“Suiza mezcla el fútbol francés, italiano y alemán”

El exdefensa hispanosuizo Philippe Senderos destaca la variedad y crecimiento del rival de la Roja

Seferovic marca a Francia.
Seferovic marca a Francia.Daniel Mihailescu (AP)

Philippe Senderos (Ginebra, 36 años), hijo de Julio, español de la provincia de Guadalajara, y de Zorica, de nacionalidad serbia, disputó con Suiza tres Mundiales (2006, 2010, 2014) y una Eurocopa (2008), fue 57 veces internacional (cinco goles) y jugó, pese a sufrir bastantes lesiones, en Servette, Arsenal, Milan, Everton, Fulham, Valencia, Aston Villa, Grassophers, Rangers, Houston Dinamo y Chiasso, donde se retiró con 34 años. Ahora, el exdefensa es director deportivo del club que le vio crecer y un día espera ser entrenador. En la víspera del España-Suiza, Senderos repasa con paciencia infinita su carrera profesional con un verbo, en español, fácil y fluido. La entrevista también la podría haber realizado en francés, inglés, alemán, italiano, serbio… e iraní, la nacionalidad de su esposa. Habla todos esos idiomas.

Una carrera plagada de lesiones. “A pesar de todo, hice una buena carrera. Por supuesto que fueron un freno constante en mi desarrollo futbolístico. Al principio me preguntaba por qué me pasaba. Veía a otros jugadores que se cuidaban menos y no les pasaba nada. Eso me cansaba más que hacer la recuperación. Al final opté por pensar que tenía predisposición a lesionarme y cada lesión reforzó mi parte mental. Las afronté con abnegación. Tenía claro que no me podían etiquetar como jugador por ellas. Más lesiones tienes, más tendrás. Era algo inevitable. Nunca me acobardé. Siempre pensaba que iba a volver y más fuerte que antes”.

Victoria en 2010 ante España. “En mi pasaporte no lo pone, pero se podría poner porque aquel triunfo del Mundial de 2010 en Sudáfrica fue muy importante. Ganar al que luego fue el campeón es algo todavía increíble. Me lesioné también en aquel partido, pero participé. Entiendo que en España se generara un debate después de aquella derrota porque no jugó tan mal como se dijo. Lo nuestro era defender y aprovechar la oportunidad si nos llegaba y nos llegó. Les hicimos daño porque podíamos salir a la contra. Resistimos con nuestras fuerzas”.

Una mezcla de estilos.Esta Suiza actual tiene valores de las culturas que tenemos en el país. De la parte francesa tenemos que jugamos bien al fútbol; de la parte italiana, que somos capaces de defender bajo y dejar la iniciativa al adversario para luego sorprenderle, y de la parte alemana, que salimos rápido y siempre hacia delante. Somos un mix de los tres estilos también en la cultura futbolística. La selección es el vivo espejo del país. Refleja mucho sus cualidades. Yo soy un idealista y así lo veo. Tenemos jugadores de muchos orígenes y tenemos la posibilidad de utilizarlos en todos los deportes y en la vida misma. Es un ejemplo de integración a la sociedad”.

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Así es Suiza. “Es un equipo valiente, sin complejos y que tiene más calidad futbolística de lo que pueda parecer. Respeta los principios del fútbol y quiere jugar siempre. Es una filosofía que ha traído el nuevo entrenador [Vladimir Petkovic] y el equipo lo obedece. Para ganar a España, tendrá que repetir lo que hizo contra Francia. Lo mismo. Nunca dejar de creer. No rendirse. Muchos suizos apagaron la televisión, pero el equipo siempre estuvo ahí y terminó ganando. En cuanto al juego, deberá aprovechar las oportunidades que le dejen. Puede parecer un tópico, pero no lo es. Ya se ha visto que en partidos importantes este equipo ha respondido. En los dos primeros, contra Italia y Gales, estuvo a un nivel más bajo del que tiene realmente. Somos una selección joven, solo tiene tres jugadores por encima de los 30 años. Es un deseo del seleccionador. Ha querido renovar el equipo y contar con los jugadores de más alto nivel”.

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La táctica de los tres centrales. “Es un sistema que conocemos perfectamente. Llevamos tiempo trabajando así. Jugar siempre con la misma defensa nos da mucha seguridad. Un sistema estable es siempre beneficioso para los jugadores. No es innegociable, hemos jugado también con cuatro. Esta defensa demuestra la influencia italiana y alemana. Esta selección es muy variada, algunos fueron campeones del mundo sub-17 (2009) y la mayoría juega en Alemania, en Italia… donde tienen posibilidad de exprimirse. Ahora cuando hacemos cambios no se produce una bajada en el rendimiento colectivo. En otros tiempos no teníamos recambios que mantuvieran el nivel del equipo. Ahora somos una gran selección y no lo digo solo por este torneo, sino por los últimos años. Se pierden pocos partidos y se encajan pocos goles”.

Sin Shaka, como sin Busquets. “Parecido. Es una gran baja para el vestuario y para el campo. El que entre nos ayudará de otra manera. Estará más fresco, pero no será lo mismo”.

Los dos centrales zurdos. “Jugar con dos centrales derechos es habitual. Yo jugué mucho a la izquierda y era diestro. Hablando claro, es una limitación jugar del otro lado. No te permite abrir el pie y jugar hacia fuera. Tal y como juega España necesita a gente que pueda abrir el pase para controlar el juego. Se compensa porque son dos zurdos que juegan bien y como el equipo tiene el control, no les frena tanto. A otro nivel, jugar con dos zurdos sería más complicado”.

La mutación de la Roja. “A pesar de los empates contra Suecia y Polonia yo no dudaba de la calidad de los jugadores españoles. Necesitaba partidos importantes para comportarse de verdad como un equipo y ahora han demostrado serlo. Es una gran selección que puede ganar a cualquiera de los equipos que restan en el campeonato”.

Sergio Ramos. “No puedo entrar en los criterios del seleccionador. Para algo está y es quien decide. Personalmente sobre Sergio Ramos solo puedo decir que es un defensa de una gran calidad, con experiencia, que en un torneo corto como este podría ayudar con todo lo que ha aprendido y desarrollado en su carrera, pero también se podría hablar de Cesc Fábregas, que tampoco está. Sobre su calidad, no hay dudas”.

“En el Bernabéu vomité por los nervios”

Su padre, Julio, era un madridista de los que no cenaba por la noche si perdía el equipo. Él heredó sus genes. “Siempre me compraba la camiseta y de pequeño también era del Madrid. Cuando venían de pretemporada a Nyon, cerca de Ginebra, les iba a visitar al hotel. Las firmas no me decían nada, yo quería fotos para recordar el momento y me decía a mí mismo que algún día podía estar allí… Tengo fotos con Capello, Seedorf, Roberto Carlos, Hierro… Con los años después te haces fan del equipo en el que juegas. La bonita historia es que cuando llegué al Milan y estaba Seedorf le enseñé una foto con él. Yo tenía nueve años, y la colgó en su página web”.

Otro día que Philippe tiene bien presente fue cuando jugó en el Bernabéu una eliminatoria de la Champions, Real Madrid-Arsenal, en febrero de 2006. “Soy muy nervioso por naturaleza. No solo era por el hecho de jugar contra el Madrid. Evidentemente era un momento especial. Vivo todo con mucha intensidad y los partidos, más. Antes de jugar siempre sentía algo y si no lo sentía es que pasaba algo raro, que no iba bien. Necesitaba esos nervios para hacerlo bien. Era como una presión positiva. La imagen de un animal en la selva que corre detrás de ti. También he visto a Zidane vomitar en el campo antes de tirar un penalti y a Messi tomarse unas pastillas para el estómago y no me estoy comparando con ellos, que son de otra galaxia. Lo de los vómitos me sucedió en el Bernabéu porque era un momento especial, y cuando comenzó el partido todo pasó. Antes de empezar reconozco que sentí unos nervios especiales”.

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