El PSG, más fácil llegar que salir

El club parisiense ha gastado 1.391 millones bajo la propiedad catarí y hasta ahora ha evitado vender a sus estrellas

Al-Khelaïfi, presidente del PSG, y Leonardo, director deportivo, el día 14 en el Parque de los Príncipes.
Al-Khelaïfi, presidente del PSG, y Leonardo, director deportivo, el día 14 en el Parque de los Príncipes.ANDER GILLENEA (AFP)

El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Zani, le entregó la llave del PSG a su amigo Nasser Al-Khelaïfi cuando adquirió el 70% de la entidad pariense en 2011. Un año más tarde, se quedó con todo el paquete accionarial. Al-Khelaïfi es su hombre de confianza, impecable para ejercer de presidente de Qatar Sports Investments (Qsi), filial del fondo soberano de Qatar, empresa propietaria del PSG y beIN Media Group, un grupo de medios de comunicación fundado en 2014, que cuenta con 22 canales de televisión en diferentes países. “Pero las decisiones importantes siempre las toma el emir”, aseguran fuentes de la Ciudad Deportiva del PSG. “En los fichajes de Neymar y Messi el OK lo dio el emir como también lo hará si se concreta lo de Mbappé”, añaden. La posible salida del delantero francés marca un cambio en la política del club, siempre comprador de estrellas, nunca vendedor de jugadores franquicia.

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En París justifican el posible adiós de Mbappé en tres diferentes aspectos. El primero, el menos importante para ellos: el económico. El delantero francés acaba contrato el año que viene y frente a su negativa por renovar, el club accede a negociar, algo inédito para el PSG de Al-Khelaïfi. “Si Mbappé quiere irse, se irá, pero con nuestras condiciones”, expuso el director deportivo, Leonardo. El segundo punto que destacan es la habilidad del Real Madrid para llevar las negociaciones. “A diferencia de lo que pasó en otras oportunidades con el Barcelona, el Madrid actuó con inteligencia con el emir”, explican las mismas fuentes. El tercer factor se explica a través del vestuario. “Kylian tiene un ego como la Torre Eiffel”, cuentan en el camerino de París. Cuando Neymar fichó por el Barça, Johan Cruyff advirtió: “No pueden funcionar dos gallos en un vestuario”. La relación entre Neymar y Messi funcionó. Pero el entrenador del PSG, Mauricio Pochettino, no quiere tener un tercer gallo.

Nunca se entendería que el PSG le abriera la puerta a Mbappé, de 22 años, sin la llegada de Messi, de 34, después de su traumático adiós al Barcelona. A nadie le sorprendió que el cuadro parisiense le tendiera la mano al argentino. Ese es su modus operandi. En 2011, cuando Qatar llegó al club de la capital francesa, se invirtieron 107 millones de euros en fichaje, con Pastore, entonces un proyecto de estrella, como estandarte. Al año siguiente, Ibrahimovic, Lucas Moura, Lavezzi, Thiago Silva y Verratti, entre otros, por 151 millones. Y así fueron llegando Cavani, Marquinhos, David Luiz, Di María, Draxler, Neymar, Mbappé, Paredes e Icardi, entre otros, por un total de 1.391 millones de euros.

En el mismo periodo, el PSG traspasó futbolistas por 452 millones. Es, definitivamente, un club comprador. Cada vez que vendió un jugador era porque no entraban en sus planes magnánimos. Así se fueron Pastore, Lucas Moura, David Luiz, Guedes y Gameiro. Si el PSG quería a un futbolista en su plantilla no había manera de sacárselo. Que se lo pregunten al Barcelona. La entidad azulgrana tocó la puerta de París sin éxito en 2013 con Thiago Silva, en 2014 con Marquinhos, en 2017 con Verratti y en 2019 con Neymar. Nunca pudo pescar en París. En cambio, el PSG le birló a Neymar (pagó la cláusula de rescisión por 222 millones en 2017) y se quedó gratis con Messi, el mejor futbolista de su historia, este verano. Es fácil llegar, pero difícil irse de París.

Rabiot pasó la de Caín para escapar de París. Se pasó más de medio año en la grada antes de quedarse libre y fichar por la Juventus en 2019. Cinco años antes, Kingsley Coman, el jugador más joven en debutar en el primer equipo del PSG (16 años, ocho meses y cuatro días), utilizó la misma estrategia para llegar también como agente libre a la Vecchia Signora. Al año siguiente se mudó al Bayern Múnich. Fueron los únicos futbolistas que emigraron contra la voluntad del club de París. Ahora parece que le llega al turno la salida más paradójica: Mbappé, campeón del mundo con Francia, aspirante a quedarse con el trono de Cristiano Ronaldo y Messi.

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