FÚTBOL

Los porteros ya no blocan como antes

La ligereza de los balones y los cambios en la preparación hacen que los metas despejen más en lugar de atrapar la pelota

Jaume Doménech se lanza a despejar un balón el pasado 1 de noviembre en Mestalla ante el Real Madrid.
Jaume Doménech se lanza a despejar un balón el pasado 1 de noviembre en Mestalla ante el Real Madrid.NurPhoto / Getty

José Ángel Iribar (Zarauz, 77 años), leyenda del Athletic y de la selección española, era un especialista en lo que en el vocabulario futbolístico se entiende como blocar. Su obsesión era engullir el balón entre sus dedos, todavía sin guantes o con aquellos primerizos de lana. Corren otras épocas para los porteros, la demarcación más alterada por el avance de la tecnología en lo relacionado con los balones y por los cambios en el reglamento. Una de las consecuencias es que los metas blocan menos y despejan más. Courtois, por ejemplo, ha blocado cinco balones de 21. Jaume Doménech, del Valencia, siete de 35. En el Eibar, Dmitrovic suma 3 de 29. Claudio Bravo, en el Betis, 1 de 15... Mayor porcentaje de balones atrapados tiene Oblak, que ha retenido 10 de 28.

”Sí, se bloca menos y se despeja excesivamente”, analiza Iribar. “Hay bastantes balones que se ve que se pueden atajar. Quedarte con la pelota es importante. Evitas una segunda jugada del contrario y propicias un ataque o contraataque de tu equipo. Puedes iniciar rápido, sorprender. La tecnología tiene parte de culpa. El balón va más rápido, alcanza más velocidad, puede que haga más extraños”. El Chopo ahonda en la casuística. “A mí me gustaba quedarme con cuantos más balones mejor, pero también reconozco que cada balón tiene su historia y su dificultad. Hay que saber amortiguar bien. Siempre que se pueda poner el cuerpo detrás, hacer el huequito, el vacío, para retener el balón como si tuvieras una especie de aspiradora para absorberlo”.

Jaume Doménech, de 30 años, un auténtico estudioso de la demarcación, es consciente de la estadística y apunta las razones. “Hace unos años los balones tenían más peso y la textura era diferente. Entonces no se veían tantos goles desde 40 metros. Nosotros, desde la portería, veíamos que los disparos tenían una sola dirección, pero con el tiempo ha quedado claro que lo que vende son los goles y cada vez se fabrican los balones más ligeros, más inestables, que hacen constantes cambios de dirección con una textura sintética difícil de blocar. También es verdad que los guantes han mejorado y nos ayudan en la recepción. El látex que lleva la palma de las manos es mucho mejor que el de años atrás, pero no es suficiente para poder blocar la mayoría de las veces. Cuando rueda sobre el césped húmedo es muy resbaladizo”, explica el meta del Valencia.

José Manuel Ochotorena podría considerarse como el preparador de porteros por excelencia del fútbol español por su larga experiencia tanto en clubes como en la selección. “Al ser los balones mucho más ligeros, los golpeos tienen mayor velocidad y provocan mayores imprevistos. En los Mundiales y Europeos de los últimos años los porteros se han quejado de ello. Además, el trabajo específico va dirigido a que el portero sea cada vez más un jugador de campo. Se trabaja mucho la salida del balón, el inicio de la jugada. Se dedica menos tiempo a la parte técnica y hasta en las escuelas con los niños también ocurre”.

Ochotorena lleva siete temporadas trabajando con Jaume Doménech en el Valencia. “Es un portero muy explosivo, reactivo, potente y ágil. Por hacer una comparación, tipo Ablanedo. Es verdad que el blocaje no es su principal virtud. Da importancia a otras cualidades porque sabe que va a reaccionar rapidísimo ante balones difíciles. Trabajamos para intentar mejorar esa faceta, pero los porteros tendrían que llegar con una técnica mejor. Siempre es mejor aprender a depurar el blocaje con 23 o 24 años que no ya mayores, como puede ser su caso. Ahora el entrenador puede preferir que juegue mejor con los pies antes que quedarse con los balones. Es un poco culpa de todos. Él es consciente de que no bloca y tiene que mejorar. Le dedica tiempo. Se fija en todo. Respira portería”.

Reina y la Premier

Andoni Zubizarreta también fue de los que intentaba siempre quedarse con el balón. “Parece que los porteros han decidido no correr el riesgo de perder pelotas en su área y despejan antes de quedarse con el balón. Hay menos control sobre la acción. Con esta tendencia se pierde una de nuestras posibilidades básicas, recuperar el balón y su consecuencia inmediata, reiniciar una acción de ataque. Siempre que dejas un balón suelto la segunda opción es perjudicial para los porteros”.

Además de la ligereza de los balones, Zubi considera que la táctica también influye en este tipo de situaciones. “Los porteros, los entrenadores de porteros y hasta los árbitros tendrían que comenzar a pensar que en las jugadas a balón parado, cada vez más trabajadas y estudiadas, existen cada vez menos ventajas para los porteros. En la búsqueda del balón te encuentras muchos más impedimentos que antes en número de jugadores. Una de las acciones típicas de los delanteros ahora es bloquear los pasos del portero. Igual se debería prestar más atención sobre estas acciones. Limita tus posibilidades de llegar en el momento justo y blocar el balón. Hay muchos que prefieren quedarse ya en la portería, no arriesgar. Pepe Reina comentó un día que cuando fue a la Premier, los contrarios iban mucho más a chocar contra el portero y él decidió despejar más, quitarse el balón de encima. Si intentaba blocar, en el presunto choque la posibilidad de que el balón se quedara suelto era mayor. Ahora el fútbol es más complejo para los porteros que antes, bastante más”, analiza Zubi, que no comparte la teoría de que porteros como él o como Oblak, altos (1,88m mide el rojiblanco), de gran envergadura, de brazos y manos grandes, tengan más facilidad para blocar el balón: “Es más una cuestión de técnica de base. Son cosas que se trabajan desde pequeño. Lo mismo que hay porteros mejores jugando con los pies, hay porteros mejores a la hora de quedarse con el balón. También puede haber casos que desde pequeños les han enseñado que no hay que arriesgar y es mejor rechazar. Lo que sí me parece un error de concepto es que al portero se le enseñe más a jugar bien con los pies que a blocar”.

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