistas no han cuajado porque no contaba con el apoyo de los grandes clubes europeos. Solo algunos equipos históricos en horas bajas parecían dispuestos a otra rebelión que no se ha dado.
Fuentes de los clubes fundadores que se bajaron del proyecto tras su mala acogida entre los aficionados consideran que la decisión del Madrid de acordar el armisticio se debe a que ha entendido que no puede ir solo contra el sistema y que ha gastado mucho dinero (estiman unos 50 millones) para tratar de sacar adelante una idea rupturista que ya solo contaba con un defensor. Esto situaba al Madrid y A22 en una posición de debilidad a la hora de negociar pese a la amenaza de los 4.500 millones de euros reclamados.
Tras el último fallo judicial favorable al proyecto, la UEFA interpuso un recurso de casación ante el Supremo, lo que impediría que se admitiera la demanda por daños y perjuicios al no haber sentencia firme. El proceso podría prolongarse durante años.
Abortado el plan de 2021, la gran victoria del Madrid y de su presidente ha sido que el primer intento de los 12 rebeldes sirvió para que la UEFA por fin acelerara la actividad de la sociedad fundada al 50% con los clubes para repartir beneficios y que también participaran en los procesos de venta de los derechos de retransmisión o de cualquier otra comercialización de sus activos. Antes de la algarada de abril de 2021, la UEFA hacía oídos sordos a los clubes. Después, los equipos han visto aumentados sus ingresos considerablemente tanto por su participación en las competiciones europeas como por los beneficios de esa sociedad a medias con la UEFA.
Otras fuentes que estuvieron inmersas en el plan inicial de la Superliga aseguran que el pacto de este miércoles no supondrá cambio alguno en los modelos de las competiciones ni más dinero para los clubes, ni modificaciones en el fair play financiero.
El consenso, dicen, “también servirá para resolver sus disputas legales relacionadas con la Superliga Europea, una vez que se implemente un acuerdo definitivo”.
El anuncio supone también que A22, la empresa creada para promover el proyecto, desista también de la reclamación multimillonaria que había emprendido contra la UEFA. Entre A22 y el Madrid, reclamaban al organismo europeo más de 4.500 millones de euros en un proceso que se encuentra en sus primeras fases de arbitraje, paso previo obligatorio antes de la interposición de una demanda de reclamación de daños y perjuicios.

El Madrid era ya el único club que mantenía su empeño con el proyecto, después de que Joan Laporta desvinculara públicamente al Barcelona el sábado pasado. Por el camino habían ido cayendo el resto de los otros 11 clubes fundadores, empezando, ya en abril de 2021, por los seis ingleses (Liverpool, Manchester United, Manchester City, Arsenal, Chelsea y Tottenham), el Atlético de Madrid, el Milan y el Inter de Milán. Quedaron solo tres: Juventus, Barcelona y Madrid.
Los italianos manifestaron que querían dejar el proyecto en 2023, lo que dejó solos a Laporta y Florentino Pérez, el último que ha sostenido el empeño hasta anunciar el acuerdo final este miércoles.
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