LIGA DE CAMPEONES

Dani Olmo: “Los futbolistas estamos obligados a intentar construir un mundo mejor”

Rival del Atlético en Champions, el atacante del equipo más innovador de la Bundesliga reflexiona sobre la competición y su afiliación a Common Goal para financiar un proyecto social en Croacia

Dani Olmo celebra un gol en la Bundesliga.
Dani Olmo celebra un gol en la Bundesliga.POOL / Reuters

Hace un año, cuando jugaba en el Dinamo de Zagreb, Dani Olmo (Tarrasa, Barcelona; 22 años) oía decir que le ficharía el Atlético. Pero el mercado le reservó otro destino. Le fichó el Leipzig de Julian Nagelsmann, uno de los equipos más dinámicos e innovadores del mundo. En Alemania le sorprendió la pandemia. Decidió actuar afiliándose a Common Goal, el movimiento social al que los futbolistas pueden unirse mediante la aportación del 1% de su salario. Este jueves el destino le ha reservado un duelo de cuartos de Champions contra el Atlético.

Pregunta. ¿Qué clase de Champions espera?

Respuesta. No queremos acostumbrarnos a jugar sin público. Por otro lado, este formato a un solo partido y en campo neutral sin los hinchas puede deparar bonitas sorpresas.

P. ¿Por qué se ha unido a Common Goal? ¿Cree que en este fútbol sin público los jugadores deben comprometerse más con la comunidad?

R. Quiero formar parte de un movimiento cuyo objetivo es transformar la industria del fútbol y maximizar su contribución al mundo. En estos momentos difíciles creo que debemos actuar en consecuencia con la repercusión que tienen nuestros actos, que a menudo es demasiado grande, y utilizar eso como arma solidaria. Los futbolistas tenemos poder para influir. Pienso sobre todo en los niños. Si somos solidarios, si ayudamos a la gente, los niños verán las cosas de otra forma. Si podemos contribuir a construir un mundo mejor, es nuestra obligación.

P. ¿Cambiaron las rutinas y los entrenamientos para adaptarse a los estadios vacíos?

R. Hay una mayor participación de aspectos mentales, de trabajo psicológico para que este nuevo escenario no nos afecte. Tenemos un psicólogo deportivo que ha estado toda la temporada con nosotros. Con él tenemos charlas de todo tipo. Sin público tienes que automotivarte. En los días previos al partido siempre pienso en el rival, en lo que puedo hacer en el partido, en lo que puedo aportar. Esa visualización te sirve como motivación. Es un ejercicio muy bueno porque te preparas en tu cabeza para reaccionar ante situaciones que podrían ocurrir y que de otra forma te sorprenderían más.

Esta Champions exige mayo trabajo psicológico para que este nuevo escenario no nos afecte. Visualizar el patido es un ejercicio muy bueno porque te preparas en tu cabeza para reaccionar ante situaciones que de otra forma te sorprenderían más

P. Usted se considera mediapunta. ¿Cómo ve la evolución del puesto en el fútbol moderno? Hay equipos de referencia como el Liverpool donde esa labor de enganche no es específica.

R. Dependiendo del sistema. Por ejemplo en el Liverpool, con un 4-3-3 con Firmino dejándose caer y haciendo de Benzema, supongo que la posición de mediapunta es la de Wijnaldun. Como Modric en el Madrid. En ese sistema yo me descolgaría cerca del nueve para poderme mover entre líneas, o buscar los espacios entre el pivote defensivo y el extremo. No tanto en la zona intermedia entre pivotes sino más cerca de la banda entre el pivote y el extremo. Hay que adaptarse porque los espacios siempre van a estar. Solo hay que encontrarlos y saber moverse con el timing adecuado para poder recibir bien la pelota.

P. Nagelsmann modifica los esquemas continuamente. Un día 3-1-4-2, otro 5-3-2, o 4-3-3… ¿Cuál es su función, independientemente del rol que deba desempeñar en cada dibujo?

R. Ocupar bien los espacios libres y generar situaciones de ataque, dar continuidad al juego ofensivo y buscar esas situaciones de finalización. La filosofía de Nagelsmann nunca cambia: ir a por el partido, no perderle la cara sean cuales sean las circunstancias, ser protagonistas con el balón y pelear por la victoria hasta que el árbitro pite el final. El juego colectivo y la solidaridad defensiva, las ayudas permanentes, estar juntos y arropados... somos un equipo que tiene muy claro que nadie es más importante que todos juntos.

P. En el Leipzig se ven laterales saltando a zonas de interiores, a mediocentros saltando a zonas de extremos, y a delanteros saltando al mediocampo. ¿La clave, más que el pase, es ese movimiento agresivo al espacio libre?

Jugamos con un orden dentro del desorden. Tenemos libertad para cambiar posiciones, para salir de nuestras zonas, buscar el espacio libre y colocarte ahí, pero siempre con unos automatismos que hay que cumplir

R. Podemos afrontar cada partido con una formación diferente, pero al final jugamos con un orden dentro del desorden. Tenemos libertad para cambiar posiciones, para salir de nuestras zonas, buscar el espacio libre y colocarte ahí, pero siempre con unos automatismos que hay que cumplir. Por ejemplo, si el delantero hace determinado movimiento, el mediapunta tiene que reaccionar y hacer otro movimiento. Depende de la posición en la que te encuentres. Por eso en la plantilla tenemos jugadores muy polivalentes, como Laimer, que puede jugar tanto de mediocentro como de carrilero, o Sabitzer, que es un mediapunta que juega en todas las posiciones del mediocampo. Rotamos mucho dentro de un orden. Yo miro en todo momento dónde están los espacios libres para recibir yo y para que reciban mis compañeros. A veces haces desmarques de ruptura sabiendo que no te darán la pelota, pero los haces para crear un espacio atrás.

P. ¿Cómo se entrenan estas maniobras tan complicadas para llegar al último tercio con espacio y tiempo para desequilibrar?

R. El míster nos da cierta libertad para ocupar los espacios, pero también nos da soluciones cuando no encontramos respuestas, automatismos que nos ayudan a desarrollar nuestro fútbol. Entrenamos muchas cosas. No quiero dar pistas al Atlético. Se trata de romper las líneas de presión. Todo depende de las cualidades de los jugadores y de la posición del balón. Utilizamos muy bien los movimientos para que muchos de nosotros estemos listos para ir a recibir entre líneas con presión, como hacen Forsberg y Nkunku, que tienen condiciones para eso. Ellos no tienen una posición fija. Lo más difícil para un defensor es enfrentarse a jugadores que están en constante movimiento.

P. El Atlético estuvo interesado en ficharle hace un año. Si hoy jugase en el Atlético seguramente tendría que tirarse a una banda para tocar el balón. De otro modo es muy difícil que un mediapunta del Atlético pueda participar de una transición en ataque. El Leipzig es al revés.

R. Sí, es cierto que hay más posibilidades de recibir en el tercer cuarto de campo porque siempre jugamos con mucha gente por dentro. Ahí intentamos combinar con la mayor rapidez posible para poder sorprender al contrario.

P. El nueve, sea Werner o Schick, rara vez está en el área. ¿Nagelsmann prefiere gente que aparezca desde atrás?

R. El papel del nueve es muy importante. Dependiendo de dónde esté nos puede dar muchas opciones a los que estamos por detrás. A través de la movilidad eliges la mejor opción.

P. Usted entrenó en La Masía. ¿Lo que hace el Leipzig también es juego posicional?

Jugamos muy juntos intentando apoyarnos en otros jugadores para darle más velocidad al juego. Si nos abrimos no podemos jugar tan rápido como quiere el entrenador. Cuanto más reducido sea el espacio mejor

R. Aquí jugamos más juntos, intentando apoyarnos en otros jugadores para darle más velocidad al juego. Si nos abrimos no podemos jugar tan rápido como quiere el entrenador. Por eso intentamos juntarnos lo máximo posible, casi como en fútbol sala. Cuanto más reducido sea el espacio mejor porque más velocidad le damos a la circulación. Atraes más rivales pero en eso consiste estar preparado para jugar bajo presión. Si lo consigues, los espacios que se abren son más grandes y progresas con más profundidad.

P. ¿En esta crisis los jugadores tienen más responsabilidades como ciudadanos?

R. No, tenemos la misma, solo que el futbol tiene una capacidad de alcance, de llegar a la gente, a todos los confines, que no deberíamos olvidar para saber utilizarlo para bien. Los futbolistas no estamos al margen de la realidad. En Alemania y en otros países, a raíz de la pandemia se ha trasladado una idea de que el fútbol debe cumplir una función social.

P. ¿Qué proyecto piensa financiar con el dinero que aporte a Common Goal?

R. Patrocinaré una obra en Croacia de la ONG Cross Cultures Projects Association. Hay pueblos que siguen sufriendo las consecuencias de la guerra de los Balcanes, y todavía hoy se viven conflictos étnicos que afectan a numerosas comunidades y frenan el retorno a una sociedad en la que reine la igualdad. Quiero colaborar en el programa intercultural, en la ayuda a la integración, en la construcción de la paz y de la no violencia, en la igualdad de género, y sobre todo, en la protección infantil. En los pueblos pequeños de Croacia, como Slavonski Brod, siguen habiendo muchas familias afectadas por la guerra con niños que no tienen acceso a la educación.

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