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Sainz y la carrera perfecta: “No hemos tenido que dar la vuelta en ningún momento”

El de Mini lidera la general tras ganar la tercera especial en una jornada impecable de conducción y navegación en la que Alonso terminó cuarto

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Carlos Sainz y Lucas Cruz, durante la tercera etapa AFP

Un miembro del equipo se sorprendió al ver llegar su Mini. El coche estaba prácticamente intacto. Y la etapa, que se asomó a un río muy amplio, que discurrió entre cañones y montañas, por caminos llenos de piedras, salpicados de rocas, no era sencilla. Pero Carlos Sainz se adjudicó el mejor tiempo de la cronometrada (3h 48m 1s) y, además, escaló al liderato de la general, clasificación en la que le sigue bien de cerca Al Attiyah (Toyota, a 7m 55s). De paso, les alegró el día a sus mecánicos.

Para volver al vivac con tan solo un poco más de polvo con el que se sale por la mañana hay que ir despacito y acertar el paso. “En los sitios complicados hay que ir casi parado, como si fueses andando: buscar, buscar, ver dónde está la salida, porque hay pistas casi que no se ven. Y, sobre todo, no ser muy agresivo en las zonas rotas por piedras, no subirte por las cunetas, parar, girar, porque todo derrape castiga los neumáticos y la parte baja del coche. Y los coches tienen memoria”. Así se explicaba Lucas Cruz, copiloto del madrileño. Porque esa teoría es la que Sainz logró poner en práctica ayer martes.

“Hemos llevado un gran ritmo toda la etapa. He podido apretar. Y si lo he hecho es porque Lucas ha hecho un trabajo excelente. En la última zona era difícil saber por dónde tirar, el camino no estaba prácticamente marcado, pero no hemos tenido que dar la vuelta en ningún momento”, se felicitaba Sainz, que después de terminar las dos primeras etapas con sabor agridulce —tenía el ritmo para ganar, pero el primer día pinchó neumáticos y el segundo erró en la lectura del roadbook— se mostraba encantado con el trabajo en equipo realizado camino de Neom, al norte del Mar Rojo, del que el Dakar se despedirá hoy.

De lo que no se despega todavía el Rally es de las numerosas pistas, de la arena y de las piedras. Ni de la navegación compleja, lo que pondrá de nuevo a Sainz y Cruz el desafío de guiar al resto sin perder demasiado tiempo. Es la contrapartida que la carrera te da por ganar. “Conseguir una victoria de etapa siempre es bueno, pero mañana nos tocará sufrir abriendo pista. Así es el Dakar. Nos cogerán. Pero mientras no perdamos mucho tiempo, lo importante es que vayan pasando los días y seguir ahí delante”, certificaba Sainz.

Al igual que este martes andaba pisándole los talones Al Attiyah (terminó segundo a 6m 35s, después de una penalización de tres minutos), Sainz notará seguramente su aliento en la cuarta etapa. Quizá también el de su compañero Peterhansel, que deberá tratar de recuperar la distancia perdida en Neom cuando se extravió en los últimos kilómetros de la especial para ceder 10 minutos ante el español y concederle 19 minutos de ventaja en la general.

Y quién sabe si también encontrará Alonso la estela de polvo del Mini de Sainz para mejorar la cuarta posición de este martes (terminó a solo 6m 14s), un resultado fantástico para un debutante.

“He disfrutado”

Después de hacer las veces de mecánico y de piloto el día anterior, Alonso se felicitó por completar una etapa sin contratiempos —apenas se desubicaron un par de veces—, con buena visibilidad —“cada coche que íbamos cogiendo tenia algún problema o pinchazo”, apuntó—, y un gran ritmo, especialmente para un novato como él. “Tengo buenas sensaciones con el coche, la etapa ha sido preciosa. He disfrutado”, dijo a su llegada al vivac. E insistió en que la etapa del día anterior no tuvo mayor dramatismo que el de verse tan abajo en la clasificación. Porque se sintió con muy bien ritmo. Eso es lo que más le importa. Y así lo demostró al volverse a subir al Toyota.

“Hace siete meses nunca había salido del asfalto, no me había subido nunca a un coche de rallies, ni a una duna, ni conocía a Marc Coma. Ahora, poder estar entre los cuatro o cinco primeros en el Dakar es una nota positiva. Aunque siempre quieres más”, revelaba. Y pese a que recalcó que no vino a Arabia para ganar el Dakar —“soy consciente de mis limitaciones”—, sí confesó que sueña con ganar una etapa. “Parece imposible, pero después de estas dos etapas tengo un poco más de moral”.

Si Alonso decía dos días atrás que corría contemporizando, porque se había guardado “algo en el bolsillo”, ahora señala que sigue sin correr al máximo. Y eso que ayer corrió lo suyo. “Todavía tengo algo más en el bolsillo, pero creo que todo el mundo lo tiene. Te dan el roadbook por la mañana, sales, los copilotos pasan esos minutos pintando sus notas, y al final vas a un 90% porque no tienes la confianza de saber lo que te llega”.

El asturiano, acostumbrado a los circuitos cerrados, entrenado su ojo para visualizar la siguiente curva, para adelantar el siguiente movimiento, lo que peor lleva es la falta de visibilidad en estas etapas de tanto polvo. Y piensa ya en las dunas. “Intentaré aprovechar ese terreno”, dice. Claro que las dunas tendrán otras dificultades añadidas.

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