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Kimi Raikkonen: “Nunca hago nada para contentar a nadie”

El piloto de Fórmula 1 habla de su vida, su familia y las carreras a dos semanas de que comience el Mundial de 2020

Kimi Raikkonen, con sus gafas Carrera X Alfa Romeo Racing. Ampliar foto
Kimi Raikkonen, con sus gafas Carrera X Alfa Romeo Racing.

El piloto tiene prisa. “Venga, que no tenemos todo el día”, dice con ese hilo de voz con el que lo mismo te exhorta a acelerar el paso que conversa sobre la vida. Y las carreras. Kimi Raikkonen (Espoo, Finlandia; 40 años), los ojos azules, el rostro impertérrito —salvo cuando le mentan a sus hijos, Robin y Rianna—, está en Barcelona. El circuito de Montmeló acoge los últimos tests de pretemporada antes de que arranque el Mundial de Fórmula 1 el 15 de marzo en Australia. Y él, campeón del mundo en 2007, hoy el más veterano del certamen, tiene la obligación de invertir parte de la tarde en cumplir con uno de los patrocinadores principales de su equipo, Alfa Romeo. Solo por eso, se pone y se quita sin rechistar unas gafas de sol Carrera en la última planta de un centro comercial desde la que contempla la ciudad a sus pies.

Al finalizar el acto, el finlandés tiene todavía que dedicar unos minutos extra a tres medios de comunicación. Y se inquieta. Nunca le interesó todo lo que conlleva ser piloto más allá de la competición. “Me gustan las carreras. Aunque hay mucho más que carreras en la F1. Si no disfrutara de las carreras, no estaría aquí”, concede. Pese a todo, Raikkonen siempre está presente en los medios. “¡Pero yo no hago nada para salir en la prensa!”, se excusa. Sea por su carácter o por sus excentricidades, Iceman (el hombre de hielo), es uno de los pilotos más populares de la parrilla. “Obviamente, me hace feliz que haya seguidores a los que les gusto, también los hay a los que no les gusto. Pero yo lo único que intento es hacer las cosas que me hacen feliz. Mientras hagas cosas que te hacen feliz como persona eso es lo único que importa. Si eres feliz eso te ayudará en tu trabajo, sea este pilotar un coche o cualquier otro; te ayudará en tu vida cotidiana. Si a la gente le gusta, genial; si no les gusta, pues bien también. Cada uno es como es. Además, yo nunca hago nada para contentar a nadie. Hago lo que creo pensando en mí”.

En él, en sus amigos y en las risas que provocaría pensaba Kimi cuando se disfrazó de oso –su mujer, Minttu, lucía como domadora del circo– para la fiesta de Navidad de Alfa Romeo. La ocurrencia apareció inmediatamente en todos los medios de comunicación. “Estoy seguro de que hay un montón de cosas, así, en general, mucho más importantes sobre las que escribir. Pero así es como funcionan los medios ahora lamentablemente”, señala él. “Yo no pretendo salir nunca en las noticias”, remata. Los escasos seis minutos que dedica a la entrevista –el equipo de prensa de Alfa Romeo le ayuda a finiquitar rápido el trabajo– lo corroboran.

Su vida –también sus biorritmos– y sus prioridades cambiaron hace cinco años, cuando nació su hijo mayor. “La paternidad te cambia los horarios completamente. Además, te preocupas mucho más. Al final, son niños pequeños, te necesitan. Y hay otras cosas nuevas que de repente son más importantes en tu vida. Ahora la familia es mucho más importante que las carreras, aunque disfrute corriendo. Los echo mucho de menos cuando estoy fuera. Esa es seguramente la parte más dura, estar lejos de casa tanto tiempo. Porque hay mucho más aburrimiento detrás de la F1 de lo que parece”, confiesa, pues se describe como un tipo normal que tiene una vida completamente normal. Especialmente cuando se apagan los motores.

Kimi Raikkonen, durante la entrevista. ampliar foto
Kimi Raikkonen, durante la entrevista.

Raikkonen siempre supo que quería ser padre. Y tiene claro que el cambio ha sido para bien. “Disfruto de la paternidad. Cuanto más mayores se hacen, más te diviertes. Me encanta pasar tiempo con ellos, es muy bonito ver cómo se van haciendo mayores”, dice. Y, pese a su decisión de seguir compitiendo a los 40, añade: “Para mí es importante intentar estar en casa tanto tiempo como pueda y estar involucrado en su infancia, pasar tiempo con ellos, jugar y ayudarles”.

También ha empezado a transmitirles su pasión: hace apenas unos meses montó en un kart a Robin –Aceman, le bautizó él–, grabó un vídeo, hizo unas fotos y lo subió todo a las redes sociales. Como haría cualquier padre de familia en estos tiempos. Porque en casa Kimi no es Iceman. “Para nada. Creo que todos somos diferentes en el trabajo y en la vida privada. Nosotros tenemos una vida muy básica”, señala.

Esa simplicidad solo la rompe la competición. Y el intento por hacer del C39 un coche competitivo en su segundo año en la casa. “Funciona mejor que el año pasado y eso es bueno. Aunque, por ahora, es imposible predecir dónde vamos a estar este año. Tendremos una mejor idea tras las primeras carreras. Buscar mejoras para el coche es una historia de nunca acabar”, explica.

Preguntado por la sensación de imbatibilidad que irradia Mercedes, Raikkonen ofrece una panorámica mucho más amplia del Mundial. “No creo que sean invencibles. Han perdido carreras, muchas, durante años. Cierto es que en las últimas temporadas han estado más a menudo en lo más alto del campeonato. Ha cambiado el reglamento y ellos han sido más consistentes últimamente y los más rápidos en la mayoría de las ocasiones. Así que no parece que les vayamos a ganar mañana, pero ganar tampoco va a ser un trabajo fácil para nadie”.

Aunque han pasado 12 años, el finlandés es todavía hoy el último campeón del mundo con Ferrari, escudería a la que volvió en 2014 y con la que corrió hasta el 2018, cuando terminó tercero del Mundial. “Necesitan más velocidad, básicamente. Y ser más consistentes. Solo así podrán darle la vuelta a la situación y pelear por el campeonato. Lo merecen por toda la historia que tienen. Les deseo lo mejor”, dice.

Nunca imaginó que correría hasta los 40. Pero ahí sigue. “No me siento tan viejo como dicen las cifras”, señala. Aunque cada día es un poco menos de hielo.

“Para Alonso lo difícil será encontrar un buen sitio”

Ni sabe Kimi Raikkonen si Fernando Alonso volverá a la Fórmula 1, ni quiere responder por él cuando se le pregunta, pero sabe que lo más difícil para el español será encontrar un volante que satisfaga sus aspiraciones. Como Alonso, el finlandés también dejó la F1 un tiempo. Y, además, lo hizo para correr el mundial de rallies. “Es un deporte distinto, más difícil, creo. Pero aprendes muchísimo”, reflexiona. Él volvió. Lo hizo con Lotus. Y no le fue nada mal. “Fernando es más joven que yo, y no importa si ha dedicado tiempo al Dakar o a otra disciplina, el caso es que ha seguido estando en contacto con el coche. En mi caso no fue difícil volver, pero obviamente esto es un tema diferente. Encontrar un buen sitio para volver es seguramente lo más complicado en la fórmula 1, más que el pilotaje en sí”.

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