GRAN PREMIO DE PORTUGAL

Márquez, sexto en Portugal tras seguir la rueda de Mir: “Me he buscado la vida”

El piloto de Honda saldrá desde la segunda fila de la parrilla este domingo tras nueve meses lesionado y la primera polémica con el campeón del mundo; Quartararo se lleva la ‘pole position’

Marc Márquez, seguido en pista por su compañero Pol Espargaró, durante los entrenamientos del GP de Portugal.
Marc Márquez, seguido en pista por su compañero Pol Espargaró, durante los entrenamientos del GP de Portugal.AFP7 vía Europa Press / Europa Press

Hay novedades y nuevas normas en el Mundial de Motociclismo. Sin embargo, los protagonistas vuelven a ser los mismos en el GP de Portugal tras el regreso de Marc Márquez a las pistas. Decía el catalán un día antes que no acababa de entender dónde estaban los límites de la Honda, ni cómo mejorarla y ponerla a su gusto, pues le faltaban horas y vueltas con la moto. No se ha olvidado de pilotar, sin embargo. Por mucho que acusara la fatiga en el brazo derecho, ese cuya lesión le ha tenido sin competir desde julio. En su vuelta a MotoGP, Márquez saldrá (este domingo, a las 14.00, en DAZN y Movistar MotoGP) desde la sexta posición de la parrilla después de una sesión de clasificación con cierta polémica.

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La polémica se explica porque hay paneles luminosos repartidos por el circuito que informan sobre si hay bandera amarilla o bandera roja con bastante más eficiencia que lo hacían únicamente los comisarios ondeando bandera desde el vial. También hay sensores que definen los límites de la pista en aquellas zonas en que se considera que salirse de los pianos ayuda a mejorar los cronos. Así que se han estipulado más sanciones. Por ejemplo, aquel piloto que mejore sus propios tiempos al pasar por un tramo afectado por una bandera amarilla –se exige reducir la velocidad después de haberse producido un accidente en un tramo determinado del circuito– verá cancelada esa vuelta. Y eso fue lo que le pasó exactamente a Pecco Bagnaia (Ducati) este sábado durante los últimos minutos de la sesión de clasificación. Con la mala suerte de que el italiano acababa de firmar una vuelta de infarto al circuito del Algarve. Lejos de celebrar la pole, Bagnaia cayó desde la primera a la 11ª posición en la parrilla de salida. Desde la 12ª posición saldrá Viñales, descartados sus tiempos, que le acercaban también a la pole, por salirse medio milímetro del margen permitido. “Tengo el ritmo, pero ahora la carrera será muy diferente”, se quejaba.

Revisada la irregularidad, en lugar de Bagnaia apareció Fabio Quartararo (Yamaha) en el primer puesto de la tabla de tiempos. También había rodado bastante rápido el francés, ganador de la última carrera en Doha, que fijó un nuevo récord en la pista portuguesa: 1m, 38′862s.

En la primera fila de la parrilla le acompañarán Alex Rins (Suzuki), segundo, y Johann Zarco (Ducati Pramac), tercero y actual líder de la general merced a sus dos segundos puestos en las dos primeras carreras del curso en Qatar.

Muy cerca de ellos, apenas unos metros por detrás, se situará Marc Márquez, sexto en una sufrida sesión de clasificación. La segunda fila es un premio para el piloto del Repsol Honda, clasificado por detrás de Jack Miller (Ducati) y Franco Morbidelli (Petronas Yamaha), que se vio forzado a reducir los esfuerzos al final de la jornada y salió a la sesión de clasificación cuando faltaban menos de cuatro minutos para el final. Tuvo tiempo para dar una sola vuelta rápida. Y lo clavó: 1m, 39′121s, a menos de tres décimas de Quartararo. La jornada terminó, sin embargo, con otra polémica que lo enfrenta al campeón de 2020, Joan Mir.

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Márquez, al que se vio hacer múltiples gestos para soltar la musculatura de su brazo derecho, cuyo húmero acumuló tres operaciones entre julio y diciembre del pasado año, tuvo que pasar por la Q1 primero. Pero lo resolvió con solvencia. Y gracias a la rueda de Mir, a quien buscó con insistencia para que le ayudara a exprimir las últimas décimas. Eso molestó al mallorquín: “Ya sabemos que a Marc le gusta jugar a este juego. No me ha puesto nervioso, pero sí me ha molestado, he perdido una vuelta y luego se ha aprovechado de mi rueda. Por eso en Moto3 penalizan, pero en MotoGP, no”, se quejó. “Cuando llegas después de nueve meses, buscas décimas de segundo donde sea. Al final, me he tenido que buscar la vida. Esto es motociclismo. A mí me lo han hecho muchas veces. Rodé solo todo el sábado, pero al final necesitaba una ayuda. Y he elegido al mejor, al campeón”, respondía Márquez.

Cuando salió a la Q2 siguió la misma estrategia y esperó a encontrar la referencia de otra Suzuki, la de Alex Rins, para regresar a la pista después de una dura jornada. “Marc es muy bueno haciendo este tipo de estrategias y juegos mentales. Yo voy aprendiendo... Lo bueno es que en todo momento ha habido respeto”, opinaba el de Barcelona, que no considera sancionable ese juego que él vivió con Márquez en la sesión definitiva de un sábado de mucho trabajo para el recién llegado.

El piloto catalán dio 47 vueltas al circuito portugués, esto son unos 215 kilómetros. Y la sobrecarga se dejó notar en su brazo derecho: en el antebrazo, atenazado por el esfuerzo, en el codo, el hombro... El resultado final, sin embargo, fue fantástico. Salir desde la segunda fila e intentar no perder el hilo de los tipos que han peleado por ganar las primeras dos carreras es un escenario magnífico para volver a la competición tras nueve meses de baja. “No sé si podré aguantar las 25 vueltas de la carrera. Sé que sufriré”, confesó, sin embargo.

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