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España escapa de su primera pájara y se enfrentará a Eslovenia en semifinales

La selección rasca un empate ante Croacia pese al desplome final, termina líder de su grupo y evita a Noruega

Croacia España Europeo Balonmano
Musa frena por el cuello a Maqueda. AP

España dejó en la última jornada de la segunda fase del Europeo un doble quiebro. Primero escapó de la derrota contra Croacia (22-22) y amarró el liderato del grupo, un puesto de honor que le permitió el segundo regate: evitar a Noruega en semifinales, el gran ogro que venía por la otra parte del cuadro. Su rival por un puesto en la final será Eslovenia (viernes, 20.30, Teledeporte). El otro enfrentamiento será Noruega-Croacia (18.00).

Croacia, 22 - España, 22

Croacia: Sego (P), Asanin (P), Maric, Duvnjak (2, 1 de pen), Hrstic, Stepancic (2), Horvat (2), Sarac, Karacic (10), Musa, Mamic (2), Brozovic (1), Matanovic, Mandic y Sipic (3).

España: Corrales (P), Pérez de Vargas (P); Maqueda (1), Entrerríos (4), A. Dujshebaev (6), Sarmiento (1), Aginagalde (1), Solé (2), Goñi, Figueras (1), Cañellas, Morros, Gómez (4, 2 de pen), Ariño (2) y Guardiola.

Parciales cada cinco minutos: 2-3, 5-5, 6-5, 8-6, 10-8, 11-12 (descanso), 11-15, 13-18, 14-20, 18-21, 20-21 y 22-22.

Árbitros: Gatelis y Mazeika (LIT). Excluyeron dos minutos a Musa, Duvnjak, Mandic y Brozovic, por Croacia, y a Solé (2), Cañellas, Ariño y Morros, por España.

7.891 espectadores en el Wiener Stadthalle.

La selección salvó una sobremesa que se le torció de forma imprevista. A lomos de Álex Dujshebaev, el equipo de Ribera se sentía feliz a falta de 15 minutos de que acabara su duelo contra los balcánicos. Dominaba 12-18 después de endosar un parcial de 2-10. El arranque de la segunda parte del lateral santanderino fue primoroso. Anotó cinco tantos y, cuando no agujeraba la portería de Sego, regaba de asistencias a sus compañeros, incluida una por la espalda a Aleix Gómez. Atrás, el sistema 5-1, con él en la posición de avanzado, colapsaba el ataque balcánico.

Con la cautela que imponía el rival, todo apuntaba a otra victoria cómoda. Contra las cuerdas, el viejo zorro Lino Cervar retiró a sus estrellas Stepancic y Duvnjak (el azulgrana Cindric ni jugó) y dispuso a la segunda unidad. No iba a poner en el encuentro más de lo obligado ante la inminencia de las semifinales. Sin embargo, cuando ya solo quedaba rodar cuesta bajo, a España le entró la pájara, la primera del campeonato. Acostumbrada a sonreír y sacar los partidos de carril, se vio en una situación nueva en el torneo. Y ahí su único aliado fue el tiempo, ya escaso.

Llegó a ponerse por encima Croacia con un lanzamiento a falta de dos minutos de Duvnjak (22-21), que para entonces había regresado a la pista al olor de la sangre. Forzado también por la retirada debido a un golpe en la rodilla de Karacic, un auténtico martillo, 10 tantos, el único que hasta ese tramo final se había rebelado ante la superioridad española. Los balcánicos estaban repitiendo su actuación de hacía unos días contra Alemania, que terminó de descarrilar a los germanos. Las consecuencias en este caso no hubieran resultado tan graves, pero la cronología de los hechos era muy parecida.

Más de 11 minutos se pasó seca en ataque la selección. Se detuvo con un tanto de Aleix Gómez, que colocó el 16-21, en la otra vida del partido, y solo pudo tomar un hilo de aire con un siete metros convertido por el extremo culé a falta de un minuto para el final y que supuso el empate a 22. La tuvo de nuevo Duvnjak para llevarse el choque, pero su tiro rozó la cruceta y ahí murió todo. Con el empate amarrado, España jugó los últimos segundos a las cuatro esquinas y a favor de clasificación.

El sorteo había situado el duelo entre estos dos gallos al final de la segunda fase, una invitación al drama, pero, por suerte para ambos, llegaron a la cita con casi todo hecho. Aprovecharon el calendario generoso y, antes de cruzarse en Viena, ya habían comprado el vuelo a Estocolmo para la la fase final. Solo quedaba por ver quién terminaba primero. La ausencia de tragedia se notó rápido en el partido. Los balcánicos se guardaron a Cindric y Jordi Ribera aprovechó el inicio para repartir más el esfuerzo (Julen Aginagalde no compareció hasta el minuto 21), aunque con el partido metido en todo el fragor, tiró de los de siempre.

El arranque fue un Karacic contra España. El jugador del Kielce, MVP del partido, empezó anotando sus cuatro primeros lanzamientos y cerró el primer tiempo con un pleno de aciertos (seis dianas; 10 en los 60 minutos) sobre la portería de Rodrigo Corrales. Sus movimientos desde el lado derecho del ataque resultaron indescifrables para la defensa de la selección. A la gran actuación del central croata le respondió la notable intervención de Raúl Entrerríos, que no falló en la dirección ni en la veta anotadora. Su intervención entonó al equipo, que había comenzado al ralentí. Sin urgencias, el conjunto de Ribera fue ajustando las tuercas para llegar al intermedio por delante (11-12) tras ir dos abajo (9-7) unos minutos antes.

La vuelta de los vestuarios acentuó el acelerón español, que puso las turbinas a tope gracias a un enorme Álex Dujshebaev, otro del Kielce. Los dos jugadores del club polaco, frente a frente. Su entrenador, Talant, padre del segundo, se relamía en la grada por la exhibición de sus muchachos. El duelo individual quedaba en tablas, pero el santanderino tenía detrás más equipo. O lo tuvo hasta mediado el segundo tiempo. Entonces colapsó, creció el croata y en Viena se vivió un final de intriga. Apenas un entremés de lo que queda. Después de seis encuentros y medio de lozanía, por primera España tuvo un rato de destemple. El viernes, otro puerto, y esta vez sin red.

Resultados de la jornada y semifinales

GRUPO I

Croacia, 22 - España, 22

Bielorrusia, 36 - Austria, 36

República Checa, 22 - Alemania, 26

GRUPO II

Portugal, 34 - Hungría, 26

Noruega, 33 - Eslovenia, 30

Islandia, 25 - Suecia, 32

EMPAREJAMIENTOS DE SEMIFINALES

España - Eslovenia (viernes, 20.30, Tdp)

Noruega - Croacia (18.00)

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