La huida de Nilofar Bayat de Kabul a Bilbao

La capitana de la selección afgana de baloncesto en silla de ruedas recibe una oferta de acogida del Bidaideak y emprende el viaje a España tras salir de Afganistán en uno de los vuelos militares que ha llegado ya a Dubái

Nilofar Bayat durante un entrenamiento en Afganistán el pasado mes de febrero.
Nilofar Bayat durante un entrenamiento en Afganistán el pasado mes de febrero.OMAR SOBHANI (Reuters)

Esta es una película con una actriz principal y muchos secundarios para darle empaque y fuerza a la historia, que, aparentemente, tendrá un final feliz, y recuerda vagamente al de Casablanca, en la pista de un aeropuerto. Malos y buenos, salvoconductos, muerte que acecha alrededor. Después de varios días de zozobra en los que temió por su vida y la de su marido, Nilofar Bayat, capitana del equipo afgano de baloncesto en silla de ruedas, salió de Kabul a las 6.30 de este viernes en el segundo avión militar enviado por España para evacuar a colaboradores afganos, según han confirmado los ministerios de Defensa y Exteriores. Tras una escala en Dubái, los evacuados continuarán su viaje a la base aérea de Torrejón (Madrid). Las gestiones de un puñado de personas propiciaron que la historia acabara bien y que la deportista medite ahora si aceptar la oferta que le llegó de Bilbao para jugar en el Bidaideak.

Minutos antes de embarcar para Tokio, donde el martes próximo comienzan los Juegos Paralímpicos, ejemplo de superación, solidaridad y amistad, Txema Alonso, presidente del Bidaideak Bilbao de baloncesto en silla de ruedas, seguía colgado del teléfono a la espera de noticias. Embarcó sin tenerlas, pero creía que llegarían pronto. En su club se hicieron eco de la llamada de socorro de Nilofar, que pedía salir de su país por miedo a los talibanes. El equipo bilbaíno reaccionó pronto y le ofreció una salida. Ella depende de la silla de ruedas después de que un misil impactara en su casa y le dañara la médula espinal. Solo tenía dos años. Un hermano suyo murió en el mismo bombardeo.

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Deportista y estudiante de Derecho, aseguraba días atrás: “No puedo salir y sé que no estoy segura aquí. Los talibanes me matarán. No les gustan las mujeres como yo. Tengo miedo porque hasta hace 20 años ellos gobernaban Afganistán, y fue entonces cuando me hirieron y quedé en sillas de ruedas”. El mensaje se lo envió la deportista a su amigo, el reportero Antonio Pampliega, que ha viajado varias veces a Afganistán y ha escrito dos libros sobre el país, el último, Las trincheras de la esperanza (Península, 2018), y estuvo secuestrado durante 299 días por Al Qaeda en Siria. Este se puso en contacto con la Federación Española de Baloncesto a través de la periodista de RTVE Paloma del Río. Nilofar trabajaba en el Comité Internacional de la Cruz Roja, pero el lunes, al día siguiente de la entrada de los talibanes en Kabul, la enviaron a casa. También pidió ayuda para Nilofar la medallista paralímpica española Gema Hassen-Bey.

Cuando en el Bidaideak Bilbao conocieron la historia no se lo pensaron ni un minuto. “Si quiere, nosotros le abrimos nuestra casa, le ofrecemos un sitio para que se encuentre cómoda. Un club como el nuestro solo tiene sentido desde los valores”, aseguraba Txema Alonso. Hablaron con Pampliega para que comunicara su propuesta a la jugadora. Mientras, en instancias superiores, Jorge Garbajosa, presidente de la Federación Española de Baloncesto, trasladó la información de la que disponía al Consejo Superior de Deportes. En el ministerio dieron el visto bueno a incluir a Nilofar Bayat y su marido en la lista de personas que podían subir a uno de los aviones fletados desde España.

Pero todavía quedaban bastantes escalones por ascender. Nilofar y su marido, Ramish, que también sufre discapacidad a causa de la guerra civil afgana, después de enviar todos los datos y documentos que les solicitaron desde España, llegaron el miércoles a la entrada del aeropuerto militar de Kabul, que se hallaba rodeado de fuerzas talibanas. En el interior se movían militares estadounidenses, pero no se podían acercar hasta ellos con su documentación. Finalmente, después de horas de zozobra, lo hicieron, pero tras atravesar los controles de pasaportes, no encontraron a ningún responsable de la delegación española.

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“Lo último que yo sé”, comentaba Txema Alonso este jueves, “es que había llegado por la noche al aeropuerto de Kabul, y que allí, después de no encontrar a ningún representante español, la delegación consular alemana le había abierto un hueco en uno de sus aviones. Todavía no habían salido, estaban esperando a que llegara la aeronave”.

La deportista le envió un mensaje a Antonio Pampliega este jueves, que el periodista publicó en un tuit: “Antonio, me voy a Alemania. Si me quedo a esperar al avión de España me van a echar del aeropuerto porque no llega hasta mañana. Y no quiero volver a tener que pasar por lo mismo de hoy con los talibanes. Me voy. Hablamos desde Fráncfort”, decía. Desde la Federación Española de Baloncesto iniciaron inmediatamente los trámites para trasladar a España a la pareja una vez hubieran llegado a Alemania. Sin embargo, después cambió la situación y, aunque tuvo que esperar varias horas más, fue localizada por el personal de la Embajada española en Kabul, que la asistió hasta la salida, a las 6.30 de este viernes, en el segundo vuelo fletado por el Gobierno, rumbo a España.


Txema Alonso, el presidente del club vasco, está a la espera de que Nilofar decida aceptar su propuesta de vivir y jugar en Bilbao: “Ya había salido algo en los medios de comunicación sobre la situación de esta chica, y escuchamos el mensaje de la Federación Internacional de Baloncesto en silla de ruedas, así que no tardamos ni cinco minutos en tomar la decisión”, apunta. “Si ella quiere jugar al baloncesto, aquí tiene un hueco para que se sienta bien con el calor de la gente que no conoce. Será decisión suya si quiere quedarse o no con nosotros”.

“No se puede confiar en los talibanes”

Nilofar Bayat se puso en contacto con España hace dos días a través de la Cadena SER. La deportista habló con el programa Hora 25 y explicó que: “Ellos -los talibanes-gobernaban Afganistán. Y fue entonces cuando me hirieron y quedé en sillas de ruedas. Son los peores recuerdos de mi vida. Yo sé, y todo el mundo sabe, que nunca aceptarán a las mujeres en la sociedad. No lo permitirán y no nos darán los derechos que tenemos. No nos dejan ir a la escuela, al trabajo o hacer deporte”, sentenciaba. “Tampoco nos dan derecho a comportarnos como queramos, no permiten que las mujeres llevemos la ropa que queremos, trabajemos o vayamos a la compra. Sí, tengo miedo... No se puede confiar en lo que dicen. En cualquier momento pueden incumplir sus promesas”.

 

Nilofar, que conoció a través de Antonio Pampliega la oferta del equipo bilbaíno de silla de ruedas, reflexionaba, en la entrevista radiofónica, sobre lo que había sido su vida y en lo que podía transformarse si continuara en Afganistán: “Hasta ahora hacía deporte, iba a la oficina... Tenía muchos planes para mi futuro y para mi vida y trabajaba duro para hacerlos realidad. Estaba el baloncesto... Siempre pensaba en ello para mejorar. Tenía una vida muy ocupada y segura. Tenía muchas cosas de las que sentirme orgullosa, para las que vivir y de las que ser feliz. Y ahora estoy preocupada por todos los logros que voy a perder”. Tal vez, con la ayuda del Bidaideak Bilbao, no sea así.

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