Liga de las Naciones

El vendaval de La Roja

España arrolló en todas las facetas a Alemania, víctima de un juego coral que en la selección valoran como el punto de inflexión anímico de una generación que precisaba un do de pecho

Los jugadores de la selección española celebran el tercer tanto ante Alemania, obra de Rodrigo.
Los jugadores de la selección española celebran el tercer tanto ante Alemania, obra de Rodrigo.Alejandro Ruesga

¡Que salgáis coño!, gritó Luis Enrique durante una de las pocas circulaciones largas de balón que Alemania pudo completar el martes en el estadio de La Cartuja. La presión adelantada es el corazón del ideario con el que el seleccionador español trata de construir un grupo que sea capaz de volver a pelear por los títulos. Desde esa asfixia al contrario se explica en gran parte la tunda histórica que La Roja le propinó a Alemania (6-0). “No es fácil hacer una presión como la que hacemos. Se asumen muchos riesgos, pero los jugadores los aceptan porque tienen una fe ciega en la propuesta de Luis Enrique”, aseguran en la federación, donde reina la satisfacción porque al fin la idea fue acompañada de un golpe en la mesa como el dado en La Cartuja. La paliza se interpreta en el seno federativo como un espaldarazo a la apuesta por Luis Enrique tras el fracaso del Mundial 2018 y al empeño en su regreso hace un año por parte de Luis Rubiales, presidente federativo, y del director deportivo, el exportero José Francisco Molina.

La trascendencia de la histórica victoria va más allá de la goleada o de la clasificación para la final a cuatro de la Liga de Naciones. España aplastó a la selección del país que marca el paradigma futbolístico que se impone ahora, con el machacón Bayern de Múnich como botón de muestra. Y lo hizo con conceptos que forman parte de ese nuevo fútbol que se estila. La citada presión, bajo un ritmo agobiante, fue insufrible para los alemanes. Kroos (45 pases), Gündogan (43) y Goretzka (19) fueron devorados y desconectados del partido. Pau Torres, 126, y Rodrigo, 113, dieron más pases que el trío de centrocampistas alineado por Löw. El buen pie del central zurdo del Villarreal se ha convertido en una de las salidas naturales de la selección. En los circuitos de balón llamó la atención la conexión entre Rodrigo y Koke. En el tiempo que coincidieron en el Atlético, no mezclaron tan bien. Koke se montaba mucho sobre la posición del ahora mediocentro del Manchester City. Ante Alemania se complementaron muy bien, conectaron en 22 ocasiones. En la dirección y en la intención de ambos en los pases se reflejó el crecimiento de ambos. Rodrigo jugó mucho en vertical y en largo siete de sus ocho pases fueron buenos. “La irrupción de Koke después de dos años ha sido espectacular. No solo se ha limitado a dar pases de seguridad. Los mejores minutos contra Holanda ya coincidieron con los dos en el campo”, relata un miembro de la expedición. La diferencia en la posesión describió a una España (70%) activa y reactiva que desnaturalizó a Alemania (30%). Desde que a principios de siglo la federación alemana decidió mutar su estilo desde una posesión más fina y duradera para volver a ser una potencia, su selección pocas veces había sido tan reducida y sometida. Mientras que España firmó 761 pases buenos, Alemania solo registró 298.

Transiciones

Línea por línea, los futbolistas de Joachim Löw vivieron una tortura que las estadísticas reflejaron de forma palmaria. Padecieron la tormenta perfecta. Tan llamativos fueron los seis goles marcados y los 23 disparos de España como los cero remates entre los tres palos que registró una selección que alineó en punta a Werner, Gnabry y Sané. Dos tiros, uno al larguero, este con 5-0 en el marcador, fue toda la producción ofensiva que pudo generar Alemania. Ferran (7) y o Koke (5) remataron más que todo el conjunto alemán. La rotundidad del triunfo español también tuvo una mezcla perfecta entre las transiciones vertiginosas y el control del juego tocando. En la primera versión, la figura de Unai Simón fue decisiva. “Nuestro portero nos tiene que dar continuidad en el juego, es decir, nos tiene que generar superioridad”, explica Luis Enrique. El cuarto y el quinto gol, ambos obra de Ferran, nacieron en el inicio del juego con el pie del meta del Athletic. Fueron dos jugadas cortas, de 12 y siete toques con los que España rompió la presión alemana y encontró autopistas a la espalda de su defensa. “Jugamos con el portero para provocar la presión del rival y una vez que la rompes, se generan muchos espacios”, explican desde Las Rozas. En esas transiciones, Morata fue clave. Luis Enrique le ha insistido para que baje mucho a recibir de espaldas y sea el apoyo sobre el que los jugadores que llegan de cara construyan los ataques. También los laterales fueron una parte fundamental del plan ofensivo. Tanto Sergi Roberto como Gayá se doblaron muy bien con Ferran y Olmo.

La media docena de goles aplacó las críticas sobre la falta de puntería. Esta faceta ha sido el lastre al que Luis Enrique ha achacado a la falta de resultados mejores que ayudaran a consolidar y reafirmar su propuesta. En el cuerpo técnico estaban convencidos de que como la idea de juego está diseñada para generar un alto volumen de situaciones de gol este tarde o temprano llegaría. Y cuando el gol no fue mediante el juego, aparecieron las jugadas de estrategia. Fabián, también clave en las transiciones, puso en el segundo palo la pelota del córner en el primer tanto. Buscó la superioridad en centímetros de Morata sobre Gnabry. En el gol de Rodrigo, el 3-0, Fabián ejecutó a la perfección el saque. “La estrategia se trabaja, los centros a veces no llegan por centímetros, cuando salen bien y entran es una satisfacción por el trabajo que hay detrás”, dijo Rodrigo.

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