Liga Santander

Sergio Canales, de la cámara hiperbárica al arroz rojo

El centrocampista bético, que ha superado tres roturas de cruzado, brilla con una preparación y una dieta especiales

Sergio Canales, durante un entrenamiento con el Betis a principios de marzo.
Sergio Canales, durante un entrenamiento con el Betis a principios de marzo.AFP7 vía Europa Press / Europa Press

“Sergio vive por y para el fútbol. Admiro su capacidad para haberse levantado con esta fuerza después de todo lo que ha sufrido. Es una gozada tenerlo con nosotros”. Así se expresa a EL PAÍS Juanmi, delantero del Betis y gran amigo de Sergio Canales en el vestuario del equipo bético. Un testigo íntimo de la dedicación a su profesión de un futbolista que se ha convertido en el líder de un Betis al alza. Sevilla bulle con la celebración este domingo (21.00) en el Pizjuán del derbi número 100 en Primera, al que llega el Betis capitaneado por Canales. El centrocampista cántabro, de 30 años, sufrió una rotura muscular el pasado 17 de noviembre en el partido de la Liga de las Naciones entre España y Alemania. El futbolista visitó al doctor Ramón Cugat y decidió seguir un tratamiento conservador con factores de crecimiento. Cugat había sido el hombre que le había reconstruido las rodillas tres veces después de tres roturas de ligamento cruzado.

Canales volvió a los terrenos de juego el 29 de diciembre en el partido ante el Levante. Un mes y 12 días después, cuando los pronósticos estimaban un periodo de baja de unos tres meses. En este periodo, Canales ha llegado a los 100 partidos con un Betis que, bajo su mando, ha pasado de coquetear con los puestos de descenso a instalarse en los europeos y llegar al derbi incluso con aspiraciones de pelearle la cuarta plaza al Sevilla. Canales ha anotado además siete goles entre la Liga y la Copa desde que se recuperó. En total, suma ocho en el curso, a solo uno de batir su registro goleador en una campaña entera (nueve en la 18-19, también con el Betis). Con 30 años y tres operaciones por la rotura del cruzado —dos con el Valencia en 2011 y 2012 en la rodilla derecha y otra con la Real Sociedad en 2015 en la izquierda—, el centrocampista internacional ha vuelto a levantarse para alcanzar en la madurez su mejor nivel.

“Es un profesional exquisito, al que le gusta controlar todos los ámbitos de la preparación física, la medicina del deporte y los aspectos del entrenamiento invisible del futbolista. Teníamos un poco de miedo por esta recuperación tan milagrosa que ha tenido Sergio, pero ha sido fruto de su trabajo y de la entrega absoluta que tiene con su profesión”, aclara David Álvarez, responsable del departamento de fisioterapia y readaptación del Betis. “Sergio roza la excelencia”, añade.

Dos horas antes en la ciudad deportiva

Canales llega cada día a la ciudad deportiva del Betis dos horas antes del inicio del entrenamiento. El cántabro vive en el barrio de Triana, apenas a 15 minutos de la ciudad deportiva Luis del Sol. En ese tiempo ejercita una rutina de trabajo preventiva personal en el gimnasio diseñada por Sergio Sukunza, su preparador físico personal, al que conoce desde su etapa en la Real Sociedad. En San Sebastián vivió su penúltima etapa en Primera antes de llegar al Betis, y después por Racing, Real Madrid y Valencia.

Instagram @sergiocanalesoficial / Instragram Sergio Canales

Ese trabajo preventivo es su primer paso en el día a día, que cada semana emprende un viaje de culto a su cuerpo y a su mente asentado en cuatro patas principales. “El trabajo de Sergio tiene cuatro pilares básicos: los sistemas de recuperación y prevención que trabaja con nosotros, el control absoluto de la alimentación, la preparación física que hace con Sukunza y sus sesiones de preparación mental”, afirma Carlos Heredia, fisioterapeuta de Best of You, la agencia de representación del futbolista. “La casa de Sergio es una clínica. Sé lo que le ha costado estar en este momento y lo que ha trabajado para llegar a este nivel”, afirma a este diario Andrés Guardado, otro de los futbolistas con los que Canales tiene una gran relación.

Pocos futbolistas trabajan tanto la prevención y la recuperación como Sergio. Dependiendo del número de partidos que juegue a lo largo de la semana, Canales complementa el trabajo en la ciudad deportiva con sus compañeros con sesiones de recuperación en su domicilio. Canales dispone de una cámara hiperbárica que utiliza de forma sistemática después de los partidos. Allí recibe oxígeno para acelerar el proceso de recuperación. Es habitual que duerma la siesta en esa cámara. Además, incorporó durante el confinamiento un dispositivo que le permite trabajar como si estuviera sometido a los efectos de la altitud. Se conecta a un aparato con una mascarilla y trabaja con un 15% menos de oxígeno en una situación de hipoxia. De remate, combina la cámara hiperbárica con tratamientos de presoterapia después de los partidos. Se coloca unos drenajes en las piernas que aceleran la recuperación de su tejido muscular.

Mentalizado con la recuperación, Canales es al mismo tiempo un obseso a la hora de cuidar su alimentación y velar por sus horas de sueño. “No recuerdo la última vez que se tomó una cerveza”, bromea Juanmi. “El primer plato de Sergio siempre es verdura, que complementa con mucho pescado, arroz rojo y otros alimentos como huevos de codorniz. Intentamos prevenir el consumo de alimentos que puedan producir inflamación de los tejidos”, asevera Heredia, su fisio personal. La comida rápida, por ejemplo, provoca la inflamación de los tejidos. Canales duerme entre siete y ocho horas al día y puede realizar una siesta en determinadas situaciones que no excedan los 40 minutos.

“Sergio es muy fuerte mentalmente. Tiene unas ganas y ambición continuas por mejorar. Su afán de autosuperación es muy difícil de encontrar. Todas las mañanas le mando una tarea que hace siempre antes de los entrenamientos. Y luego le mando trabajos complementarios de potencia y de velocidad. Un trabajo que hace por la tarde, que es cuando ellos no se entrenan”, aclara Sukunza, su preparador físico de cabecera, al que conoció en San Sebastián ocho meses después de su última operación de rodilla, que le seguía dando problemas y le provocaba una lógica desestabilización mental.

“Los milagros son relativos. Con todo el trabajo que realiza su cuerpo estaba bien preparado para afrontar la fuerte lesión que tuvo con la selección. Tiene 30 años y está en un momento muy bueno”, recalca Heredia. “Es un prototipo de jugador que ha sufrido varias lesiones importantes a lo largo de su carrera y que ha sido capaz de ir corrigiendo todos los déficits que se le han podido generar. Es un ejemplo de sacrificio y trabajo diario. Los milagros no existen”, añade José Manuel Álvarez, jefe de los servicios médicos del Betis. De postre, Canales practica yoga junto a su mujer, otro ingrediente en su última resurrección.

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