FÚTBOL INTERNACIONAL

El Chelsea de Lampard y el Dortmund de Haaland se alejan de la lucha por el título

Los equipos que comenzaron la temporada como aspirantes a la Premier y a la Bundesliga pierden contra el Leicester (2-0) y el Bayer (2-1) respectivamente sin poder frenar el deterioro de su fútbol

Lampard, en la banda durante el partido del Chelsea en Leicester.
Lampard, en la banda durante el partido del Chelsea en Leicester.MICHAEL REGAN / AFP

El Chelsea y el Borussia Dortmund continúan transitando su oscura senda de degradación. Sin que casi nadie los viera en los estadios, y, probablemente, con una audiencia exigua en televisión, tratándose de partidos nocturnos disputados un martes de mediados de enero, en pleno invierno septentrional y en lo más cruento de la pandemia. El Chelsea perdió 2-0 en su visita a Leicester; y el Dortmund cayó por 2-1 en Leverkusen, tras interpretar el patético papel que se reserva a los equipos que aspiraban orgullosamente al título hasta que el mal juego convenció a sus futbolistas de que la liga es una quimera. No había más que ver las caras. La cara de Haaland, la cara de Lampard, o la cara de Edin Terzic, contemplando desencajados la superioridad invencible de unos adversarios que hace un par de meses parecían inferiores. Y resulta que son superiores. No porque hayan gastado más, ni porque tengan más prestigio y cuenten con planillas más competentes, sino porque que juegan mejor.

El Chelsea invirtió 247 millones de euros en fichajes el pasado verano. Fue el equipo que más gastó en reforzarse en todo el mundo. El empeño, dadas las condiciones sanitarias y económicas que atraviesa la industria, resultó llamativo. Frank Lampard, el entrenador que la afición inglesa esperaba como a un predestinado, se encargó de gestionar el patrimonio. Al cabo de 19 jornadas el resultado adquiere forma de chasco. Lampard pretende desarrollar un 4-3-3, pero el artefacto parece explosivo y por más que pita no sabe qué cable cortar.

Leicester
LCT
2
-
0
CHE
Chelsea
Leicester
Schmeichel, Castagne, Evans, James Justin, Wesley Fofana, Barnes, Albrighton (Ricardo Pereira , min. 75), Tielemans, Onyinye Ndidi, James Maddison (Ayoze Pérez, min. 75) y Vardy (K. Iheanacho, min. 87)
Chelsea
Edouard Mendy, Rüdiger, Reece James, Thiago Silva, Ben Chilwell, Christian Pulisic, Mason Mount, Kai Havertz (Hakim Ziyech, min. 66), Callum Hudson Odoi (Timo Werner, min. 67), Kovacic y Tammy Abraham
Goles
1-0 min. 5: Onyinye Ndidi. 2-0 min. 40: James Maddison.
Árbitro
Craig Pawson
Kai Havertz (min. 28), Kovacic (min. 50), Wesley Fofana (min. 84) y Hakim Ziyech (min. 88)

Centrocampista llegador, riguroso y profesional, Lampard era un jugador inglés ejemplar. Ofrecía más trabajo que ingenio. Como entrenador se comporta de manera parecida. Elige a los futbolistas en virtud de su estampa, de sus cualidades técnicas, y de su compromiso marcial, pero no parece distinguir al que decide con claridad del que no piensa hasta que no recibe la pelota. Además de insistir en depositar sobre Mason Mount la responsabilidad de conducir el equipo, frente al Leicester cometió otros errores de bulto relacionados con el ojo clínico. Puesto a buscar un mediocentro, dejó a Jorginho en el banquillo y apostó por Kovacic. Metido a elegir un punta, señaló a Abraham y postergó a Werner. La cosa se agravó por la baja de Kanté a quien, incomprensiblemente, Lampard tampoco valora demasiado. El resultado fue un juego progresivamente rígido. Sin imaginación ni lucidez en los metros finales. El Chelsea fue pasto del Leicester, que tiene en Brendan Rodgers a un muy buen estratega.

La victoria elevó al Leicester al liderato con 38 puntos y precipitó al Chelsea, con 29, al octavo puesto de la clasificación. A falta de un mes para el cruce de Champions con el Atlético, la crisis en Stamford Bridge está declarada. Ante una deriva que, según se deduce del juego, no tiene freno, los medios ingleses indican que Roman Abramovich, el propietario, ya busca un sustituto. Avram Grant, exentrenador del equipo londinense, o Thomas Tuchel, son algunos de los nombres que aparecen en la baraja.

El Chelsea es una potencia económica del fútbol. El Dortmund no. Los estándares son diferentes. Pero el equipo del Ruhr cuenta con una plantilla notable, suficientemente armada como para desafiar al Bayern en la Bundesliga, a pesar de que el mal juego exhibido le haya ido alejando de esas ambiciones hasta deformarlo como se deforman los grupos de jugadores que alcanzan el convencimiento de que no son lo suficientemente buenos. Resultó inequívoca la expresión desasosegada de Erling Haaland, el goleador, mientras sus compañeros intentaban avanzar sin ningún orden, siempre presionados y anticipados por un adversario que ocupó mejor el campo y decidió con más serenidad cuando tuvo el balón. El técnico que en diciembre sustituyó al despedido Lucien Favre, el bisoño Edin Terzic, entrenador de cantera, prudente, temeroso, contempló el apelmazamiento de brazos cruzados. Perplejo. Su homónimo en el banquillo adyacente, Peter Bosz, le dio un repaso demasiado evidente para todos. También para sus jugadores.

El Dortmund es cuarto clasificado en la Bundesliga con 29 puntos tras 17 partidos. Lo superan el Leipzig con 32 puntos y 16 partidos, el Leverkusen con 32 puntos y 17 partidos, y el Bayern con 36 y 16 partidos. La aritmética determina una distancia considerable, especialmente si se considera la evolución del juego. Cada jornada que le resta al calendario el Dortmund sufre más para encadenar tres pases seguidos. Noticia inmejorable para el Sevilla, que le espera en los octavos de la Champions.

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