Simon Kuper: “No temo por el club, sino por la calidad futura del Barça”

El periodista de referencia internacional habla de su libro, imprescindible para entender el fenómeno del FC Barcelona, descifrar la figura de Johan Cruyff y contextualizar el impacto de Leo Messi

Simon Kuper, en el barrio de Sants de Barcelona.
Simon Kuper, en el barrio de Sants de Barcelona.Gianluca Battista

La complejidad del Barça. El ascenso y caída del club que construyó el fútbol moderno. Córner Editorial. Así se titula el que ha sido elegido libro del año en el Reino Unido y cuyo autor es Simon Kuper (Kampala, Uganda, 1969), un periodista de referencia internacional que colabora en diferentes medios como el Financial Times. El libro es imprescindible para entender el fenómeno del FC Barcelona, descifrar la figura de Johan Cruyff y contextualizar el impacto de Leo Messi. El lector disfrutará independientemente de sus colores futbolísticos con un relato extraordinario de quien ya trascendió con obras mayúsculas como Fútbol contra el enemigo.

Pregunta. ¿Cómo se explica un analista deportivo y financiero como usted que el Barça haya podido fichar a jugadores por valor de más de 150 millones sin tener dinero y cargar con una deuda millonaria?

Respuesta. Ha obtenido dinero a cuenta del futuro; no lo tenía en el presente ni en el pasado reciente, pero sí en el futuro. Haces más pobre el futuro del club a cambio de financiar el presente.

P. ¿Hay riesgo de que para poder sobrevivir el Barça se tenga que convertir en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD)?

R. No creo que exista riesgo de supervivencia. Los clubes de fútbol siempre sobreviven, incluso los pequeños; alguno si acaso muere y renace. ¿Qué es un club? Es el nombre, los colores, el estadio, la memoria… No necesitas el dinero. Incluso si muere la SAD propietaria del club, se puede crear una nueva SAD y el club renace o, en el caso del Barça, se podría llegar a plantear una nueva asociación deportiva, supongo. El Barça no es una SAD. Tiene una deuda de unos 1.300 millones, seguramente una cifra récord a nivel deportivo, y además le han prestado dinero para pagar jugadores y no para pagar un estadio como al Tottenham. Quizá eso sea menos racional, pero no creo que ningún prestamista diga: “¡Si no me pagas hoy te cierro el club!”. No es lo mismo que pasaría con un restaurante. No temo por la existencia del Barça, sino por su calidad futura, puesto que será menos rico y el éxito en el fútbol moderno se explica por la riqueza.

P. La marca Barça en cualquier caso todavía aguanta y jugadores como Lewandowski se han desvivido por jugar en el Camp Nou.

R. A sus 34 años, Lewandowski afronta el final de su carrera. Ha jugado al más alto nivel más durante 10 o 15 años y quiere pasar los últimos en una ciudad simpática, con un clima bueno, en un estadio grande y en una marca todavía muy importante, que a él también le hace sentir importante. Cuando hablamos de los fichajes del Barça no nos referimos a los mejores jugadores de Europa en la actualidad. También el Barça fue una marca de primera clase y ahora no lo es. Así que podríamos decir que tanto el club como su delantero centro son marcas un poco antiguas, que no quiere decir viejas, capaces de afirmarse, reivindicarse y ser reconocidas, como se advierte con los goles de Lewandowski; con él es difícil que el Barça no acabe en los puestos de clasificación para la Champions en una Liga en que la mayoría de clubes no tiene dinero.

P. ¿Qué opinión tiene sobre Laporta?

R. Me hace pensar en Boris Johnson. Actúan -o han actuado en el caso de Johnson- como presentadores o magos de teatro que hablan con optimismo de la grandeza de su club y de su país, de la marca, de un pasado glorioso. Tienen una gran capacidad para presentar la gloria del pasado como si todavía existiera. Y los dos necesitan dinero del futuro pagar el presente, de manera que afrontan el presente con el pasado. La idea que tiene Laporta es volver al 2009, regresar con la gente del 2009 para ganar como en 2009, y lo que se necesita es ver el 2023.

P. ¿Cuál sería el mejor proyecto?

R. Un proyecto para mí es el de Guardiola en el City. Hace el mejor fútbol porque sabe los futbolistas que necesita para jugar a lo que quiere, tiene dinero para pagarlos y no solo está al caso, sino que participa de la evolución constante del juego. Es el mejor entrenador de su generación.

P. Al Barcelona le falta dinero, no puede fichar a los mejores jugadores y además la Masia parece en un momento de regresión.

R. Alrededor de los jugadores de la Masia hay habitualmente demasiado optimismo. El último ejemplo ha sido el de Riqui Puig al que se comparaba con Xavi y ninguno de los últimos cuatro entrenadores lo puso en la alineación. Todavía hay futuro con jugadores como Ansu o Gavi. El problema es que ahora cada gran club ya tiene su Masia, también los alemanes e incluso los ingleses, que antes no producían grandes futbolistas. Todo el mundo ha imitado a la Masia. Hasta el Madrid, que ganó la Champions, tenía en el equipo a representantes de su cantera y, por tanto, de su Masía. Ya no puedes presumir de que la del Barça es la mejor.

P. ¿Qué pensaría Cruyff de la actual situación?

R. Para él sería un momento interesante y estimulante. Su problema en los últimos años como entrenador es que se aburría, ya no le interesaba tanto el fútbol. Después del Dream Team tuvo la sensación de que ya lo había hecho todo; se preguntaba ¿Qué más puedo hacer? Paró de trabajar; cada año, un poco menos. Estoy seguro de que para él sería un sueño ser ahora entrenador del Barça, mucho más que hace 10 años. Necesitaba afrontar situaciones difíciles y conflictivas para sacar su mejor genio y creatividad.

P. Murió Cruyff, Guardiola está en Manchester y Messi se fue a París. ¿Se ha descapitalizado el Barça?

R. El Barça intenta recrear su pasado como se vio con Koeman y ahora con Xavi. Y el entrenador no es tan importante como la gente piensa. Hasta 2020 la afición no hablaba tanto del entrenador del Barça porque el equipo funcionaba sin él; incluso Guardiola no hablaba de su equipo sino del equipo de Messi, Xavi e Iniesta. Ahora regresamos a la época del entrenador como si fuera el mesías. Igual que hace 25 años con Van Gaal o en 1988 con Cruyff. Hoy parece que Xavi tiene que ser el mesías. No ocurría lo mismo con Valverde ni con Luis Enrique. Yo entiendo que más que un técnico se necesita un equipo, una cultura, personas que trabajen en común, intercambien ideas, se retroalimenten; hablamos de trayectorias por ejemplo como la de Tuchel o de culturas como la de Rangnick, o de cuando Guardiola estaba en el Barça y contaba con colaboradores como el druida -así le denomina en su libro- Paco Seirul·lo

P. ¿Usted entendió como necesaria la salida de Messi?

R. La situación financiera era catastrófica; mejor hubiera sido venderlo en 2020. Lo que ocurre es que Laporta siempre dijo que Messi se iba a quedar en Barça.

P. ¿Bartomeu es el gran culpable de la situación del Barça por ser una buena persona y un mal presidente?

R. Es uno de los grandes culpables, una buena persona que no sabía nada sobre la industria del fútbol. Cuando tu club es el número 1 todos sus responsables tienden a ser vagos porque tienen todo el dinero del mundo y no necesitan pensar. Y si además cuentan con Messi tampoco precisan de ninguna estrategia; basta con darle el balón a él y normalmente ganas el partido. El Barça pasaba por uno de sus mejores momentos cuando estaba presidido por Bartomeu. Luego llegó la pandemia, se acabó el dinero y le quedó un equipo viejo. Y los rivales, mientras tanto, no dejaron de darle vueltas al juego. Bayern de Múnich, Manchester City y Liverpool continuaron pensando a partir de la tradición cruyffista y todos acabaron creando equipos cruyffistas mejores que el Barça. Todos participan de la tradición Cruyff, menos el Madrid. No todos pertenecen a clubes estado ni Florentino es precisamente un Abramovich.

P. Asegura en su libro que la obra del Barça es uno de los logros de la humanidad conocido hasta en la Patagonia. Habla de Michels, Cruyff, Guardiola. ¿Es difícil que tenga continuidad?

R. Esta obra hay que renovarla cada año. Cruyff y Guardiola han dado evidencias de ser entrenadores excelentes; todavía no es el caso de Xavi. El Barça, de momento, ha fichado más a un símbolo que un entrenador extraordinario; veremos.

P. ¿Qué opinión le merece el simbolismo del Barça, su vínculo con Cataluña y el més que un club?

R. La función del Barça no solamente es la de ganar, sino la de hacerlo además con el estilo de Cruyff y sin perder la identidad catalana. Hay una preferencia por la gente de casa y esta opción no siempre es la más racional. Me gustaría recordar el caso del United cuando apostó por Solsjkaer. También era un símbolo como ahora Xavi y no funcionó; no tenía experiencia o bastante calidad como entrenador. No quiero decir con ello que Xavi sea un mal entrenador ni tampoco que no pueda triunfar en el Barça. Simplemente, digo que el presidente de uno de los grandes clubes contemplaría también como futuro entrenador a quien haya demostrado ser un gran entrenador, además de Xavi. Ten Hag, por ejemplo, es un entrenador contrastado y educado en la tradición cruyffista-guardiolista. A eso me refiero cuando hablo de los procesos de selección de un técnico y de cómo veo que actúa el Barcelona.

P. ¿Es un club demasiado familiar?

R. Es una casa: Can Barça. Actúa a veces como un club amateur porque la gente se conoce desde hace docenas de años. Pasó con Rosell y Laporta, Cruyff y Rexach, Guardiola y Tito. Hay mucha más intimidad que en cualquier otro gran club, hay amor y hay también conflictos. Cuando conoces bien a la gente hay siempre conflictos. Laporta tiene amigos y enemigos y eso influye en el criterio de selección del personal. Hay un claro contraste con el Liverpool: su dueño, John Henry, vive en Estados Unidos y no conoce tanto a la gente del club, de manera que puede ser más racional en su selección, Cuando vives en el mismo sitio, toda la vida, como ocurre con Laporta, es más difícil ser objetivo. Es parte de la cultura del Barça.

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Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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