Griezmann, sobre su adaptación al Barça: “En un año y medio he tenido tres entrenadores”

El francés dice que no tiene ningún problema con Messi y asegura que necesita tranquilidad para triunfar en el club azulgrana

Griezmann, en el partido del Barcelona en el campo del Atlético.
Griezmann, en el partido del Barcelona en el campo del Atlético.GABRIEL BOUYS (AFP)

Contenido en el campo, también fuera, Antoine Griezmann, 29 años, necesitaba hacer catarsis. “No quería hablar fuera, sino dentro del campo. Soy así, se me da mejor con la pelota en los pies. Pero es hora de poner las cosas en su sitio. Llevo mucho tiempo aguantando cosas. Y dije basta”, se arrancó el francés en una entrevista con Jorge Valdano. El delantero quería explicar su momento, no solo el futbolístico sino también el personal. Y, sobre todo, buscó aclarar públicamente cómo es su relación con Lionel Messi.

La última vez que habló en Barcelona, Messi se mostró muy fastidiado. “Estoy cansado de ser siempre el problema de todo”, se quejó el 10 después de que tras 15 horas de vuelo (llegaba de jugar con Argentina) y una hora en el Aeropuerto del Prat demorado por un control de Aduana, los periodistas le preguntaran por una declaración del excolaborador de Griezmann, Eric Olhats, a France Football: “Antoine llegó a un club con graves problemas donde Messi lo controla todo. Es a la vez emperador y monarca y no vio la llegada de Antoine con buenos ojos. La actitud de Messi ha sido deplorable, se lo ha hecho sentir. Siempre he escuchado a Antoine decir que no tenía problemas con Messi, pero nunca al revés. Es el régimen del terror. O estás con él, o estás contra él”. Un comentario de su tío tampoco ayudó: “Estaba convencido de que Antoine no iba a triunfar en seis meses en Barcelona, pero no me esperaba que durara un año. Además, con Messi por allí... Yo sé lo que pasa dentro, no es fácil”.

“Con Eric no hablo desde hace tres años. No fue representante, pero era el que me llevaba mis cosas. Yo no hablo; mi hermana, que es mi representante, no lo hace; y mis padres, tampoco. Pero Eric coge el teléfono y puede generar dudas en el vestuario. Leo sabe que tengo mucho respeto por él. Duele mucho que pasen estás cosas”, explicó Griezmann. Y prosiguió: “Y mi tío no sabe de lo que va el fútbol. Habla con un periodista y no sabe que quiere generar polémica. De mi tío no tengo ni el WhatsApp. Le expliqué todo esto a Leo”. Todo aclarado con el capitán en la intimidad y, por las dudas, también públicamente.

Como Neymar, Griezmann llegó al Barcelona y se rindió a Messi. El brasileño, que entonces tenía 21 años, saltó del Santos al Camp Nou. “No me preocupa ser el mejor, el mejor está aquí y es Messi, vengo a ayudar”, dijo el paulista el día de su presentación en 2013. El francés, que aterrizó en el Barça con 28 y con la estrella de campeón del mundo en el pecho, no tuvo ningún prurito en elogiar al argentino. “Lo que me hace más feliz es poder compartir mate con él. Va a ser una leyenda para mi hijo y para los hijos de mi hijo. Así que es una gran alegría para mí poder jugar a su lado. En el baloncesto está LeBron y en el fútbol Messi”, aseguró en su primer día como azulgrana, en 2019, el 7.

No fue fácil, sin embargo, la adaptación de Griezmann. Primero le costó ganarse a los pesos pesados. “¿De qué va a jugar? De nueve está Suárez y por la derecha está Messi”, protestaban algunos. “Es muy pavo”, decían otros. Y estaban a los que todavía les chirriaba el documental La Decisión (producido por una empresa de Piqué) en el que en 2018 anunció que se quedaba en el Atlético en lugar mudarse al Camp Nou. Un año más tarde sí lo hizo. “Quería mostrar cómo se vive el tema de un fichaje o un posible cambio de equipo. Mucha gente se pensaba que era un juego o que me reía de los aficionados, pero quería mostrar cómo vivía un profesional un mal momento o cuando no sabes qué hacer”, explicó sobre la grabación. Y contó su primera conversación con Messi: “Hablé con Leo cuando llegué. Me dijo que le molestó cuando rechacé. Pero que iba a muerte conmigo si estaba en su equipo. Y es lo que me demostró en este tiempo”.

De entrada, en el área deportiva, defendían a Griezmann: “Es inteligente. Se adaptará, es lo que hizo toda su vida”. Griezmann superó los problemas en el grupo. No era raro, cuando se podía, verlo compartir momentos fuera del campo con Messi y su familia. Pero todavía no termina de despuntar en el césped. En el Barcelona ha participado en 22 goles (17 dianas y cinco asistencias) en 58 partidos. Una media de 0,38 por partido. Una estadística superior a la que tenía en la Real, 0,34 (52 goles y 18 pases de gol en 202 encuentros), pero muy inferior a la del Atlético: 0,70. Con la camiseta rojiblanca sumó 133 tantos y cedió 50 pases de gol en 257 duelos. Él tiene su explicación: “Llegué a un equipo que tiene un estilo de juego completamente contrario del que venía. Necesito tiempo para adaptarme a mis compañeros y en un año y medio tuve tres entrenadores con tres estilos diferentes”.

Griezmann pide paciencia. Y necesita tranquilidad. “Tengo la confianza de mis compañeros, pero necesito ayuda del club y de los aficionados. También de los periodistas. Se pasan un poco. No estamos viendo el mejor Griezmann, pero cuando se pierde es a mí el primero al que se le apunta. Soy una diana fácil. Siempre hay algo malo. No termino de disfrutar, de estar tranquilo. Ojalá después de esta entrevista se vaya calmando”, concluyó. Se descargó Griezmann, parece que lo necesitaba.

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