El Bayern vuelve a jugar a puerta cerrada por la pandemia

El aumento de contagios por covid-19 ha hecho que el Gobierno de Baviera prohíba la presencia del público en los estadios

El estadio Allianz Arena durante un partido.
El estadio Allianz Arena durante un partido.Oliver Acker

En vísperas de una crucial reunión virtual entre la canciller Angela Merkel, el futuro jefe de Gobierno Olaf Scholz y los 16 jefes de Gobierno regional destinada a evaluar la nueva crisis del covid, el ministro presidente de Baviera, Markus Söder señaló que su gobierno cerrará los estadios de fútbol a causa de la pandemia. El político bávaro advirtió que la medida será aprobada, incluso si no hay un acuerdo entre el Gobierno federal y los estatales.

“No tiene sentido, en un futuro previsible, volver a permitir la entrada a los espectadores”, declaró Söder este martes a la emisora Bayerischer Rundfunk. “Es una exigencia importante que decidamos hoy a nivel nacional que ya no tendremos espectadores en el futuro. Si no funciona a nivel federal, lo haríamos solo para Baviera”. En la red social Twitter, el presidente bávaro justificó la medida: “El alto nivel de movilidad en los desplazamientos hacia y desde los partidos no es actualmente responsable. El fútbol tiene una gran función de modelo. Ahora debemos reducir los contactos en todas partes”.

Esto significa que en 2021 no se permitirá la entrada de aficionados al estadio Allianz Arena de Múnich en los partidos en casa contra el FC Barcelona (8.12, Liga de Campeones), el Mainz 05 (11.12, 15ª jornada de la Bundesliga) y contra el Wolfsburgo (17.12, 17ª jornada).

Desde el pasado miércoles, los estadios de fútbol bávaros quedaron sujetos a un límite máximo de ocupación del 25% y a la norma 2G-plus. Esto significa que los visitantes vacunados o recuperados también deben haber dado negativo en las pruebas, mientras que en Sajonia los partidos ya se juegan sin espectadores.

Aún no está claro si en la reunión que tendrá lugar este martes se anunciarán nuevas medidas para luchar contra la pandemia, pero tanto la canciller como todos los políticos tienen claro que Alemania atraviesa su ola más violenta desde el inicio de la pandemia, una realidad que se ha convertido en el principal desafío del nuevo Gobierno, que asumirá el poder la próxima semana.

La semana pasada, el instituto Robert Koch anunció que había registrado 75.961 nuevas infecciones en un solo día, un nuevo récord diario para la primera economía de la zona euro. La incidencia también alcanzó nuevas cifras con 419,7 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días. El Instituto comunicó el martes otros 45.753 nuevos contagios de coronavirus y 388 muertes en las últimas 24 horas.

La canciller en funciones, Angela Merkel, pidió el jueves pasado “restricciones adicionales” contra la covid-19 porque “todos los días cuentan” para detener la virulenta cuarta ola de contagios en Alemania. “Muchos países han introducido medidas adicionales que restringen el contacto” argumentó la canciller saliente. “La situación sigue siendo demasiado grave, porque todavía estamos en una fase de crecimiento exponencial (de las infecciones) y porque los casos que están enfermando hoy formarán parte de los pacientes de cuidados intensivos en 10 o 14 días”, añadió.

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