Koke, un mito para el regreso del ‘cholismo’

Convertido en el jugador con más partidos en la historia del Atlético, Simeone se apoya en el canterano para retomar su libreto

Koke durante el partido contra el Real Madrid esta temporada.
Koke durante el partido contra el Real Madrid esta temporada.Fermin Rodriguez (Getty Images)

En un reciente reportaje en vísperas de que Koke (Madrid, 29 años) superara en el Sánchez Pizjuán al legendario Adelardo como el jugador del Atlético con más partidos disputados (554), la BBC puso de manifiesto la diferencia en el culto al jugador icono que existe entre el fútbol español y el inglés. Extrañaba en el medio británico que la figura del mediocentro del Atlético no tuviera un reconocimiento mediático y popular mayor tal y como se ha desarrollado su carrera. Un chico criado en el club desde los seis años, adiestrado para la vida con la humildad por delante por una familia obrera de Vallecas, y valorado por todos los técnicos que ha tenido, desde Diego Pablo Simeone en el Atlético, a Vicente Del Bosque, Julen Lopetegui y Luis Enrique en la selección.

“La clave para mantenerme tanto tiempo es no pensar en mí mismo, pensando en el equipo se consiguen muchas cosas. Esto es un deporte colectivo. Si puedo hacer algo por mis compañeros, lo hago. Eso es lo que he pensado desde pequeñito y lo que me han inculcado en mi familia y compañeros que he tenido”, reflexionaba ayer Koke en la sala de prensa del estadio Jan Breydel, donde el Atlético se mide esta noche al Brujas (21.00, Movistar).

“Es un chico criado en la casa desde pequeño que representa los valores del club, darlo todo en cada partido. Esa es la única manera de permanecer tanto tiempo en el Atlético de Madrid”, advierte Adelardo, el hombre al que Koke acaba de arrebatar una marca que se acercaba ya a los 40 años. “Como yo en su día, tiene que hacer muchas cosas que los demás no hacen. Correr por otros a los que hay que ayudarles porque tienen que hacer gol o crear juego. Por eso es tan importante para los entrenadores y para sus compañeros. Puede haber jugadores más vistosos, pero no tan importantes” abunda Adelardo.

La explosión de Koke llegó en la temporada 2013-14, en la que el Atlético se proclamó campeón de Liga y alcanzó la final de la Liga de Campeones en Lisboa. Dio 15 pases de gol en aquel curso y fue el lanzador principal de las demoledoras arrancadas de Diego Costa. Aquello le valió que cobrara fuerza en el vestuario el mote de Kokinho y que protagonizara la promoción de un operador televisivo para la siguiente campaña bajo el lema de “Sé Koke”.

Inteligencia táctica

Desde entonces, Koke ha atravesado etapas en las que, sin estar tan fino con la pelota, se ha defendido incluso de los silbidos de parte de la hinchada rojiblanca en sus momentos más bajos con kilómetros y trabajo táctico. “Si hablo como entrenador, ¿qué es estar bien o mal?, puedes hacerlo bien con la pelota y estar mal defensivamente. Él es muy inteligente, sabe de sus virtudes y de sus defectos. A nivel táctico está por encima de la media, eso es lo que le hace importante para sus entrenadores y para sus compañeros”, dice su hermano Borja, entrenador del cadete del Atlético tras haber sido una de las grandes promesas de la cantera rojiblanca. Una lesión de rodilla truncó su carrera. “Él vio en casa cómo fue mi vivencia. Un chico que tiene calidad, internacional en categorías inferiores, que promete mucho y, de repente, todo cambia por una lesión. Conmigo aprendió que un mal entrenamiento es un día de trabajo perdido”, prosigue Borja Resurreción. “La verdad es que nunca llegué a pensar que jugaría tantos partidos. Era inimaginable porque en el fútbol moderno, con tantos partidos y tanta exigencia física, es complicado”, añade.

El pasado sábado, en el Sánchez Pizjuán, Diego Pablo Simeone volvió a utilizar sus regresos al pasado cuando los resultados no acompañan. Retornó a la defensa de cuatro porque el equipo no se sostenía con los tres centrocampistas a los que obliga el jugar con tres centrales. Alineó a Koke como lanzador de las contras junto a Witsel en el medio y probó con Cunha caído a la izquierda, como en su día hizo con Diego Costa o Adrián cuando Falcao era el nueve de referencia. “Me había visto un par de partidos de Cunha en esa posición en su anterior club. Decidimos buscar una situación diferente que ya hicimos con Costa y Adrián, y me gustó”, aseguró ayer Simeone, que vio a Koke muy cómodo. El preparador argentino siempre ha destacado la importancia de su libreto a partir de los mediocentros y Koke lideró el sábado ese retorno a un equipo más sólido y contragolpeador. “La clave es sentirte identificado con lo que haces y en Sevilla tuvimos esa actitud”, reflexionaba Koke, convertido desde la retirada de Gabi en la extensión de Simeone. A ambos les separa un muro de las parcelas que delimitan sus viviendas en La Finca.

“Es difícil expresar todo el sentimiento que tengo para él, primero como persona. Es un tipo que se entregó, que nunca dudó en comprometerse primero con el Atlético de Madrid, con sus compañeros, con el cuerpo técnico. Y eso es muy difícil de ver”, le defiende Simeone.

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Sobre la firma

Ladislao J. Moñino

Cubre la información del Atlético de Madrid y de la selección española. En EL PAÍS desde 2012, antes trabajó en Dinamic Multimedia (PcFútbol), As y Público y para Canal+ como comentarista de fútbol internacional. Colaborador de RAC1 y diversas revistas internacionales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Europea.

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