España se ahoga ante Rusia

El equipo de Bruguera se despide de la Copa Davis en la fase de grupos tras un triunfo ilusionante de Feliciano y jugársela al final en el dobles, a cara o cruz

Granollers y Feliciano, durante el partido de dobles contra Rublev y Karatsev.
Granollers y Feliciano, durante el partido de dobles contra Rublev y Karatsev.AFP7 vía Europa Press (Europa Press)

Después de remar y remar, de emprender el reto con un triunfo ilusionante, la suerte de España fue difuminándose este domingo hasta apagarse definitivamente en el turno de dobles ante Rusia, ya de madrugada. Feliciano López y Marcel Granollers cedieron contra Andrey Rublev y Aslan Karatsev (4-6 6-2 y 6-4, en 1h 57m), y el equipo capitaneado por Sergi Bruguera se despidió definitivamente de esta edición de la Copa Davis, fuera de los cuartos. A cara o cruz, se quedó a un palmo del objetivo.

De nada sirvió que el toledano, de 40 años, abriese con un triunfo inesperado contra Rublev, 17 años menor y número cinco del mundo (2-6, 6-3 y 6-4, tras 1h 45m). Después, Pablo Carreño perdió frente al líder ruso, Daniil Medvedev (6-2 y 7-6(3), en 1h 28m), y la caída en el dobles volatilizó las opciones españolas. Un triunfo hubiera concedido el pase a la defensora del título, pero la derrota favoreció los intereses de Serbia, que finalmente obtuvo el billete restante y accedió a los cuartos de final como una de las dos mejores segundas. La otra fue Suecia.

La derrota supuso el epílogo de España en un torneo que arrancó sin Rafael Nadal en el cartel y en forma de sobresalto, con la pérdida de Roberto Bautista por lesión y la marcha forzada de Carlos Alcaraz, atrapado el murciano por la covid. Sin la figura, el pretoriano ni el efervescente advenedizo, solventó el estreno con un 3-0 contra Ecuador, pero el nuevo formato exige hasta la última brazada y cada set y cada juego valen oro, de modo que los números concedieron el pase a los serbios.

El duelo de dobles decantó una serie más equilibrada de lo esperado, que arrancó con la sorprendente victoria de Feliciano, continuó con la respuesta de Medvedev y se decantó en el último episodio del día, cuando el reloj ya marcaba las 00.39 y las gradas del Madrid Arena habían perdido una porción significativa del aforo, dado que al día siguiente apremiaba la jornada laboral.

La puntilla de Karatsev

Superada la medianoche, los dúos de ambos equipos seguían repartiendo raquetazos en un pulso que comenzó bien para España. Con chispa y el buen entendimiento habitual entre ambos, Feliciano y Granollers se adjudicaron el primer parcial con un demarraje en el noveno juego, pero conforme avanzó la velada y se agotó la gasolina mermó el rendimiento.

Mientras, Rublev y Karatsev, que las habían pasado canutas la jornada anterior para doblegar a la pareja de Ecuador, se sincronizaron mejor y su juego se disparó. A pesar de haber cedido el primer punto de la serie, el primero se entonó y el segundo, una de las revelaciones de esta temporada en el circuito de la ATP, respaldó al número cinco con garantías y el buen acople les permitió igualar el duelo.

Entre tanto, la grada del Madrid Arena cantaba el Como Camarón, de Estopa, con el objetivo de reanimar a la pareja española, que corrigió el rumbo y se reenganchó poco a poco mientras los aficionados les jaleaban. “¡Sí se puede, sí se puede! ¡Sí se puede!”, proferían mientras Bruguera se desgañitaba desde la banqueta y Feliciano y Granollers iban recortándoles terreno a los rusos; estos, sin embargo, aguantaron el embate con sangre fría.

Un resto profundo de Karatsev les situó a solo dos puntos de la victoria, 5-4 y 15-30 a su favor, y el 18º del mundo —partió el curso como el 112º, y además de ganar los trofeos de Dubái y Moscú fue semifinalista en Australia— volvió a ser determinante con otro golpe que situó a España al borde del precipicio, poniendo la puntilla definitiva con un derechazo que besó la línea y decidió el destino del equipo de Bruguera en el torneo.

Meritorio Feliciano

Comenzó torcida la tarde en el Madrid Arena. Colas en el exterior y los aficionados combatiendo como podían el frío otoñal, esperando a que se cerrase la dilatada serie entre Kazajistán y Canadá. Mientras, el equipo español se conjuraba y descontaba los minutos hasta que a eso de las 18.15, dos horas y cuarto sobre el horario previsto, Feliciano y Rublev saltaron a la pista para jugarse el primer punto de la serie.

Como el primer día frente a Ecuador, el preparador decidió apostar por el toledano de entrada y prescindió de la opción de Albert Ramos. Pesó de nuevo el pedigrí de Feliciano, identificado a más no poder con una competición que le ha visto levantar cinco Ensaladeras y disputar 31 series, repuesto ya de los mareos que le impidieron jugar el dobles del viernes. Él, 40 años, volvió a ser el elegido. Y respondió. Le costó coger vuelo y calibrar el saque, pero a la que lo hizo se enderezó y firmó una victoria de mucho mérito.

En la continuación, Carreño encaró al rudo Medvedev, que salió en tromba y luego tuvo que exprimirse para rendir al asturiano. Al igual que sucediera en la serie contra Ecuador, el gijonés fue de menos a más y exigió al dos del mundo, que volteó el segundo parcial —del 0-3 al 5-3— y resistió a la respuesta. El español contragolpeó, pero en el tie-break se abrió brecha desde el inicio y el ruso selló a su favor. De este modo, España se la jugaba a cara o cruz. Todo o nada. Una victoria significaba los cuartos, como primera del grupo A, y la derrota una despedida fulminante.

El guion dio un giro indeseado para los locales y el equipo de Bruguera, contra viento y marea estos días, certificó su adiós.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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