Mercedes juega al despiste

El equipo británico cierra la pretemporada en cabeza de la tabla mientras subraya los problemas de fiabilidad de su coche

El Mercedes AMG F1 GP W11 de Hamilton, en Montmeló.
El Mercedes AMG F1 GP W11 de Hamilton, en Montmeló.FLORENT GOODEN (DPPI)

Cada equis tiempo, los promotores del Mundial de Fórmula 1 resetean el campeonato dándole un zarandeo a la normativa con la intención de mezclar la baraja y tratar de aumentar el nivel de incertidumbre si es que hay alguno. En la era híbrida que arrancó hace seis años, las alternativas al triunfo de Mercedes solo han sido dos (Ferrari y Red Bull) y muy de vez en cuando. De los 121 grandes premios que se han disputado desde 2014, 89 victorias se las adjudicó la marca de la estrella, 17 las celebró Ferrari y 15 lucen en Milton Keynes, la sede de la escudería del búfalo rojo en Gran Bretaña. Eso supone que Mercedes ha ganado el 73,5% de todos esos grandes premios, o lo que es lo mismo, tres de cada cuatro. Ningún piloto no perteneciente a una de esas tres escuderías pudo ganar, y por lo visto durante la pretemporada que acabó este viernes en el circuito de Montmeló, no parece que la dinámica vaya a cambiar demasiado la temporada que debe arrancar en Melbourne el próximo día 8.

Mercedes dio el golpe de teatro el segundo día de pruebas con la presentación de su sistema DAS (Dual-Axis Steering), con el que los pilotos pueden variar la convergencia de las ruedas delanteras simplemente tirando del volante, y así incidir en la temperatura de las gomas, uno de los parámetros que más influye en el rendimiento de un monoplaza. Desde entonces ha tratado de jugar al despiste. Sobre todo con Lewis Hamilton, su principal reclamo, que se ha dedicado a subrayar los problemas de juventud que presenta el W11. En los seis días de actividad en la pista, el fabricante de Stuttgart tuvo que sustituir tres veces el motor de uno de sus bólidos, algo poco usual. “Estoy contento con este invierno, aunque hemos tenido que enfrentarnos a múltiples problemas que estamos intentando resolver. Evidentemente que esos problemas con el propulsor son preocupantes”, resumió el actual campeón, que en 2020 tratará de igualar la plusmarca de siete coronas que posee Michael Schumacher.

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Los tiempos de las sesiones de test, por lo demás, dejan la sensación de que, efectivamente, Mercedes sigue un paso por delante de quienes han sido capaces de discutirle alguna que otra carrera (Ferrari y Red Bull). Falta saber de cuánto es ese margen. “No sabemos cómo estamos respecto de la competencia. Creo que el equipo puede tener una idea algo más clara”, se limitó a responder el británico cuando se le pidió el informe del estado de las cosas. Sin embargo, existe la sospecha de que Ferrari esconde algo o, al menos, que no está tan mal como sus pilotos remarcan.

La última jornada de entrenamientos de invierno dejó, como no podía ser de otra forma, a Valtteri Bottas al frente de la tabla de tiempos. El finlandés, que también se fue de Barcelona con el mejor registro absoluto de la pretemporada, logrado el viernes anterior, aventajó en algo menos de una décima a Max Verstappen (segundo) y a Daniel Ricciardo (el tercero). Carlos Sainz, por su parte, se dio una panzada de kilómetros para despedirse —con 155 vueltas fue el segundo que más rodó, solo por detrás de Charles Leclerc (177)— y se colocó el octavo, a seis décimas del tiempo de Bottas.

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