España busca una rendija para volver al Mundial de rugby

La federación valora los riesgos de denunciar ante World Rugby la elegibilidad de un neozelandés que jugó cuatro partidos con Rumania

Gavin Van den Berg, con el Alcobendas.
Gavin Van den Berg, con el Alcobendas.Oscar J. Barroso (Europa Press via Getty Images)

Con su credibilidad en juego, la Federación Española de Rugby ha discutido este miércoles qué hacer con los post de Instagram de Jason Tomane, un jugador neozelandés que jugó cuatro partidos de clasificación para el Mundial con Rumania y que estuvo más tiempo fuera del país de lo permitido para ser elegible. Lo reconoció la propia Federación Rumana de Rugby, que aseguró contar con los permisos y que no hay caso. España está en pleno proceso de apelación tras la sanción de World Rugby –la federación internacional de este deporte– por alinear indebidamente al sudafricano Gavin Van den Berg, que apartó a la selección de su primer Mundial en 24 años. Y la primera respuesta ha sido la prudencia. No habrá, de momento, denuncia y la Federación se limita en un comunicado a decir que ha puesto el caso en manos de sus servicios jurídicos.

La polémica está en dos post de Instagram de Tomane. Rumanía le entregó la etiqueta de autóctono que le permite ser elegible por la selección nacional que, posteriormente, le alineó en los últimos cuatro encuentros de la clasificación. Al principio de ese periodo que exige World Rugby para que un foráneo sea seleccionado –tres años sin abandonar el país de destino durante un periodo superior a los 60 días– se marchó a Hungría. Su mujer dio las gracias al país por los “tres meses” pasados allí.

La incógnita es a qué fue allí y si lo hizo con permiso de World Rugby, que permite superar ese periodo de 60 días si media causa de fuerza mayor. La esperanza de la Federación es que la duda sea suficiente para abrir un proceso de verificación, como ocurrió con el caso de Van den Berg, para el que España no tuvo otra respuesta que explicar lo sucedido tras aparecer una fotografía suya en una boda: que no había ningún permiso para que el sudafricano excediera el tiempo fuera del país y que tres personas del Alcobendas falsificaron una fotocopia de su pasaporte.

Rumania respondió con la misma contundencia con la que España defendió sus actuaciones durante la investigación a Van den Berg. Su federación aseguró en un comunicado haber seguido “todos los pasos necesarios” en la ilegibilidad del jugador, tachó de “erróneas” las informaciones al respecto y dio una explicación al viaje a Hungría. “De acuerdo con la legislación rumana, para obtener el visado de residencia el interesado debe solicitarlo desde fuera del país”. Asegura que puso el caso en conocimiento de World Rugby, que “anotó y apoyó las circunstancias excepcionales que provocaron que el jugador permaneciera fuera del país más tiempo de lo permitido”.

A falta de conocer esas “circunstancias excepcionales”, España ha decidido esperar. “Si nos equivocamos, encima vamos a quedar mal, como chivatos de una tropelía que no se ha cometido”, aseguran fuentes conocedoras del caso. La normativa internacional permite a una federación denunciar cualquier incumplimiento en 28 días desde que ha tenido conocimiento del hecho, pero World Rugby puede intervenir de oficio para revisar en cualquier momento cualquier vulneración. El reglamento da tal margen que podría sostenerlo todo, hasta retirar un título mundial por elegibilidad. El presidente de la FER, Alfonso Feijoo, que anunció su dimisión cuando acabe todo el proceso, y sus técnicos intercambiaron impresiones y decidieron esperar a ver si en los próximos días surgen nuevas pruebas –cualquier post en redes sociales puede serlo– que den al caso una cierta solidez.

Hay días para denunciar, pero está previsto que la vista del recurso de apelación sea a mediados de junio y ese comodín puede ser clave. Pese a la contundencia de la sanción de World Rugby, que dio por perdidos a España los dos partidos en los que jugó Van den Berg pese a su escasa relevancia en resultados que fueron abultados, los servicios jurídicos tienen confianza en la solidez del recurso. Argumentan que la sanción es desproporcionada a la falta y citan precedentes difusos en otros países para desvelar los poros de la elegibilidad internacional. Una denuncia en falso sería una nueva herida a la ya mermada credibilidad española. Transmitiría la idea de: “La habéis vuelto a cagar”, temen en la FER.

Al igual que España, Rumania fue descalificada del Mundial de 2019 por alineación indebida, así que también sería reincidente. Si World Rugby aplicara la misma sanción, los ‘Robles’, perderían cuatro partidos y quedarían descartados para Francia 2023, una cita para la que ahora mismo tienen billete. En este escenario hipotético, Portugal tendría la plaza directa y España, incluso con la sanción de Van den Berg, subiría al tercer puesto, que da derecho a disputar una repesca, a priori, asequible.

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