Jorge Vilda: “Yo no dimito. Esto es un ridículo mundial”

El entrenador de la selección femenina se atornilla en el cargo con el apoyo de la federación, defiende sus métodos, y acusa a las jugadoras de falta de diálogo y claridad

Jorge Vilda, este viernes en la rueda de prensa en Las Rozas. Foto: JAVIER SORIANO (AFP) | Vídeo: EFE

Ni un paso atrás. Todo lo contrario. Con una media sonrisa que delataba su evidente nerviosismo –”no le deseo a nadie por lo que estoy pasando”-, el entrenador de la selección femenina, Jorge Vilda, se presentó este viernes ante la opinión pública para dejar claro que nunca se le ha pasado por la cabeza dimitir tras conocer el correo de renuncia de 15 jugadoras y que, si alguien tiene que mover ficha en este conflicto sin precedentes, son las futbolistas que mandaron la carta a la federación hace una semana, a las que acusó de falta de diálogo y claridad en sus quejas. Una semana después de que todo saltara por los aires, la jornada evidenció la distancia sideral entre las dos partes. Tal vez ya insalvable.

“Sería injusto quitarme de en medio, por lo que hemos construido. Mi solución es esta lista de 23 y mirar hacia adelante. No veo otra. Llamar a las que están convencidas y que no haya más presiones”, afirmó. ¿Y si le piden perdón?, le cuestionaron en sala de prensa. “Puede ser un principio para retomar lo que había en el pasado. Es lo que dijo la federación [en su comunicado] y yo estoy aquí”, añadió sin gran convencimiento ni querer “plantearse hipótesis”.

Entre las 23 elegidas para medirse a Suecia (7 de octubre en Córdoba) y Estados Unidos (día 11 en Pamplona), tampoco se encuentran, además de las 15 sublevadas, Irene Paredes y Jenni Hermoso. De la primera, aunque no envió la carta ni difundió en redes la explicación colectiva -como hizo Alexia Putellas- sí trascendió su apoyo al plante y hace un mes ya habló de “un malestar general”. Y Hermoso, en una nota individual, mostró su respaldo a sus compañeras, aunque sí discrepó de las formas. Preguntado varias veces por las dos veteranas, Vilda no quiso ofrecer detalles.

“Esto es un ridículo mundial cuando nos podíamos sentir muy orgullosos. Se ha lanzado la piedra y se ha escondido la mano”, denunció el técnico, que dedicó toda la comparecencia a defender su mandato, sus métodos de entrenamiento, y su capacidad profesional y de diálogo. Si hubo un poco de autocrítica fue para reconocer que tal vez se había equivocado al alinear a jugadoras en un momento determinado. “Soy el máximo responsable de los resultados. Que yo sea el único culpable, lo dudo”, afirmó. “Estoy dolido y esto es injusto. Por intereses se ha montado esto”, soltó sin ofrecer más detalles, aunque sí insistió en contestar todas las preguntas, incluso rectificando a un miembro de la federación cuando quiso dar por acabada la rueda de prensa a la media hora (duró finalmente 50 minutos).

“Tengo confusión y desazón porque no sé qué piden. Me gustaría que hablaran con claridad y que me lo hubieran dicho a mí en persona. No he recibido información precisa de los cambios que necesitan. Mi despacho siempre está abierto y, si ha habido falta de diálogo, no ha sido por nuestra parte”, subrayó el técnico, que aseguró, también sin desvelar detalles, que había hablado mucho con ellas y que nunca le habían exigido la dimisión. Nada más explotar la crisis, fuentes federativas sí reconocieron que habían asumido alguna de las peticiones de las jugadoras tras la Eurocopa, que comunicaron que el mensaje del técnico estaba gastado, y que ya se estaban tomando medidas.

Vilda, además de negar tics controladores, se afanó en defender su trayectoria -”llevo 21 años en esto”-, y sus criterios futbolísticos, puestos en duda por una parte relevante del vestuario a través de personas cercanas a ellas. “Vienen de todo el mundo para vernos entrenar, estamos a la vanguardia. Y algo tendremos que ver en su formación. La Champions existe hace cuatro o cinco años, pero antes su único estímulo era la selección. Algunas de las firmantes tienen 50 internacionalidades, ¿y ahora venimos con esto?”, señaló.

“Hay que ser valientes”

Nada más sentarse, acompañado por su cuerpo técnico y tres técnicos de las categorías inferiores masculinas -Luis de la Fuente, de la sub-21; Santi Denia, de la sub-19; y Julen Guerrero, de la sub-17-, Vilda se lanzó solo con un discurso de dolor y despecho que tenía muy claro. “Por la falta de claridad del mensaje de las jugadoras, se han podido deslizar dudas sobre si ha ocurrido algo extradeportivo. Así que reto a todas las jugadoras que he entrenado en mi carrera a que digan si ha habido una falta de respeto. Hay que ser valientes”, exclamó.

Según su testimonio, todo iba perfecto hasta que ofreció la lista final de 23 para la Eurocopa del pasado verano. “Las jugadoras siempre han venido encantadas en estos seis años y también en los primeros 15 días de la concentración previa a la Euro. Cuando dijimos las 23 elegidas, cambiaron las cosas. No me lo explico”, indicó. Ya en Inglaterra, España cayó contra Alemania en la fase de grupos (2-0) y ante Inglaterra en cuartos de final (2-1 en la prórroga). “Competimos contra las mejores y no fuimos peores. Estuvimos cerca de una gesta histórica. Llevábamos dos años sin perder. En mi etapa, hemos jugado 90 partidos y hemos ganado 60. Hay que tener paciencia y calma. En categorías inferiores ya hemos sido campeonas. Pido calma. ¿Cuánto tardó la masculina en ser campeona del mundo? 100 años”, defendió ante un auditorio repleto, también de representantes de la federación.

Sin embargo, el jarrón terminó rompiéndose a la vuelta del torneo continental, cada día que pasa la herida sangra más y ya nadie sabe si hay torniquete posible para semejante destrozo. Su salida, como insistió este viernes, es tirar para adelante con lo que hay. “Volveremos a crear un ambiente de familia”, zanjó, atornillado contra una de las leyes más viejas del fútbol: es más fácil echar al entrenador que a 15 jugadoras. En su caso, él sigue y la federación le respalda. Y toda esta quiebra, a menos de un año del Mundial.

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