El Barcelona, contra los fantasmas del pasado

La categórica derrota en la final de Champions ante el Lyon vuelve a poner la lupa sobre el hándicap físico de las azulgrana

Alexia Putellas, en el césped del Juventus Stadium, tras la derrota del Barcelona ante el Lyon.
Alexia Putellas, en el césped del Juventus Stadium, tras la derrota del Barcelona ante el Lyon.FRANCK FIFE (AFP)

En el Juventus Stadium, el Olympique de Lyon no solo le robó al Barcelona la corona de Europa, sino que despertó los fantasmas del pasado. Otros tiempos, lejanos y no tan lejanos, en el que las francesas eran lo que también resultaron ser en la casa de la Vecchia Signora: físicamente incontenibles para las azulgrana. En 2012, la primera vez que se enfrentaron en un amistoso, un Barça amateur chocó contra la realidad del profesionalismo (3-0). “Las veíamos pasar como aviones”, confesaba Melanie Serrano. Siete años después, un Barça ya profesional se sintió amateur en su primera final de Champions ante el Lyon. “Nos pasaron por arriba. Nos ganaron todas las disputas y todos los choques”, le confesaron las cuatro capitanas al entonces entrenador, Lluís Cortés, en la reunión en el aeropuerto de Budapest, que había sido señalada como el punto de inflexión del Barça.

Este sábado, las francesas volvieron a empequeñecer a las azulgrana. La diferencia es que el Barça había llegado a Italia con la certeza de que la copa regresaba a Barcelona. Y, aunque las caras largas de las jugadoras del Barça en el aeropuerto de la capital húngara en 2019 no eran muy diferentes a las de este domingo por la mañana en el aeropuerto de Turín, las sensaciones eran claramente distintas. Estaban, por supuesto, las que disimulaban sus emociones, como las extranjeras Martens y Engel; las que podían posar sonrientes en las fotos con los aficionados, como Mapi León; y las que en sus ojos todavía se leía la derrota, como Jennifer Hermoso. “No he podido dormir en toda la noche”, revelaba la 10, reemplazada en el entretiempo. Todas, en cualquier caso, coincidían en una reflexión: “Rabia”.

A la rabia de Turín, similar a la de Budapest, se le añadía según las protagonistas un plus psicológico imposible de medir: la culpa. “Todas tenemos que analizar en qué nos hemos equivocado. Son más grandes, son más fuertes y son más potentes. ¿Cuántas jugadoras tenemos nosotras con envergadura física? ¿Rolfo? Bueno, en el Lyon son todas como Fridolina”, analizaba una fuente del cuerpo técnico. Y añadía: “Para poder competir contra estas jugadoras del Lyon tienes que estar muy rápida, física y mentalmente”. Aitana Bonmatí, bandera del cruyffismo, emuló a Guardiola en el césped del campo de la Juve. Miró a la cámara y enseñó con orgullo la medalla de plata. Después, publicó en Twitter: “Hay que hacer autocrítica y continuar por este camino”. El técnico del Barcelona, Jonatan Giráldez, expuso: “Algunas veces se gana y otras se aprende. Tenemos que trabajar más”. Alexia Putellas no hizo apología de la derrota y buscó una explicación. “Por mucho que entrenemos y nos esforcemos, necesitamos este ritmo competitivo. Y no es lo que vivimos jornada a jornada en los campeonatos nacionales”, reflexionó la capitana.

El Barcelona ganó los 30 partidos que jugó en la liga española (con una media de 5,2 goles por duelo), el Lyon se ha impuesto en 19 de los 20 encuentros que ha disputado en su competición doméstica (3,7). “Creo que Alexia tiene razón. Nosotras sabíamos que podíamos marcar la diferencia en lo físico. Ellas son técnicas, manejan el balón de manera espectacular, pero su debilidad son los contragolpes. Ellas han crecido mucho, pero el fútbol francés es más intenso en ese sentido. Tenemos al PSG que nos hace un contrapeso”, explicó Tiane Endler. El crecimiento del Barcelona, al que se refiere la portera del Lyon, comenzó en 2006 con la llegada de Xavi Llorens al banquillo -reestructuró una sección al borde de la desaparición-, se perfeccionó con la profesionalización en 2016 y se agudizó a partir de la final de Budapest. “Nos dimos cuenta dónde estaba el nivel mínimo para ser campeonas de Europa y nos pusimos a trabajar”, contó Alexia.

El cambio en la preparación del Barcelona se tradujo en un triplete histórico la campaña pasada. El Lyon, por su parte, andaba de capa caída. Sin Hegerberg (lesionada), con un brote de covid que las afectó en la Champions y con un entrenador que no conectaba con la plantilla (Jean-Luc Vasseur), el Olympique se quedó sin nada en la campaña 2020-2021. Y querían revancha. En el Barça lo sabían y con Giráldez al mando (reemplazó a Lluís Cortés), elevaron la presión en los entrenamientos. “Si la competencia no la encuentras en la liga, la tienes que generar en los entrenamientos”, subrayan en el cuerpo técnico. Giráldez, explican en la Ciudad Deportiva, es un fundamentalista en eso de la competencia. “Cuando se metía en los partidillos con nosotras nos quería ganar a muerte”, cuenta una jugadora del Barça.

La exigencia diaria trajo una consecuencia: 21 de las 23 jugadoras del Barcelona pasaron por la enfermería. “Las lesiones nos hicieron perder ritmo, sobre todo en la última parte de la temporada”, explica la misma fuente del vestuario. Un hándicap en lo físico, invisible en la liga, disimulable frente a un equipo fuerte con el Wolfsburgo, desnudo ante el Lyon. “Ni todo es excelente cuando ganas, ni todo es un desastre cuando pierdes. Habrá entradas y salidas de jugadoras, pero nuestras ideas no se negocian”, concluyó Markel Zubizarreta, director deportivo. El Barça cayó ante el Lyon en Turín, algo viejo para las azulgrana en construcción, algo nuevo para las azulgrana campeonas de Europa. La lupa, en el mismo sitio, contrarrestar al poderío físico del Lyon.

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Sobre la firma

Juan I. Irigoyen

Redactor especializado en el FC Barcelona y fútbol sudamericano. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Ha cubierto Mundial de fútbol, Copa América y Champions Femenina. Es licenciado en ADE, MBA en la Universidad Católica Argentina y Máster de Periodismo BCN-NY en la Universitat de Barcelona, en la que es profesor de Periodismo Deportivo.

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