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Unai Simón: “Me gusta ser portero y sentir la adrenalina de los partidos grandes”

El guardameta de la selección española y del Athletic habla en la entrevista sobre el oficio de portero, el ajedrez y la fortaleza del grupo de Luis de la Fuente

Unai Simón Eurocopa 2024
Unai Simón, este martes después del entrenamiento de la selección española.MIGUEL MORENATTI (DIARIO AS)

La tercera jornada de trabajo de la selección española en su base de operaciones de Donaueschingen comenzó ayer con un pasillo sobre el campo de entrenamiento que atravesaron los dos miembros de la expedición que cumplían años, Javier Alfaro, el podólogo, y el portero Unai Simón, que celebraba sus 27, otra vez lejos de casa. “Ya que toca aquí, no te vas a quejar por estar aquí”, bromea.

Pregunta. En el hotel les han puesto un tablero de ajedrez. ¿Ya lo han estrenado?

Respuesta. Ayer lo estrenamos David [Raya] y yo. Estábamos jugando a las cartas, no hacíamos para jugar a las cartas y dijimos, ¿jugamos un ajedrez?

P. Zubimendi dice que usted le gana, que juega mucho en el Athletic.

R. Juego con Óscar de Marcos, que está un puntito por encima de mí. Tengo buen maestro. Jugamos con el Chess, cada uno desde casa. Con Demar no he jugado nunca en tablero. Con Dani [Olmo] sí he jugado en tablero.

P. ¿Juega desde niño?

R. De pequeño jugaba. Lo dejé y en el confinamiento, como me aburría muchísimo, le pegué a todos los juegos, desde el tres en raya al ajedrez. Estuvo muy bien aprender otra vez. Empecé a indagar un poco más, a mirar estrategias, aperturas, cómo jugar, cómo desarrollar y terminar partidas. Lo bueno del ajedrez es que no dependes de árbitros ni de nada externo. En el fútbol siempre puedes depender de un fuera de juego que te han pitado, o de una mano. El ajedrez es tú contra otro, cara a cara, y si pierdes es porque el otro ha sido mejor que tú. No le puedes echar la culpa a nadie. Es un deporte muy bonito por eso, porque eres tú con tu cabeza peleando contra la cabeza del otro. Y es una batalla.

P. Víctor Valdés dijo que si volviera a elegir no sería portero. ¿Usted repetiría?

R. Sí, sí, yo disfruto mucho con el fútbol. Si no hubiese llegado a niveles de élite o al mundo profesional, seguramente no hubiese jugado de portero, porque a mí lo que me gusta es la adrenalina de la competición: estar en partidos con la selección, partidos este año en Europa con el Athletic… Y me gusta ser portero y sentir esa adrenalina de los partidos grandes. En el equipo de mi pueblo no estaría jugando. Me dedicaría a lo que hubiese estudiado.

El ajedrez es un deporte muy bonito porque no le puedes echar la culpa a otro

P. Su padre le grababa entrenamientos. ¿Le gustaba mucho, había sido portero...?

R. Mi padre ha sido un padre muy tranquilo siempre. Veo cada cafre en los campos de fútbol que me da un poco de vergüenza. Mi padre era una persona que se apartaba, se quedaba tranquilo en su esquina. Era de estos padres que cuando ibas al partido te decía que disfrutases y cuando volvía a ver si había disfrutado del partido. De vez en cuando grababa los partidos. Tampoco era de estos tácticos… En mi casa no se ha vivido el fútbol de una manera muy intensa. Me dejaba los vídeos y decía: “Unai, tienes ahí los vídeos, si quieres verlos, los ves”. De pequeño, cuando jugabas bien veías los partidos. Si jugabas mal, decías ahí te quedas…

P. ¿Ahora se ve?

R. Cada partido hay que analizarlo, y ver si podías hacer algo más o lo has hecho bien.

P. Esta selección pasó de las dudas que generó la derrota en Glasgow en el segundo partido con Luis de la Fuente a ganar la Nations League tres meses después. ¿Cómo vivió ese cambio?

R. No estuve en aquella convocatoria, pero hablaba con los jugadores y daban tranquilidad. El partido de Glasgow fue una encerrona y contra Noruega se jugó muy bien. Como veníamos jugando con Luis Enrique. Y nos presentamos en una Nations League donde la prensa no ayudó mucho a dar buen ambiente a la competición, no estaba convencida del entrenador. Nosotros lo estábamos. Conoce muy bien a los jugadores que estamos aquí y conoce muy bien el fútbol. Yo he coincidido con Luis y he ganado con él un campeonato sub 19 y uno sub 21. Sabíamos que teníamos un grupo espectacular, y en cuanto le ganamos a Italia, sabíamos que contra Croacia teníamos hacer un gran partido, pero que podíamos conseguir el título.

P. ¿El grupo es espectacular en lo técnico, en lo humano…?

R. Todos conocemos a los jugadores y sabemos que técnicamente y tácticamente somos muy buenos. Pero las competiciones largas, como una Eurocopa o un Mundial, las ganan los jugadores, pero sobre todo las ganan los equipos. Esos en los que cuando un jugador está mal los otros lo arropan en el campo, cuando alguien comete un error, hay otro que se lo soluciona y no le recrimina nada, que diga, venga, va… Y eso es lo que yo veo.

P. Después de la final de la Nations contra Croacia, que terminó con una tanda de penaltis en la que detuvo dos, no le gustó mucho hablar ello. ¿Por qué?

R. Porque parece que la final fueron solo los penaltis y me daba mucha rabia que la gente me preguntara solo por los penaltis cuando hicimos un partidazo. Me acuerdo muy bien de que hicimos recorridos de altas intensidades en el minuto 116, en pleno junio, cuando terminaba la temporada. Y la gente solo se centraba en los penaltis, y me daba rabia.

P. Pero era su momento.

R. Ya, pero es que no quiero ese momento. Yo quiero hablar de lo que hicimos contra Croacia, de que apenas nos generaron ocasiones, de lo que generamos nosotros. Los penaltis fueron lo más determinante, y por eso es de lo que se habla. La gente que no entiende de fútbol habla de eso. Hay gente que cree que sabe de fútbol y no sabe. Y se cree que es Pep Guardiola…

Los torneos largos los ganan los jugadores, pero sobre todo los equipos

P. ¿Aún guarda el papelito con las indicaciones para la tanda contra Suiza en cuartos en la que paró dos en la Eurocopa pasada?

R. Sí, sí. Lo tengo en casa.

P. ¿Guarda muchas cosas?

R. No, pero la tanda de penaltis aquella fue bastante importante para mí por el hecho de que la jornada anterior contra Croacia había cometido un error donde se me expuso mucho. Fue una tanda de penaltis importante para mí por cómo había jugado contra Suiza, que había hecho un partido muy bueno viniendo de la jornada anterior. Me lo guardé como recuerdo de esa capacidad de sobreponerte. No por lo que pone el papel, sino por lo que significa.

P. ¿Cómo convive con el error?

R. Si alguien comete un error y se borra del partido, me parece una falta de respeto hacia mi persona. Entonces, yo si cometo un error, sé que la he cagado, sé que la he liado, pero al menos tengo que seguir intentando hacer lo mío por respeto a los otros diez que hay en el campo.

P. ¿Se le queda en la cabeza un rato?

R. No. Lo bueno que tiene el fútbol, y más aquí en la selección, es que interactúas mucho con la pelota. A los 30 segundos tienes otra acción y se te aleja de la cabeza. Llegas a casa y te mueres... Llegas a casa y vuelves a ver la jugada…

P. ¿Las buenas también o solo las malas?

R. Las buenas también te gusta verlas. Las buenas siempre son para venirte arriba, las otras son para aprender y para ver qué ha pasado. No te puedes quedar solo con las malas, ni con lo bueno. Hay que dar un poco de equilibrio.

P. En el verano de 2018, usted era el cuarto portero del Athletic, y le ceden al Elche. Pero Kepa se va al Chelsea, Iago Herrerín se lesiona y Remiro no renueva. ¿Qué peso tiene la suerte en su carrera?

R. En el Bilbao Athletic no ascendemos y sabía que tenía que buscarme la vida fuera. Con los porteros que tenía por encima no iba a poder jugar en el Athletic. No era mi momento todavía. Cuando ya estoy adaptado en Elche, con un grupito de jugadores bastante cercanos, me llaman para que vuelva. Y en cuanto te llaman para volver al Athletic dices: “Hostias, a ver si voy a poder... Ya soy el segundo”. Vuelvo y el día antes del partido me dice Berizzo que voy a debutar, que no querían que jugase Alex. Jugué muy bien esas siete jornadas, hasta que se recuperó Iago y, al año siguiente, Gaizka Garitano me dio la oportunidad de empezar la temporada, y desde entonces hasta ahora ha ido todo genial. La suerte hay que buscarla, trabajarla, pero en el fútbol siempre hay que tenerla.

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