FÚTBOL FEMENINO

La Supercopa revitaliza al Atlético

Las rojiblancas someten al Levante en la final (0-3) con un gol de Deyna Castellanos y un doblete de Ajara y ganan el torneo cuatro días después de cambiar de entrenador

Las jugadoras del Atlético celebran este sábado su triunfo ante el Levante en la final de la Supercopa de España, disputada en el Estadio de los Juegos Mediterráneos de Almería.
Las jugadoras del Atlético celebran este sábado su triunfo ante el Levante en la final de la Supercopa de España, disputada en el Estadio de los Juegos Mediterráneos de Almería.Carlos Barba / EFE

El Atlético de Madrid, que transitaba retraído e irreconocible por la Liga, ha salido revitalizado de la Supercopa de España, con el trofeo bajo el brazo. Al club rojiblanco, que anunció un relevo en el banquillo un día antes de derrotar en semifinales al Barça en los penaltis en un partido sufridísimo, le ha cambiado la cara. En la final disputada en el Estadio de los Juegos Mediterráneos este sábado, las colchoneras sometieron al Levante (0-3), otro histórico del fútbol español. En los primeros 30 minutos, el Atlético ya decidió el encuentro: encajonó al conjunto granota en su campo con una presión adelantada e intensa y goleó en tres ocasiones. Al filo del descanso, cuando las de María Pry reaccionaron para tratar de regresar al partido, la guardameta Hedvig Lindahl lo evitó. La portera sueca se estiró para frustrar dos ocasiones del Levante, un tiro lejano de Claudia Zornoza en el minuto 36 y un disparo desde la frontal de Andonova en el tiempo añadido.

El equipo rojiblanco, tan cambiado en solo unos días, pasó por encima de un rival que es tercero en la Primera Iberdrola —con tres puntos de ventaja sobre el Atlético, quinto— y levantó la segunda Supercopa de la historia con formato final four.

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Si el partido ante el Barça el pasado martes fue una agonía para el Atlético por más que lograra la victoria, en el de este sábado ante el Levante solo encontró goce. Instaladas en campo contrario, fortísimas en todos los balones divididos, las rojiblancas desnivelaron desde el principio el encuentro a su favor. Leicy Santos, ya en el minuto siete, pudo adelantar a las colchoneras con un tiro franco desde la frontal. Njoya Ajara ganó la espalda de la lateral Jucinara y asistió a Leicy, pero el disparo sin maldad de la colombiana acabó en las manos de Paraluta.

Fue una jugada recurrente: tanto la brasileña Ludmila como la camerunesa Ajara —recién fichada de la Liga noruega, donde fue la máxima goleadora— atacaron con insistencia la espalda de Jucinara. Mucho más rápidas que la defensa brasileña, encontraron una autopista. En el minuto 18, en una maniobra casi idéntica, Ajara asistió a Deyna Castellanos, que golpeó de primeras con la derecha. Su disparo, al palo corto de Paraluta, se coló en un error de la guardameta, que no cubrió su lado. Un instante después, Amanda Sampedro robó un balón y se lo pasó a Ludmila. Con espacio en la espalda de la zaga levantinista, la brasileña echó a correr con medio campo por delante. Dejó atrás a dos defensas y cuando llegaba a la línea de fondo, se paró en seco. El quiebro rompió a Rocío Gálvez e incluso Ludmila, con el cambió de dirección tan brusco, se fue al suelo: se resbaló, perdió la verticalidad, apoyó las manos en el césped, se levantó como un resorte y asistió a Ajara, que cruzó el balón con la derecha al palo largo. Zas, minuto 22 y dos goles de ventaja.

Con la maniobra de Ludmila en la retina, Ajara dejó otro quiebro para enmarcar. Recibió el balón en el centro del área tras otra internada de su compañera por la derecha y, con una defensa pegada, dio tres toques formidables: control de espaldas con la derecha, amago de tiro con la izquierda para orientar y definición al palo largo con la diestra.

No hubo casi señales de las mejores jugadoras del Levante, que se sintió muy incómodo sin la pelota, hasta la segunda parte. La talentosa Eva Navarro, que marcó un gol de postal en la semifinal, dejó una cabalgada formidable en el segundo tramo, en la que regateó a cuatro rivales desde su propio campo. También probó a Lindahl en el minuto 59, que desvió su tiro cruzado a saque de esquina tras una pérdida en la salida de balón de Silvia Meseguer. La guardameta, escoltada por Tounkara y Aleixandri, dejó tres buenas paradas más hasta el final del partido, en el que el Levante no encontró la llave a pesar de su mejora en el segundo tramo, frustado en varias jugadas por Aleixandri, elegida mejor jugadora de la final. La defensa catalana, de 20 años, protagonizó una colección de intervenciones soberbias en las que evitó, por ejemplo, un mano a mano y un pase atrás franco.

El Atlético, con el regreso de José Luis Sánchez Vera al banquillo, vuelve a ganar un título tras la Liga de 2019 —también él era el entrenador entonces—, el último hasta este sábado en Almería, donde dedicaron la primera Supercopa de su historia a su jugadora internacional Virginia Torrecilla, que todavía está de baja tras operarse de un tumor en la cabeza el pasado mayo. La mallorquina vio la victoria en el estadio y subió al palco con la capitana, Amanda Sampedro, para levantar con ella entre lágrimas la copa.

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