Atletismo | Europeos de Torun

Mondo Duplantis, oro europeo en dos saltos

El prodigio sueco de la pértiga logra su segundo título europeo con 6,05 metros, en ausencia de su máximo rival, el francés Renaud Lavillenie

Mondo Duplantis, durante uno de sus saltos.
Mondo Duplantis, durante uno de sus saltos.Darko Vojinovic / AP

Campeón de Europa en tres saltos: 5,60, 5,80 y 5,85m. Todos los demás han fallado ya. Y él sigue el espectáculo y supera a la segunda los 6,05m. “Técnicamente, he ganado en dos saltos”, corrige Duplantis, “porque soy el único que ha pasado el 5,80m a la primera, pero no importa… He conseguido el oro que era lo que quería y el récord del campeonato”.

A Mondo solo le falta otro récord mundial. Armand, Mondo, Duplantis, el prodigio sueco de 21 años, ensaya, calienta un poco en dos intentos sobre 6,05m, una altura tan natural para él como escasa en la historia, solo tres hombres más han superado un listón tan alto: la leyenda ucraniana Serguéi Bubka, el explusmarquista mundial francés Renaud Lavillenie y el australiano Steven Hooker. Duplantis lo hizo por primera vez en los Europeos al aire libre de Berlín, en 2018, su primer oro continental. Y desde entonces ha superado esa altura 5 veces, dos de ellas, récord mundial, (2,18m) una consistencia sobre alturas hasta ahora impensables y que él regala ahora generosamente al público que se emociona en todo el mundo viéndolo volar y se pregunta cómo lo hace, con esa facilidad.

“Simplemente he mejorado. Si trabajas mucho y no te pones límites mentales, puedes lograr grandes cosas. Yo intento no ponerme barreras a mí mismo porque sé que puedo obtener grandes logros y hacer cosas que la gente no pensaba que fueran posibles. Intento volar más alto día tras día y se va volviendo más fácil”, explicaba con esa amabilidad que enternece en la zona mixta un día antes, tras las semifinales más fáciles de su vida. Solo un salto tuvo que dar Mondo para estar en la final, 5,60m, un salto, un privilegio para un escaso público de periodistas ávidos de espectáculo, Mondo guardó toda su energía para la final.

Y la puso en tres intentos sobre 6,19m, tres veces tuvo la altura y las tres le falló la profundidad. “Hubiera sido algo demasiado grande”, dijo Duplantis tras su exhibición. “Especialmente, sabiendo que aquí fue donde batí el récord del mundo por primera vez. Hoy estuve muy cerca, de hecho, ha sido mi mejor intento hasta ahora sobre 6,19m”.

El mejor intento, en silencio, en un estadio semivacío. “Ojalá hubiera gente aquí viéndome saltar. Porque cuando recuerdo el año pasado, fue muy especial, el ambiente era una locura”, admitía Duplantis. “Lo echo de menos porque creo que eso me ayudó el año pasado a batir el récord mundial. Cuando tienes a tanta gente viéndote en las gradas, quieres demostrarles que tienes ahí el récord. En ese momento, no te importan las cámaras, solo quieres que esté ahí la gente. Entiendo la situación en la que estamos, pero ojalá hubiésemos tenido público hoy”.

El 8 de febrero de 2020, antes de que la pandemia cerrara Europa, los estadios y el mundo, Mondo saltó 6,17m ante un público enloquecido al que él le devolvía los gestos y el espectáculo. Una semana después volvía a batirse a sí mismo por un centímetro en Glasgow: 6,18m, la era Duplantis.

Este domingo, en la misma mágica Torun, acaba de saltar el sueco 6,05 metros, nada menos, y casi sabe a poco, tanta era la adrenalina, tantas las expectativas, la ilusión de verlo saltar de los periodistas y de la delegación sueca, que gritaba “Duplantis, Duplantis” desde las gradas. Desde ellas, sentado con su entrenador Philippe d’Encausse, le aplaudía también Lavillenie y le daba consejos. “Mi padre me asesora en las cuestiones técnicas, pero muchas veces acudo a Renaud y le pregunto cuál es la mejor estrategia, qué alturas es mejor saltar. Aprecio mucho su opinión porque tiene mejor visión que yo en esos aspectos”, contaba Duplantis.

Fue esa la única decepción del campeón europeo. La pértiga iba a ser una batalla épica entre Mondo y el francés, pero este se lesionó durante una sesión matinal de entrenamiento ya en Torun y no quiso arriesgar la preparación para los Juegos Olímpicos.

Dos amigos, Mondo y Renaud, que este año no se habían visto apenas pero se desafiaban constantemente. Si Mondo saltaba 6,01m en enero, Lavillenie le superaba en febrero con 6,02m y hasta a 6,06m llegó hace una semana en Clermont-Ferrand, la tercera mejor marca de su carrera, una altura que solo han superado tres hombres más aparte de él: Mondo, Bubka y el australiano Steven Hooker. Tan en forma estaba el francés que volvió a sus pértigas de hace cinco años, con las que batió el récord mundial de 6,16m en Donetsk en 2014 y con la que pretendía darle al menos guerra a Mondo. “Hubiésemos hecho algo grande, estoy seguro”, se lamentaba Mondo. “Me da mucha rabia porque este campeonato no es lo mismo sin él”.

Solo el hermano de Renaud, Valentin Lavillenie, y el polaco Piotr Lisek llegaron a atacar los 5,85m, pero ambos se quedaron en 5,80m, plata y bronce, y Mondo se quedó solo. “Al final, estuve compitiendo contra un Renaud imaginario y su récord del campeonato”, decía el sueco.

Un campeonato atípico que terminó sin récord pero muy cerca de él, cada vez se acerca más y cada vez supera la antigua barrera de seis metros con más frecuencia: diez veces lo hizo en 2020, en una sola temporada, cuatro veces lo ha hecho este invierno. Ser mejor que Bubka es su próxima ambición. “Ya he superado a Renaud en número de saltos sobre seis metros pero me falta un largo camino para superar a Bubka. Un altura de 6,19m exige mucha más perfección. Ahora que he llegado al punto de estar atacando alturas de 6,19m, 6,20m, tienes que ser perfecto para poder superarlas. Muchas veces me sale muy bien, pero no siempre soy perfecto”.

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