Ferrari impone su mantra

La sintonía entre Leclerc, ‘pole’ en Australia y Sainz, noveno, hace buena la máxima de la ‘Scuderia’ que dicta que el equipo prevalece por encima de sus pilotos

Leclerc, pole en Australia.
Leclerc, pole en Australia.Asanka Brendon Ratnayake (AP)

Coincidiendo con el brutal impacto que tuvo el coronavirus en el Mundial de Fórmula 1, Ferrari dio un sonado volantazo a su política deportiva con vistas a 2021. Con Charles Leclerc como piedra angular del proyecto, el equipo contrató a Carlos Sainz tras dar salida a Sebastian Vettel, y así configuró una pareja de pilotos joven y con gran proyección, con la que proyectó al mundo su cambio de filosofía. Hasta ese momento, Ferrari siempre había ido al mercado con la chequera en la mano, en busca de las piezas más consolidadas. Sus últimas operaciones significaron la firma de Fernando Alonso en 2010, cuando el asturiano ya era bicampeón del mundo (2005 y 2006) y una de las principales estrellas del campeonato, y la de Vettel, que llegó como remplazo del asturiano en 2015 y con la ristra de cuatro coronas que había acumulado en Red Bull (2010-2013). En contraste a eso, Leclerc solo había sumado dos triunfos en el arranque del pasado curso, mientras que Sainz aún persigue su primera victoria. Que el monegasco y el español lideren la tabla de puntos –algo que no pasaba desde hace más de una década (2010)– valida incuestionablemente la nueva estrategia de la ‘Scuderia’.

Ferrari llega en la mejor predisposición a Melbourne, donde este domingo (07:00, Dazn) se celebra la tercera cita del calendario. En el Albert Park, la ‘pole’ fue para Leclerc, mientras que Sainz saldrá el noveno y Alonso, el décimo. La marca de Maranello va con un sangrante retraso si tenemos en cuenta que se trata del símbolo más universal que existe en el mundo de las carreras, y el palmarés que lleva en la mochila. El último título data de 2007 y se lo adjudicó Kimi Raikkonen, que ya ni siquiera corre. Estos 15 años suponen la segunda peor sequía en la historia de la estructura tras la de 22 años que transcurrió entre los alirones de Jody Scheckter (1979) y Michael Schumacher (2000). Si tenemos en cuenta el rendimiento exhibido por el F1-75 en los dos primeros grandes premios (Baréin y Yedda), en los que ha acumulado un doblete y cuatro podios, existen muchos motivos para pensar que este 2022 puede volver a ser el de Il Cavallino y el de uno de sus dos corredores, a la espera de saber quién de ellos se posicionará como principal apuesta para la gresca contra Red Bull y, seguramente, también Mercedes. La inercia de los bólidos rojos es inmejorable, cimentada esta en la sintonía y el buen rollo que hay entre los dos pilotos, convencidos como están de que este no es un buen momento para que les entre un ataque de ego, sino que se impone obedecer al mantra de Ferrari: no hay nada más importante que el interés del equipo.

“Con Charles tenemos una relación muy honesta. Fuera de los circuitos nos gusta hacer las mismas cosas, y eso nos permite hablar de infinidad de asuntos en general, no relacionados con la F1″, explica Sainz. “Nos lo pasamos muy bien jugando juntos al pádel, al ajedrez o al póker. Y luego, dentro de la pista, nos respetamos mucho. Tengo en mucha consideración lo que ha conseguido, cómo conduce y cómo encara las carreras”, añade el hijo del bicampeón del mundo de rallies (1990 y 1992), que ha tenido un encaje estupendo en una escudería que siempre acapara los focos, tanto si las cosas van bien, como si no. “Con Ferrari, estás a cargo de llevar la marca de Il Cavallino, con lo que eso representa. Tienes a todo un país detrás, y es como si jugaras en la selección nacional”, subraya Sainz.

En 2021, la regularidad del madrileño le valió para terminar el quinto en la estadística, por delante de su vecino (séptimo), aunque entre ambos solo hubo 4,5 puntos de diferencia. En las dos pruebas disputadas hasta la fecha, Leclerc ha sido más rápido –en ambos casos arrancó y terminó por delante–. A ojos de la competencia, esa diferencia que el cronómetro evidencia juega a favor de Ferrari. “Desde los entrenamientos de invierno ya se vio que Carlos perdía unas tres décimas por vuelta [respecto de Leclerc]. Y eso es una desventaja para nosotros porque creíamos que los dos [pilotos de Ferrari] se restarían puntos el uno al otro”, afirma Helmut Marko, uno de los ejecutivos de mayor rango de Red Bull.

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