Reválida en Stamford Bridge

El Real Madrid vuelve al estadio del Chelsea, donde el año pasado cayó eliminado en la semifinal superado en el ritmo, y donde se pone a prueba su rumbo al futuro

La charla de Davide Ancelotti a los jugadores del Real Madrid antes del último entrenamiento en Stamford Bridge.
La charla de Davide Ancelotti a los jugadores del Real Madrid antes del último entrenamiento en Stamford Bridge.GLYN KIRK (AFP)

El Real Madrid y el Chelsea se vieron el año pasado en una situación como esta, una eliminatoria de Champions por estrenar como la que empieza este miércoles en Stamford Bridge (21.00, Movistar Liga de Campeones), entonces también una prueba para ambos, aunque con sentidos distintos en cada caso. Esta vez se parece mucho a aquella, pero no es lo mismo, aunque se juega también bajo el influjo de factores externos que pueden tener un peso enorme. Si el año pasado mandaba la pandemia con sus estadios vacíos, sus máscaras y sus miedos, esta temporada el Chelsea se ve zarandeado por la fuerza de una guerra iniciada por Rusia que ha dejado el club tiritando de incertidumbre. En el otro bando, todavía el coronavirus, que mantenía este martes a Carlo Ancelotti recluido en Madrid, con una PCR al día, aún con la esperanza de que la de este miércoles le saliera negativa y pudiera volar a Londres.

Thibaut Courtois, la única voz del Madrid en la previa ante los medios, trató de restar importancia a jugar la ida de los cuartos de final de la Champions sin el entrenador en el banquillo: “Tenemos la suerte de que el segundo es su hijo, y es bastante parecido”, bromeó. En el último entrenamiento, Davide Ancelotti tomó la palabra sobre el césped de Stamford Bridge rodeado de los jugadores, con su padre siempre de fondo, como recordó Courtois: “A veces ha participado en alguna charla por videollamada. Y tiene un buen equipo técnico que lo ha hecho muy bien en Vigo”.

De todas formas, tanto el portero como las voces del equipo que se han escuchado en los últimos días coinciden en el factor esencial que creen que debe empapar su actuación de este miércoles: “Intensidad”, describió Courtois. “Lo bueno es que jugamos el año pasado contra ellos y sabemos dónde fallamos”. Los ecos de aquella eliminación del pasado mayo aún sobrevuelan el equipo y el nombre que, para enmendar lo que les faltó, más se repite como novedad en el once: Fede Valverde.

Del otro lado, el entrenador del Chelsea, Thomas Tuchel, prometió un choque “físico, intenso”, y dijo que estos dos partidos que le vienen contra el Madrid “no tienen nada que ver con los del año pasado”. Aseguró que ni siquiera los había revisado, porque se trataba de un equipo distinto, con un entrenador diferente. Por entonces, además, llegaba ya casi en las raspas por las lesiones. Más que en el Madrid, Tuchel parece ocupado en disipar las dudas por la derrota del sábado en casa contra el Brentford (1-4) y espantar las preocupaciones de la aparición de un nuevo propietario al que pide “un equipo fuerte, confianza y apoyo”.

Además, habló del Madrid como de un rival declinante, un equipo muy parecido y muy exitoso durante mucho tiempo: “Es normal que los ciclos cambien”, dijo.

Para el Real la eliminatoria no es tanto una revancha como una prueba de estrés de su rumbo hacia el futuro, contra un conjunto sólido y de ritmo alto que ya explotó una vez su fatiga por envejecimiento.

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Sobre la firma

David Álvarez

Redactor que cubre la información del Real Madrid en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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