FÚTBOL

Más crisis, menos despidos

Nunca en la historia moderna del fútbol se habían rescindido los contratos de tan pocos entrenadores como en 2020, coincidiendo con los recortes en los ingresos debidos a la pandemia

Eduardo Coudet, durante un partido del Internacional de Porto Alegre.
Eduardo Coudet, durante un partido del Internacional de Porto Alegre.DIEGO VARA / Reuters

El despido fulminante de Thomas Tuchel en el banquillo del PSG supone la excepción en la era de las excepciones.

Prosperidad financiera, empresas competitivas y perspectivas de crecimiento sostenidas han sido el cóctel que ha impulsado las mayores oleadas de despidos de entrenadores en la industria del fútbol. Marcado por la pandemia de Covid-19 y la mayor crisis económica de la historia del balompié, el año 2020 ha sido el más benévolo con los contratos de los jefes del banquillo. Nunca se rompieron menos compromisos entre los clubes y los principales responsables de conducir sus plantillas. Ni en el año natural, ni en el primer tercio de temporada hasta la Navidad. En lo que va de curso 2020-21 solo 13 técnicos perdieron su trabajo en las cinco principales Ligas de Europa. En el mismo periodo de 2019, entre la Liga (6), la Serie A (9), la Premier (9), la Bundesliga (7) y la Ligue 1 (4), se despidieron 35 entrenadores.

Tanto en la Premier como en la Liga, los dos torneos nacionales de referencia, los dirigentes se han mostrado más considerados que nunca con sus técnicos. De agosto a la Navidad de 2019 la Premier despidió a nueve técnicos. Condicionados por unos presupuestos que recortan sus ingresos entre un 20% y un 50%, desde el inicio de la pandemia los administradores de los clubes se muestran más cautos cuando ponderan los despidos, debido al gasto que implica la indemnización del técnico saliente y el contrato del entrante. Este año la Premier apenas registra un solo despido. Slaven Bilic fue sustituido la semana pasada por Sam Allardyce en el West Brom Albion, penúltimo clasificado.

En la Liga se observa la misma contención. La ausencia de público en las gradas contribuye a rebajar la presión que precipita decisiones tajantes. Si en el curso pasado antes de Navidad los clubes despidieron a seis técnicos, ahora apenas se ha producido una rescisión de contrato. La excepción corresponde al Celta de Vigo. El club gallego despidió a Óscar García en la novena jornada y fichó a Eduardo Coudet, alias Chacho. Fue un paso muy meditado. Los efectos avalan el cambio.

Cuando el Celta despidió a Óscar el equipo estaba a las puertas del descenso, en 17ª posición, y figuraba como el menos goleador de Primera con seis tantos. Considerando la clasificación parcial de la Liga entre la jornada 10ª y la 15ª, el Celta con Coudet sería el equipo más goleador del torneo (14 tatos), y marcharía como segundo clasificado por debajo del Atlético, igualado a 13 puntos con el Sevilla y el Real Madrid.

Stewart King, ejecutivo de la consultora Nolan Partners, que asesora en materia de reclutamiento a varios clubes en toda Europa, declaró esta semana a The New York Times que la mentalidad de los presidentes ha cambiado, de la ambición por mejorar a un mero deseo de subsistencia. “Ahora solo les preocupa salir como sea de este periodo de pandemia”, explica King; “hay clubes que siempre quisieron estar entre los diez primeros y ahora se conforman con no descender. Lo que les importa es sobrevivir, y ya luego verán qué pinta tiene el mundo del otro lado”.

La secuencia de las cifras de despidos en el primer tercio de temporada en la Liga, la Premier, la Serie A, la Bundesliga y la Ligue 1 durante la última década refleja un frenazo. Computando todos los despidos de los cinco torneos desde la temporada 2010-11, sucesivamente se cuentan 22, 26, 23, 33, 18, 36, 33, 43, 29, 35 y 13.

Si las estadísticas convierten el despido fulminante de Thomas Tuchel del Paris Saint-Germain en un hecho excepcional, las condiciones económicas de la Ligue 1 profundizan en la paradoja. Víctima de un acuerdo malogrado con Mediapro, la empresa audiovisual que administra el español Jaume Roures, la liga francesa lleva perdidos 800 millones de euros esta temporada. Un tercio de los clubes están al borde de la quiebra. No es el caso del PSG, acunado por la liquidez del fondo soberano de Catar, que lo mismo le ha permitido sufragar los 222 millones de euros del fichaje de Neymar —el más elevado de la historia— que pagar la indemnización de Tuchel, que acababa contrato el próximo mes de junio.

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