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Yulimar Rojas engrandece el mitin de Madrid

La campeona olímpica maravilla con un salto de 15,41m en la final del circuito mundial de atletismo en pista cubierta

Carlos Arribas
La venezolana Yulimar Rojas, campeona olímpica y del mundo, en la prueba de triple salto del mitin de Madrid de este miércoles.
La venezolana Yulimar Rojas, campeona olímpica y del mundo, en la prueba de triple salto del mitin de Madrid de este miércoles.J.J.Guillen (EFE)

Es el mitin de Madrid, la final del circuito de invierno de la federación internacional, y, a dos semanas del Mundial de Belgrado, el atletismo español se gusta en el escaparate que preside, inmensa, Yulimar Rojas, su pelo al uno, morado, que proclama el poder de la mujer en una competición de triple salto mixta, mezclados hombres y ellas, y ella, en su primer salto válido de todo el año, el segundo intento, tan veloz, salta ligera y fuerte, una pluma de hierro podría decirse si no pareciera una combinación imposible, y no se frena ni se choca en el segundo impulso, y llega hasta 15,35m.

Como siempre, nadie en el mundo ha saltado tanto como ella este año, ni tampoco nunca, pues hace dos años batió en el mismo Gallur el récord del mundo bajo techo, con 15,43m, y hace siete meses, en Tokio, lo logró también al aire libre (15,67m). Tranquilos, tranquilos, le pide tras saltarlo a los aficionados que se exaltan, que queda lo mejor, parece prometer Rojas, tanta alegría casi infantil, un desafío de bondad a la maldad del mundo. Llegan dos nulos. “Cuenta los pasos y disfruta, disfruta, disfruta”, le exige su entrenador, Iván Pedroso, antes del quinto intento. Las palmas rítmicas atruenan su carrera, sus impulsos, once contados, después una carrera lanzada de nueve metros. Coge tabla. Salta, salta, salta. Disfruta, disfruta, disfruta. 15,41m. A dos centímetros de su plusmarca indoor.

Que cien flores florezcan, pidió Mao, y, casi llegada la primavera, el atletismo español obedece, y de la densidad tremenda que muestra surge la competición y de ella, los duelos que enganchan, y las marcas, y Mechaal que agobia a Katir, y los dos, entre los mejores europeos del 3.000 metros, se liberan y pelean, como pelean, a más velocidad, los cuatro del 800m, Álvaro de Arriba, Saúl Ordóñez, Adrián Ben y Mariano García, o, más acelerados aún, ritmo de Bolero, y percusión cada cuatro pasos, los vallistas atómicos, Asier Martínez y Enrique Llopis, la misma edad, 21 años, el mismo carácter, la misma fuerza, y tan iguales son en todo, y tanto se admiran mutuamente, que solo la fotofinish, las milésimas, les separan al final. Primero el navarro Asier Martínez, el finalista en los Juegos de Tokio; segundo, el valenciano Enrique Llopis. El tiempo: 7,56s.

A Adel Mechaal le puede su alma exhibicionista que le hace, poco después de batir en Nueva York el récord de Europa de 3.000m (7m 30,82s), presentarse en el campeonato de España y, tras un fin de semana infatigable, ganar las pruebas de 1.500m y 3.000m de manera absolutista, sin dejar resquicio a ningún debate. Y llega al mitin de Madrid pensando solo en superar al etíope Girma y proclamarse campeón del circuito, lo que le daría 10.000 dólares de premio. Y pensando, claro, en superar a Katir, el atleta que dice que es atleta por querer imitarle, tanto le admira, y por querer ganarle, tanto es su carácter competitivo.

Doble duelo

Mohamed Katir es un hombre sensible y no lo oculta. Su moral y su ánimo suben y bajan según se mueve el aire, según respiran otros atletas, según sus sensaciones le dictan, su timidez, y su corazón bohemio que latió alocado durante días después de pasar la covid hace unas semanas. Le gustan las carreras rectas, sin conflictos, con liebres que impongan su orden y que todos lo acepten, y disciplinado se coloca tras las liebres que marcan un ritmo de 2m 30s el kilómetro.

El duelo es doble. Duelo español: Katir contra Mechaal. Duelo etíope: Girma contra Selemon Barega, el rey mundial de la distancia. Katir se inmiscuye y le discute la victoria a Barega, tanta es su valentía, y le acelera y le aprieta, y muere en el intento, pues Barega es intocable. Y no puede ni con el etíope ni puede resistir el ataque final de Mechaal, que solo le buscaba a él, y marca su territorio. Barega (7m 43,03s) puede con Girma (7m 34,09s); Mechaal (7m 35,26s) puede con Katir (7m 35,73s).

Mariano García intenta poner cara de malo cuando, en la presentación de los 800m la cámara le enfoca, y solo consigue cruzar los ojos con mirada de empecinado. No le sale ser malo al mediofondista de Cuevas de Reyllo, en el campo de Cartagena, que llega con la mejor marca mundial del año, pero mira a sus rivales españoles y dice: “Sí, en el fondo, ellos son algo y yo no soy nada: Ben es finalista mundial y olímpico; Saúl es medallista mundial indoor, y Álvaro es campeón de Europa…”. Y es bueno en todos los sentidos Mariano García, que tiene un cambio de ritmo tremendo y lo muestra a falta de 250 metros ante el británico Elliot Giles, al que ya ha derrotado dos veces este año. Pero este, ya avisado, resiste el embate, espera con paciencia acelerada que el murciano ceda, lo que ocurre, y le supera en la recta final con un tiempo de 1m 45,43s frente a los 1m 45,82s de Mariano García, que llegará a Belgrado aún con la mejor marca mundial del año, el 1m 45,12s que logró en febrero en Nueva York. Detrás, los demás.

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Carlos Arribas
Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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