Berrettini, cañonazos contra el fuego

El italiano, rival de Nadal en las semifinales, es el que más puntos de ‘break’ salvó en 2021 y crece a partir de su servicio: tras Cressy, es el que más ‘aces’ ha firmado

Berrettini celebra su triunfo contra Monfils en los cuartos.
Berrettini celebra su triunfo contra Monfils en los cuartos.LOREN ELLIOTT (REUTERS)

Desembocando en una interesante etapa de su carrera, Matteo Berrettini (Roma, 25 años) va ganando poso y consolidándose entre los más fuertes del circuito, con la aspiración ahora de dar un paso más y empezar a sacar lustre a un expediente en el que figuran varios títulos (cinco), lejanos todos ellos a la gloria de un Grand Slam. El del tapiz verde de Queen’s es el de mayor sustancia hasta ahora. No obstante, el romano crece y se asienta, y dice sentirse verdaderamente preparado para el asalto a los grandes, habiendo dado el año pasado un paso importante al alcanzar la final de Wimbledon.

No es ningún secreto: el tenis del italiano —un tallo de 1,96 y actualmente séptima mejor raqueta de la ATP, semifinalista en 2019 del US Open— gravita en torno a su servicio y su golpe de derecha, uno de los más poderosos del circuito. Si entra en pista y se adueña de la zona franca es muy difícil de frenar, y además de imprimirle mucha potencia a sus saques los teledirige como si los ejecutara con un joystick. Sin embargo, tiene un agujero en el revés a dos manos, debilidad de la que a buen seguro Nadal intentará sacar partido.

“Quiero y sé que puedo ganarle. Estoy por tercera vez en las semifinales de un grande, así que tengo el nivel para hacerlo. Quiero ir más lejos”, señalaba tras reducir al veterano Gael Monfils en los cuartos. Le exigió y mucho el francés, pero le cerró la puerta en 11 de las 14 ocasiones que el galo se procuró una opción de rotura; especialidad de la casa, puesto que Berrettini fue el curso pasado el tenista más destacado a la hora de apagar fuegos, con un 73% de acierto cuando estuvo en esa situación. Dice la estadística de la ATP, también, que en el cómputo global (puntos de rotura convertidos, salvados, tie-breaks ganados y victorias en sets definitivos) es el jugador que mejor se desenvolvió bajo presión.

Más allá de lo numérico, el dato destaca la progresión del italiano en las circunstancias más delicadas de los partidos, aspecto básico para lograr su objetivo de fondo: Adriano Panatta, ganador del Roland Garros de 1976, es el único representante masculino de su país que se ha coronado en un Grand Slam en la Era Abierta (desde 1968). Quiere atraparle Berrettini, hoy en el séptimo peldaño del ranking y, por tanto, el mejor italiano clasificado desde Corrado Barazzutti, octavo en 1978.

“Estoy escribiendo una pequeña parte de la historia del tenis de Italia, así que estoy orgulloso”, apunta antes del cruce con Nadal, al que se enfrentó en las semifinales de Nueva York hace tres años; entonces, 7-6(6), 6-4 y 6-1 favorable al español. Lo hará Berrettini como el segundo que más aces ha firmado esta edición (92), tras Maxime Cressy (95). Firmó 28 contra Pablo Carreño en los octavos, su récord, y en los cuartos aplacó la reacción de Carlos Alcaraz.

Entrenado por Vicenzo Santopadre y campeón en Gstaad (de categoría 250), Budapest (250), Stuttgart (250) y Belgrado (250), además de Queen’s (500), ninguno de ellos lleva el sello de la pista dura. Ha caído en 10 de sus 12 partidos ante rivales del top- 5, logrando sus dos únicos triunfos contra Dominic Thiem.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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