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Dúbov aprende rápido y remonta

El ruso gana (2,5-1,5) a Nakamura la 2ª manga de la final y fuerza la 3ª, que se juega este miércoles

Danil Dúbov, en el Gran Suizo de la Isla de Man (Reino Unido), el pasado octubre Ampliar foto
Danil Dúbov, en el Gran Suizo de la Isla de Man (Reino Unido), el pasado octubre

Danil Dúbov no es solo un brillante innovador; su resiliencia y capacidad competitiva son también muy grandes. El ruso, de 24 años, ha ganado la 2ª manga de la final por el mismo resultado que perdió la 1ª (2,5-1,5), lo que obliga al favorito, el estadounidense Hikaru Nakamura, de 32, a disputar este miércoles la 3ª para decidir el ganador del torneo rápido por internet Lindores Abbey.

“He intentado jugar como él, rápido, aunque sea a costa de no hacer el mejor movimiento, y sin grandes errores. Hikaru hace eso muy bien, se equivoca muy rara vez, y yo también he logrado hacerlo hoy”, ha explicado Dúbov a Chess24, el club virtual organizador del torneo, un par de minutos después de ganar la 2ª manga. También ha desvelado que el lunes recibió algunos mensajes extraños durante las partidas: “De felicitación y de ánimo, y también jugadas, que no eran de máquina, pero tampoco muy malas. Era como si alguien hubiera pirateado la conexión. Me distrajo, pero no fue la causa de mi derrota”.

La clave de la remontada del ruso este martes se generó en el primer asalto. Nakamura, con blancas, siguió una partida que Dúbov perdió frente al holandés Van Foreest en una variante secundaria de la Defensa Siciliana. Pero el ruso tenía muy aprendida la lección, y mejoró su juego muy pronto, en la novena jugada, y la consecuencia fue frustrante para Nakamura: una posición muy técnica, favorable al ruso por su mejor estructura de peones.

Hikaru Nakamura, el pasado diciembre, durante el Mundial de Rápidas en Moscú ampliar foto
Hikaru Nakamura, el pasado diciembre, durante el Mundial de Rápidas en Moscú

Es decir, Dúbov estaba haciendo justo lo contrario de la víspera, cuando su ímpetu excesivo y riesgos innecesarios lo llevaron a la derrota. Su explotación de la ventaja posicional conseguida en esta primera partida es realmente ejemplar, y muestra una faceta de su estilo poco aireada. Nakamura pataleó cuando pudo, hasta la jugada 57, pero todo fue inútil para evitar la derrota.

No menos sorprendente fue la relativa facilidad de Dúbov para contener en todo momento el ansia de revancha de Nakamura en el segundo y tercer asalto, que terminaron en tablas sin grandes sobresaltos. El cuarto fue más emocionante, con el estadounidense obligado a ganar con negras, pero el ruso no sufrió en ningún momento, e incluso llegó a lograr mucha venta, pero prefirió ser conservador y asegurarse el empate.

En teoría, y de acuerdo con las estadísticas, Nakamura sigue siendo el favorito. Pero su situación psicológica ahora no es fácil de gestionar. Él sabía, y lo reconoció en público, que su adversario en la final es “muy creativo y valiente”, pero se sentía superior, y también lo dijo. Cabe preguntarse cómo se verá ahora, tras comprobar que Dúbov es capaz de transfigurarse en 24 horas para convertirse en un pragmático de técnica muy depurada.

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