Bryan Gil devuelve la ilusión al Valencia

El extremo, que hereda el dorsal 21 de Aimar y Silva, es una apuesta personal de Bordalás

Bryan Gil durante el partido de Liga entre Valencia y Real Sociedad.
Bryan Gil durante el partido de Liga entre Valencia y Real Sociedad.AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)

Será un futbolista fugaz, un temporero de cuatro meses cedido por el Tottenham, un lujo con fecha de caducidad, pero su llegada a Mestalla ha erizado los pelos de la hinchada, que se frota los ojos al volver a disfrutar de un jugador como él. El seguidor, huérfano de tanto, lo ha relacionado todo: la zurdita, la gambeta, el 21 a la espalda: Aimar, Silva, Vicente y hasta una mirada que recuerda vagamente a Dani Parejo. Bryan Gil (Barbate, Cádiz; 20 años) ha devuelto autoestima y fútbol al Valencia apocalíptico de los últimos años. Subido a la ola de su talento, el grupo de Bordalás quiere alcanzar, tres años después, otra final de la Copa del Rey.

Para que su cantar de gesta ganase épica, en su debut ante el Cádiz le tiró un caño a Raúl Parra en la banda izquierda que recordó a uno de Aimar ante el Betis. Y el domingo pasado coincidió con David Silva en Mestalla. La elección del número 21, que el canario heredó de Aimar, en cambio, fue casual. Estaban libres el 16 y el 21, y escogió el segundo. Quería el 25, que llevó en el Eibar, pero no pudo ser por normativa federativa. Con Silva comparte magia y hasta agente. En Valencia vive con Aarón, amigo de su infancia en Barbate, que también le acompañó en Eibar y Londres.

Su adaptación al once del murciélago ha sido veloz. Llegó el lunes 31 de enero y dos días después fue titular ante el Cádiz en cuartos de Copa. El domingo repitió en Liga ante la Real: 180 minutos sin apenas entrenamiento. Hoy repetirá ante el Athletic en semifinales. En San Mamés le ha hecho varios nudos a la defensa con las camisetas del Leganés y del Eibar, equipos en los que parecía un extraterrestre. Como una esponja, mejoró defensivamente con Aguirre y Mendilibar, aunque el trabajo siempre lo ha tenido. Aúna desparpajo y sacrificio, y eso lo hace más valioso.

Bryan Gil, uno de los jugadores más desequilibrantes del curso pasado, salió del Sevilla hacia el Tottenham en julio. Firmó hasta junio de 2026 a cambio de 25 millones de euros más variables, y los derechos de Erik Lamela, que pasó a jugar en Nervión. El interés de los Spurs truncó la maniobra que intentaba Bordalás de llevarlo cedido a Paterna. Seis meses después, lo ha conseguido. “No sé si he sido importante en su llegada. Hablé con él antes de los Juegos, pero entonces no pudo ser. Le he inspirado confianza y él a mí. Tiene cosas distintas y nos va a ayudar. Ha venido con un gran compromiso. Estamos todos muy contentos”, manifestó el alicantino tras el fichaje. El jugador le devolvió los elogios: “Una de las razones por las que he venido aquí es el estilo de Bordalás y cómo compite. Me ayudará muchísimo”.

Llega a préstamo hasta final de curso buscando billete para que Luis Enrique se lo lleve al Mundial de Catar. Antonio Conte, técnico del Tottenham, no se opuso a su salida. Considera que el andaluz todavía no está preparado para la exigencia de la Premier y prefiere que juegue minutos en Mestalla. “Seguro que estamos hablando de un muy buen jugador como es Bryan Gil, porque tiene mucha calidad y entiende el fútbol rápido. Puedes ser bueno, tener la calidad, puedes ser un jugador creativo, pero al mismo tiempo tienes que ser fuerte físicamente. Tienes que correr mucho para ser resistente. El impacto de esta liga no es sencillo”, dijo Conte tras el cierre del mercado. Bordalás, en desacuerdo, agradece que lo dejara ir.

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