Aymeric Laporte: “Me encanta tener la pelota y jugármela”

El central del Manchester City y de la selección española habla de su renuncia a jugar con Francia y de lo que supone ser un central en los atrevidos estilos de Guardiola y Luis Enrique

Aymeric Laporte, posa en la ciudad del Futbol de las Rozas.
Aymeric Laporte, posa en la ciudad del Futbol de las Rozas.Víctor Sainz

Aymeric Laporte (Agen, Francia, 27 años) se presenta a la entrevista después de comer. Se acomoda relajado en un sillón y habla con naturalidad de su renuncia a jugar con Francia para hacerlo con España, del estilo del Manchester City y de la selección, y de lo que supone ser un central con esa manera de jugar tan arriesgada. Asegura encontrarse en su mejor momento, tras haberse consolidado con Luis Enrique y ser indiscutible este curso para Guardiola.

Pregunta. Ha tomado tres decisiones en su vida muy importantes: dejar Francia para ir a jugar al Athletic con 15 años, fichar por el City y renunciar a la selección francesa para jugar con España. ¿Cuál le fue más complicada?

Respuesta. Bueno, he tomado alguna más (risas). En su momento cada una me costó lo suyo. Nunca es fácil salir de algo que es parte de tu vida en cualquier ámbito. Las tres decisiones fueron muy difíciles, pero igual la que más fue irme con 15 años solo a Bilbao, porque siempre he sido muy de familia y muy cercano a mis padres, era un chaval y no sabía dónde iba. Era una aventura que salió bien, pero podía haber salido mal, me la jugué un poco.

P. ¿Eran apuestas de vida?

R. Así fue, tenía el sueño de jugar un partido en Primera y lo conseguí.

P. ¿Entendió que hubiera recelos con su decisión de jugar para España porque era su segunda opción?

R. Sí, pero también hay que entender que antes no tenía la posibilidad de tener doble nacionalidad porque no tenía familiares en España. Pude conseguir la nacionalidad después de seis años, por ley es así. No te dan el pasaporte antes, por lo que no era una opción hasta entonces. Cuando se me planteó y me llamaron directamente y vi las ganas que tenían de trabajar conmigo, acepté encantado.

P. ¿Qué es lo que no entendió del revuelo que se formó?

R. Entendí todo, entiendo a todas las partes. Al final, a la gente no le vas a cambiar sus ideas, tampoco creo que estuviera mal lo que pensaran. Fue una decisión personal que me afecta a mí. Si se lo quieren tomar a buenas, mejor para todos, pero si hay quien se lo toma a malas, mala suerte. Son decisiones que hay que tomar.

P. Como defensa en el City y en la selección juega al límite de riesgo. ¿No le genera estrés?

R. No, me encanta tener la pelota y jugármela, siempre me ha gustado tener el balón, pero correr detrás de él, no. Se juega al límite, pero también es lo que se nos pide tanto en el City como aquí. La idea es tener la posesión, quizá apuro más que otros, pero creo en mis capacidades.

Quizás apuro con el balón más que otros. Creo en mis capacidades

P. ¿Le ha exigido mucho el tener que jugar así o ya tenía esas virtudes?

R. El año que llegué al Athletic, un entrenador, Unai Melgosa, me enseñó muchísimo a jugar con la pelota. Note un cambió drástico de hacer pases por dentro, entre líneas, que nunca antes había hecho. Nadie me había hablado de eso y nunca había encontrado ese tipo de pases. A partir de ahí, todo fue más fácil con la pelota.

P. Sorprende que fuera en el Athletic, porque rompe los clichés

R. En los jóvenes se trabaja mucho con balón, otra cosa es que si miramos los años antes del primer equipo del Athletic, por decirlo de alguna manera era más leñero o de juego directo. Cuando llegó Valverde le dio un cambio, el primer año suyo llegamos a Champions jugando mucho con el balón. A mí me encanta el balón, pero eso también te genera problemas, porque a veces de 10, ocho o nueve están bien, pero si hay una pérdida es muy peligrosa y te deja en evidencia. Siempre se habla más de ese balón que has perdido que de los otros nueve. Hay que intentar no cometer errores y en eso estoy mejorando.

P. ¿Le molesta sentirse señalado?

R. Todos los centrales nos sentimos señalados, es algo normal en el fútbol hasta un cierto punto. El tema no es que afecte al futbolista, sino a su entorno, eso es lo que más molesta, no la crítica.

P. ¿Le fastidia cuando le describen como un central blando?

R. Cada uno sabe quién es, lo mismo que si un día te dicen que eres el mejor central del mundo y al día siguiente te dicen que no vales para jugar. La gente es libre de opinar, habrá muchos bulos o periodistas influyentes que te quieran más o menos y eso es el fútbol. Si al final juegas, es que algo estás haciendo bien.

P. ¿Vive su mejor momento?

R. Sí, los momentos los definen los números y los partidos ganados. Puedes estar increíble, pero si pierdes o empatas no sirve de nada que estés en plena forma porque la gente dirá que no. A pesar de errores que pueda cometer atrás, me siento muy bien.

Hablo mucho, pero no digo tacos. Corrijo, aunque no soy profesor

P. ¿Se siente ya un líder?

R. Siempre me ha gustado liderar y ayudar. Es la tarea de un defensa, se ve mucho campo e intento aportar mi experiencia. Soy de los que hablo mucho, pero no digo tacos. Corrijo, aunque no soy profesor, pero sí oriento con lo que veo.

P. Con Guardiola, a veces, también juegan en largo.

R. Claro, si no tienes opciones tienes que hacer eso y con Luis Enrique, igual. Hay que buscar otras alternativas. Llevo cinco años con Pep, con Luis llevo año y medio. Por el tiempo he mejorado más con Pep, pero en esas cosas tan concretas, no creo que sea cuestión de mejorar, hay que buscar soluciones y no te las van a dar ellos. El que toma las decisiones es el que está en el campo.

P. ¿La Premier en qué le ha mejorado?

R. En todo, en los cuerpeos, en los pases, en defensa… Aprendes de los errores y de lo que haces bien, eso es la vida. Aunque lo sigas haciendo mal, todos los días mejoras.

P. En el City, muchas veces solo defienden usted, el otro central y Rodri.

R. Es el estilo que tenemos.

P. Se les achaca que a veces han perdido partidos por irse a marcar más goles cuando falta poco para el final...

“Con Guardiola jugamos para dar espectáculo. El

R. Es nuestra filosofía. También lo hacemos para el público, jugamos para dar espectáculo, a pesar de que a alguno, si miras las redes sociales, el resultado le importa más que la vida. Esto sigue siendo un juego y un espectáculo. Nuestro estilo es para los aficionados, pero siempre para ganar. Jugar bonito es tener el balón, disfrutar del fútbol e intentar hacer disfrutar a la gente.

P. El del Atlético, su rival en la Champions, es el estilo opuesto, pero en la Premier ya están acostumbrados a jugar contra equipos que les esperan atrás, ¿no?

R. Jugamos contra muchos equipos que juegan cerrados atrás, pero serán jugadores diferentes y tenemos que analizarlo. La clave es la concentración, no cometer errores y jugar nuestro fútbol que es el que sabemos hacer. Eso es innegociable, no se puede cambiar.

P. Para jugar y presionar como les pide Luis Enrique hay que creer mucho en él.

R. Hemos demostrado, a pesar de la juventud del equipo, que somos un grupo generoso, con muchas cualidades y ambición. El perfil de jugadores que selecciones es el que le gusta tener el balón, el equipo sale a jugar así.

P. ¿Qué piensa cuando ve a Pedri o a Gavi?

R. Es impresionante, no me imaginaba que chavales tan jóvenes pudieran jugar en la absoluta. Que no bajen los brazos, que no se crezcan y sigan igual. Siempre hay una parte física que está ahí. Si chocamos Pedri y yo, la diferencia de peso se nota. Hay que temer cuidado para que no se quemen antes de tiempo. La primera vez que vi a Gavi tenía mucho desparpajo y hacía lo que se le pedía.

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Sobre la firma

Ladislao J. Moñino

Cubre la información del Atlético de Madrid y de la selección española. En EL PAÍS desde 2012, antes trabajó en Dinamic Multimedia (PcFútbol), As y Público y para Canal+ como comentarista de fútbol internacional. Colaborador de RAC1 y diversas revistas internacionales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Europea.

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