España descubre a Great Osobor, el pívot errante
El navarro, de familia nigeriana, se formó en Inglaterra, jugó en EE UU y ahora milita en Alemania y brilla con la selección


Un navarro de Tudela de 22 años, que mide 2,03m y pesa 112 kilos, hijo de emigrantes nigerianos, con formación británica y que ha jugado en Estados Unidos y en Alemania es la sensación de la selección española de baloncesto. Se llama Great Osobor y este jueves debutó en partido oficial frente a Dinamarca en el inicio de la clasificación para el Mundial de 2027 y en el estreno también de Chus Mateo en el banquillo. España venció por 64-74 y Osobor emergió con 12 puntos, ocho rebotes (tres ofensivos) y dos robos en 18 minutos en pista, una actuación en la que exhibió tanto su corpachón para fajarse en el poste bajo como su rapidez de manos y piernas para recuperar el balón y correr. “Soy muy versátil, hago cosas que otros jugadores de mi tamaño no pueden hacer”, se felicitó el grandullón. “Tiene mucha calidad. Debe aprender cosas pero me alegro de que los errores sean por juventud”, le elogió Chus Mateo. Y su compañero Oriol Paulí apuntó sin rodeos: “Es un animal”.
📹 Showtime en Farum 😎
— Baloncesto España (@BaloncestoESP) November 27, 2025
La pone @7Alvaroct y la revienta @GreatOsobor 🔥
🏆 Clasificación @FIBAWC
🇩🇰🆚🇪🇸 (Min. 35 | 52-66)
📺 @teledeporte #SomosEquipopic.twitter.com/AdMM2UfWcI
La historia de Great Osobor es la de un buscavidas que hoy disfruta de los aplausos después de un camino lejos de los focos. Su familia se mudó desde Nigeria a Tudela por trabajo y en Navarra comenzó el chico a jugar al fútbol y al baloncesto. Se decantó por la canasta porque era “demasiado alto” para dar patadas al balón, hasta que a los 13 años sus padres volvieron a hacer las maletas, esta vez para volar a Bradford, en Inglaterra. Osobor progresó con el balón naranja hasta la segunda división británica antes de cruzar el charco y probar fortuna en tres universidades estadounidenses, Montana, Utah y Washington, siempre de la mano del entrenador Danny Sprinkle y a la vez que estudiaba Sociología y Criminología. Su concurso en la Liga de verano con los Houston Rockets fue otro paso más hacia su gran sueño de jugar algún día en la NBA.
Varios clubes de la ACB se interesaron este pasado verano por él después de su convocatoria con la España B que preparó junto a los mayores el reciente Eurobasket. Osobor dejó buenas sensaciones en el grupo dirigido por Jaume Ponsarnau, y Chus Mateo le visitó en Alemania cuando fue nombrado seleccionador en lugar de Sergio Scariolo. El Science City Jena, hoy noveno clasificado de la Bundesliga, era el nuevo destino de Osobor, extrañamente sin hueco en la Liga española, perjudicado porque no ocupa plaza de jugador de formación debido a su rodaje en el extranjero.

“Es muy potente y explosivo”, le define Ponsarnau, su técnico en esa selección filial de jóvenes promesas; “de ahí saca una ventaja que consolida con su cuerpo. Tiene mucha envergadura, los brazos muy largos, y eso le permite llegar al rebote, ir al mate y robar balones sin tener que saltar o moverse mucho. Físicamente aún debe evolucionar, pero esa explosividad va en él. Como persona, Great nunca había estado en dinámica de selecciones y era una incógnita cómo se integraría en el grupo. Fue una sorpresa. Extrovertido, con ganas de aprender y hablar con sus compañeros, muy atento y con buenos valores de trabajo”.
Esta ventana de clasificación para el próximo Mundial es también un escaparate para Osobor, que frente a Dinamarca cazó la oportunidad a la primera y lució músculo y velocidad. Este domingo, en el segundo duelo internacional, le espera en Tenerife una pareja de pívots que elevará la exigencia, los georgianos Shengelia (el Barcelona le permite estar ahora con su selección) y Shermadini, dos viejos rockeros. Un nuevo reto para alguien acostumbrado a sacar los codos para ganarse una oportunidad.
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